El Gobierno de Marruecos sigue guardando silencio sobre la irrupción de decenas de miles de jóvenes migrantes irregulares en Ceuta tres días después del estallido del mayor conflicto bilateral desde la crisis del islote Perejil en 2002. Ni la jefatura del Gobierno de Rabat, ni el Ministerio de Exteriores, ni el Departamento de Interior han dicho una palabra sobre la muerte de más de 70 personas ahogadas ni el desbordamiento de la frontera de Castillejos con la ciudad autónoma española, ante la mirada impasible de las fuerzas de seguridad del país magrebí. Tan solo fuerzas políticas de izquierda y algunos medios progresistas se han atrevido a romper el silencio ante el drama vivido en las aguas revueltas y el espigón alambrado del Tarajal, línea divisoria con la Unión Europea en el norte del continente africano.

Solo algunos medios y partidos progresistas se atreven a cuestionar el apagón informativo oficial mientras crece el debate en torno a la soberanía de Ceuta y Melilla
El Gobierno de Marruecos sigue guardando silencio sobre la irrupción de decenas de miles de jóvenes migrantes irregulares en Ceuta tres días después del estallido del mayor conflicto bilateral desde la crisis del islote Perejil en 2002. Ni la jefatura del Gobierno de Rabat, ni el Ministerio de Exteriores, ni el Departamento de Interior han dicho una palabra sobre la muerte de más de 70 personas ahogadas ni el desbordamiento de la frontera de Castillejos con la ciudad autónoma española, ante la mirada impasible de las fuerzas de seguridad del país magrebí. Tan solo fuerzas políticas de izquierda y algunos medios progresistas se han atrevido a romper el silencio ante el drama vivido en las aguas revueltas y el espigón alambrado del Tarajal, línea divisoria con la Unión Europea en el norte del continente africano.
“Las informaciones sobre el número de muertos, de salvamentos de víctimas, de cruces y retornos [irregulares por la frontera] proceden esencialmente de las autoridades y medios españoles”, ha denunciado el Partido por el Progreso y el Socialismo (PPS, sucesor del Partido Comunista de Marruecos) en un comunicado que representa la primera reacción de una fuerza política marroquí sobre la crisis migratoria de Ceuta. El PPS exige al Gobierno que abandone su mutismo y atribuye el multitudinario éxodo hacia la ciudad autónoma española al fracaso de las políticas económicas, de empleo y educativas, a pesar del desarrollo experimentado por Marruecos en las últimas décadas.
“La desigualdad en la distribución de la riqueza, tanto entre clases sociales y territorios, está detrás de este drama”, advierte el partido de la izquierda tradicional cuando quedan menos de dos meses para las elecciones legislativas. La desesperación de cuatro millones de jóvenes entre los 15 y los 35 años que ni estudian ni trabajan ha desencadenado, según sostiene el PPS, la avalancha migratoria.
Le Desk, medio digital especializado en investigación y economía, advierte a su vez de que el fallo del Tribunal Supremo que limita las devoluciones en caliente de migrantes irregulares no ha podido por sí solo crear en pocos días una masa de jóvenes dispuesta a asaltar las barreras y costas de Ceuta. “Ese caldo de cultivo existía ya. El Banco Mundial precisó en un informe del pasado mes de abril que entre 2000 y 2024 Marruecos ha dejado de crear cada año los 215.000 puestos de trabajo necesarios para estabilizar su tasa de empleo”, informa Le Desk. Durante ese mismo periodo, la población marroquí ha crecido en un 47%, mientras que la población laboral solo ha aumentado un 20%.
Más allá de los datos, desde la izquierda progresista, el portal digital Enass responsabiliza al Gobierno marroquí de mantener “un silencio sepulcral”. “El Estado ha elegido la opción de callar ante un drama de dimensiones sin precedentes”, cuestiona en un artículo editorial. “Parece observar un silencio calculado de ganador [por las repercusiones de la crisis en Europa]”, argumenta, “pero si es así, se trata de un error peligroso: Marruecos está perdiendo vidas de ciudadanos ahogados, sacrificados en el altar del deseo de poder [geopolítico]”.
El mismo medio recuerda que en la crisis migratoria de 2021 en Ceuta, el Ministerio de Exteriores se apresuró a defender las tesis de Marruecos, en referencia a que se trató de una respuesta por la hospitalización en secreto en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. “Hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir”, advirtió entonces la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich.
La misma diplomática próxima al rey Mohamed VI aseguró el jueves en Madrid, en la recepción anual de la Fiesta del Trono marroquí, que la crisis actual ha sido una situación “no querida por el reino de Marruecos” y se ha producido “fuera de su voluntad”. “No es algo que nos complazca”, remachó, como única fuente oficial en pronunciarse hasta el momento. Benyaich achacó la responsabilidad exclusiva sobre la irrupción masiva de migrantes en Ceuta a las “mafias criminales” que tratan con seres humanos. En 2021 se ausentó durante cerca de un año tras ser llamada a consultas a Rabat poco después de que se hiciera público el ingreso del líder del Polisario en un hospital de Logroño. Ahora ha ensalzado la “colaboración ejemplar” de Marruecos con España.
En medios marroquíes oficialistas como Le 360 se ha informado también con detalle sobre el éxodo masivo de jóvenes migrantes hacia la ciudad autónoma española. Le 360 hace hincapié además en la “anomalía geográfica” que representan las ciudades de Ceuta y Melilla, colindantes con Fnideq (Castillejos, en su denominación bajo el Protectorado español) y Nador. “La realidad territorial y demográfica, con una gran población musulmana de origen marroquí, acaba siempre por imponerse”, sostiene el mismo medio, “pero la cuestión no es saber si estos enclaves retornarán a su entorno natural, Marruecos, sino en cuánto tiempo y después de cuántos otros dramas”.

Ceuta y Melilla han dejado de ser lugares remotos y lejanos para los países de la Unión Europea. Esta última crisis ha puesto sobre la mesa la compleja situación de dos fronteras de la UE en territorio norteafricano. También en Estados Unidos se toma buena nota del contencioso entre dos de sus principales aliados en el Mediterráneo occidental.
En EE UU, Rabat ha ido preparando el terreno en favor de sus tesis. Un informe del Congreso ha situado a Ceuta y Melilla en territorio de Marruecos “bajo administración española”, en un proyecto legislativo de la Cámara de Representantes que insta a Washington a alentar un “compromiso diplomático” entre Rabat y Madrid sobre el “estatuto futuro” de ambas ciudades. Un párrafo de la memoria de un proyecto presupuestario del Congreso de Estados Unidos suscitó en abril un debate por la reclamación de soberanía de Marruecos sobre las dos ciudades autónomas españolas.
En un informe adjunto del influyente Comité de Apropiaciones (control de financiación) de la Cámara de Representantes, se localizó a ambas plazas norteafricanas “en territorio de Marruecos”, al tiempo que animaba al secretario de Estado, Marco Rubio, a mediar sobre su estatuto futuro.
El congresista Mario Díaz-Balart, firmante de la memoria, respaldó el año pasado una propuesta en la Cámara para que EE UU designe al Frente Polisario como organización terrorista. También es miembro del caucus marroquí del Congreso, un grupo parlamentario estadounidense que defiende los intereses de Marruecos en el Parlamento de Washington.
En la capital estadounidense, las dos ciudades autónomas han tenido quien les escribiera. Un exconsejero del Pentágono, el analista internacional Michael Rubin, instó en marzo a Marruecos a lanzar una “Marcha Verde” sobre Ceuta y Melilla. “[Hay] que finalizar la expulsión de colonialistas españoles de suelo marroquí”, defendió en un artículo publicado esta semana en la revista Middle East Forum Observer de Washington.
Feed MRSS-S Noticias
