No se conocen de nada. A uno, de 20 años, le pilló en el hospital, justo cuando visitaba a la madre de una amiga en Barcelona. Al otro, de 29, dormido. Tanto, que una vecina le tocó el timbre de casa para despertarle en mitad de la siesta ante el aluvión de mensajes y la preocupación de su familia: tenía el móvil en modo avión tras concluir su jornada habitual de taxista por las calles de Manresa. Los dos fueron acusados este sábado de asesinar a Rosario Sánchez, una mujer de 83 años fallecida en Burgos el pasado martes tras un asalto a su casa. Varias cuentas de redes sociales —entre ellas Nucleo Nacional, el movimiento nacido en Ferraz en el que recalan los ultras de extrema derecha y Revuelta, la organización juvenil de Vox— compartieron una información falsa en sus canales, donde cuentan con decenas de miles de seguidores. Derivó en pantallazos por doquier. Cientos de miles de visualizaciones. Reenvíos masivos por WhatsApp. Hoy, de hecho, todavía hay cuentas que siguen difundiendo el bulo.
Dos españoles, de 20 y 29 años, que no se conocen de nada, están envueltos en un falso caso de asesinato tras la difusión de sus fotografías el pasado sábado
No se conocen de nada. A uno, de 20 años, le pilló en el hospital, justo cuando visitaba a la madre de una amiga en Barcelona. Al otro, de 29, dormido. Tanto, que una vecina le tocó el timbre de casa para despertarle en mitad de la siesta ante el aluvión de mensajes y la preocupación de su familia: tenía el móvil en modo avión tras concluir su jornada habitual de taxista por las calles de Manresa. Los dos fueron acusados este sábado de asesinar a Rosario Sánchez, una mujer de 83 años fallecida en Burgos el pasado martes tras un asalto a su casa. Varias cuentas de redes sociales —entre ellas Nucleo Nacional, el movimiento nacido en Ferraz en el que recalan los ultras de extrema derecha y Revuelta, la organización juvenil de Vox— compartieron una información falsa en sus canales, donde cuentan con decenas de miles de seguidores. Derivó en pantallazos por doquier. Cientos de miles de visualizaciones. Reenvíos masivos por WhatsApp. Hoy, de hecho, todavía hay cuentas que siguen difundiendo el bulo.
El origen de esta información falsa nace a las 15.52 de este sábado, según los dos protagonistas, su familia y varios usuarios en X, antes Twitter. A esa hora, un perfil en esa red social de nombre Álex Martínez —ya borrado tras cambiar hasta tres veces el nombre de la cuenta en las últimas horas— comparte esta noticia de la agencia Europa Press: “ÚLTIMA HORA. Detenidos dos menores de 16 y 17 años por la muerte de una anciana de 83 años en Burgos durante un robo en su vivienda. La amordazaron e inmovilizaron, impidiéndole acceder al oxígeno que necesitaba, y murió por insuficiencia respiratoria”. Este tuit fue visto por más de un millón de personas, según datos de la propia aplicación.
Sin embargo, este usuario que compartió la información, Álex Martínez, adjuntó dos fotografías de dos chavales: “Mohammed Chekraoui, 16 años, y Ayoub Haiboub, 17 años. Ambos son extranjeros nacionalizados y la mataron después de robarle en su domicilio”. La viralidad hizo el resto. Docenas de cuentas comenzaron a compartir estas imágenes por Instagram, X y TikTok. Entre ellos, un medio de comunicación que se hace llamar El Imperial España y que comparte habitualmente noticias contra los migrantes. El bulo todavía colea 72 horas después. Esta mañana, sin ir más lejos, el perfil Policías de raza, con más de 41.000 seguidores en Instagram, la ha compartido entre sus afines.
La realidad, sin embargo, es bien distinta. Los nombres y las edades de estos dos autores son falsos. Las imágenes, no. Las fotografías adjuntadas son de dos jóvenes nacidos en España cuyas familias son de origen marroquí y argelino. Uno se llama Ahmed Benyahia, tiene 20 años y estudia un módulo superior de Integración Social en Barcelona. “A mi amiga le llega el enlace de Twitter cuando estábamos en la habitación del hospital”, cuenta el propio Ahmed Benyahia por teléfono. “Me quedé loco. Era yo. Me entró un ataque de ansiedad. Y, de repente, esto cada vez le llegaba a más y más gente. A una amiga le dijeron que era verdad y ella tuvo que desmentirlo porque me conoce”. Él tuvo que redactar este mensaje a conocidos y desconocidos. “Hola, buenas. Soy el joven de la foto de la izquierda. Ha subido una foto falsa. Es un bulo. Por favor, no os lo creáis, no lo difundáis. Nos estáis poniendo en riesgo”. A las doce de la noche del sábado acudió a una comisaría de Barcelona a denunciarlo.
El otro afectado es Youssef Abraoui, de 29 años, que es taxista y vive en Manresa. Su familia vio las imágenes y se puso en contacto con él de inmediato. Tenía tropecientos mensajes de WhatsApp como estos. “Mira, mira. Has matado a una señora en Burgos”. Dice que su padre, peluquero, no entiende mucho de redes y no paraba de preguntarle: “Pero, ¿qué ha pasado, qué ha pasado?”. Una de sus hermanas, Salma, abogada, comenzó a recabar pantallazos de todos los medios, periodistas y cuentas que estaban utilizando la imagen de su hermano con la acusación falsa. Salma cuenta por teléfono que este lunes interpondrán también una denuncia en una comisaría de Manresa.
Este domingo, pasados unos minutos de las cuatro de la tarde, Salma publicó en X un mensaje: “Publicasteis la cara de mi hermano y, desde entonces, su imagen está circulando por todas partes. Y ahora, ¿qué? ¿Creéis que unas disculpas van a reparar el daño causado? ¿Que basta con reconocer el error para devolverle la seguridad que le habéis arrebatado?”.
La cuenta a la que se refería Salma era El Imperial, que acababa de borrar la información publicada el día antes junto al siguiente texto: “Se publicó por error la identidad de dos chicos completamente ajenos al caso; el incompetente que publicó la noticia ya está expulsado del medio”. El mensaje de Salma corrió como la pólvora en redes sociales. Y llegó hasta el otro afectado, Ahmed Benyahia, que la escribió: “¿Me puedes poner en contacto con tu hermano? Soy el otro chico de la foto”. Anoche los dos tuvieron una breve conversación telefónica.
“Nos han destrozado la vida. Crean odio y más odio”, cuentan. “Me gustaría que paguen por lo que han hecho para que no se repita y se lo hagan a gente sin recursos”. Han recibido también cientos de insultos, sobre todo en las noticias que adjuntaban sus fotografías. “Pena de muerte”. “Hijos de puta”. “Acabo de escucharlo en la tele y me temía que fueran moros”. “Son moros de mierda y menores”.
El suceso que sacudió Burgos fue publicado el pasado miércoles por el periodista Fernán Labajo en El Diario de Burgos. Rosario Sánchez, de 83 años, abrió su puerta el pasado martes a dos desconocidos, que entraron y la maniataron. Rosario necesitaba el oxígeno y falleció horas después. Labajo cuenta ahora por teléfono que este domingo publicó una primicia: los autores eran originarios de Europa del Este y estaban fichados por la Policía. Tenían antecedentes por robos. Sin embargo, el bulo con las imágenes de los dos jóvenes catalanes llegó hasta cuatro o cinco grupos de WhatsApp de su móvil:
—¿Has visto esto?
—Eso es falso, joder.
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