Casi un año después de anunciar un principio de acuerdo entre Moeve y la portuguesa Galp para crear un gigante de las gasolineras para competir contra Repsol, las dos empresas energéticas han roto las negociaciones. Así lo han comunicado a primera hora de este lunes en un escrito, en el que señalan que «no se han alcanzado unos términos definitivos que cumplieran sus respectivos criterios estratégicos y financieros para respaldar una alianza duradera y generadora de valor».Moeve y Galp anunciaron a principios de año, antes de iniciarse la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que habían alcanzado un acuerdo no vinculante para avanzar en las negociaciones sobre la potencial integración de sus negocios de ‘downstream’. Estaba previsto que las negociaciones culminaran a mediados de año, pero ya en julio decidieron alargar el plazo de las conversaciones durante el segundo semestre de 2026. A lo largo de todo el proceso, las partes se han mantenido comprometidas con la evaluación de los posibles beneficios de la fusión, con el objetivo de establecer una asociación duradera y generadora de valor, según ha manifestado la compañía lusa.La operación, ya de por sí compleja, se habría vuelto más complicada si cabe con la crisis energética internacional desatada desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero y por la volatilidad de los mercados. Según fuentes del sector consuladas por Europa Press, este escenario de los últimos meses ha influido en que las negociaciones no lleguen finalmente a puerto. «Aunque la lógica estratégica subyacente a la operación propuesta sigue teniendo sentido, las partes no han logrado alcanzar el consenso comercial necesario para establecer una asociación duradera y generadora de valor a largo plazo», ha señalado la presidenta del Consejo de Administración de Galp, Paula Amorim.En concreto, la negociación estaba enfocada a la creación de dos plataformas complementarias energéticas europeas; una industrial, denominada IndustrialCo , y que se focalizaría en los negocios de refino, química, ‘trading’, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, orientada al servicio de clientes B2B; y otra de movilidad que se centraría en la venta de combustibles (incluida la recarga de vehículos eléctricos) y servicios de conveniencia destinados a clientes minoristas y de movilidad, y que impulsaría a su vez el desarrollo de soluciones de movilidad de nueva generación, denominada RetailCo.Los actuales accionistas de Moeve, Mubadala y Carlyle, tendrían el control de la plataforma industrial (IndustrialCo), con un 80%, mientras que Galp mantendría una participación superior al 20%, y en la que se agruparía las refinerías españolas de Cádiz y Huelva y la refinería de Sines de la petrolera lusa.Por otro lado, los actuales accionistas de Moeve y Galp se repartirían al 50% el control la otra plataforma, RetailCo. La combinación propuesta excluía otros negocios de Galp, como ‘upstream’ (exploración y producción), Renovables, Suministro y Trading de petróleo, gas y energía. De hecho, esa pérdida de control de la refinería de Sines por la portuguesa habían levantado la preocupación también por parte del Gobierno luso sobre la operación, que había afirmado que haría todo lo posible para proteger en la fusión los intereses estratégicos de ese activo para el país.La ruptura del acuerdo no afecta a las operaciones actuales de Galp, que mantiene una importante cartera de proyectos de transición energética en Sines, entre los que se incluyen uno de los mayores proyectos de producción de hidrógeno verde mediante electrólisis de Europa y una planta de producción de biocombustibles avanzados.Moeve, centrada en su estrategia ‘Positive motion’Por su parte, Moeve ha señalado que seguirá centrada en ejecutar su estrategia ‘Positive Motion’ para convertirse en líder europeo en estos ámbitos en 2030. En los últimos meses, ha iniciado la construcción del mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa para la producción de energía, con una capacidad inicial de 300 MW y una inversión superior a 1.000 millones de euros. De hecho, la compañía está cerca de completar el mayor complejo de biocombustibles de segunda generación (2G) del sur de Europa, que representa una inversión de 1.200 millones de euros y cuya entrada en operación está prevista para 2027. Moeve ya ha desinvertido más del 70% de sus activos de exploración y producción (E&P) de petróleo y destina dos tercios de sus inversiones a proyectos de transición energética industrial. Además, Moeve presentó recientemente su nuevo modelo operativo con el fin de acelerar la ejecución de la estrategia Positive Motion y construir una organización más ágil y eficiente. Este modelo representa el siguiente paso de su transformación, caracterizada por una ejecución industrial de primer nivel y un enfoque de mercado centrado en el cliente. Casi un año después de anunciar un principio de acuerdo entre Moeve y la portuguesa Galp para crear un gigante de las gasolineras para competir contra Repsol, las dos empresas energéticas han roto las negociaciones. Así lo han comunicado a primera hora de este lunes en un escrito, en el que señalan que «no se han alcanzado unos términos definitivos que cumplieran sus respectivos criterios estratégicos y financieros para respaldar una alianza duradera y generadora de valor».Moeve y Galp anunciaron a principios de año, antes de iniciarse la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que habían alcanzado un acuerdo no vinculante para avanzar en las negociaciones sobre la potencial integración de sus negocios de ‘downstream’. Estaba previsto que las negociaciones culminaran a mediados de año, pero ya en julio decidieron alargar el plazo de las conversaciones durante el segundo semestre de 2026. A lo largo de todo el proceso, las partes se han mantenido comprometidas con la evaluación de los posibles beneficios de la fusión, con el objetivo de establecer una asociación duradera y generadora de valor, según ha manifestado la compañía lusa.La operación, ya de por sí compleja, se habría vuelto más complicada si cabe con la crisis energética internacional desatada desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero y por la volatilidad de los mercados. Según fuentes del sector consuladas por Europa Press, este escenario de los últimos meses ha influido en que las negociaciones no lleguen finalmente a puerto. «Aunque la lógica estratégica subyacente a la operación propuesta sigue teniendo sentido, las partes no han logrado alcanzar el consenso comercial necesario para establecer una asociación duradera y generadora de valor a largo plazo», ha señalado la presidenta del Consejo de Administración de Galp, Paula Amorim.En concreto, la negociación estaba enfocada a la creación de dos plataformas complementarias energéticas europeas; una industrial, denominada IndustrialCo , y que se focalizaría en los negocios de refino, química, ‘trading’, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, orientada al servicio de clientes B2B; y otra de movilidad que se centraría en la venta de combustibles (incluida la recarga de vehículos eléctricos) y servicios de conveniencia destinados a clientes minoristas y de movilidad, y que impulsaría a su vez el desarrollo de soluciones de movilidad de nueva generación, denominada RetailCo.Los actuales accionistas de Moeve, Mubadala y Carlyle, tendrían el control de la plataforma industrial (IndustrialCo), con un 80%, mientras que Galp mantendría una participación superior al 20%, y en la que se agruparía las refinerías españolas de Cádiz y Huelva y la refinería de Sines de la petrolera lusa.Por otro lado, los actuales accionistas de Moeve y Galp se repartirían al 50% el control la otra plataforma, RetailCo. La combinación propuesta excluía otros negocios de Galp, como ‘upstream’ (exploración y producción), Renovables, Suministro y Trading de petróleo, gas y energía. De hecho, esa pérdida de control de la refinería de Sines por la portuguesa habían levantado la preocupación también por parte del Gobierno luso sobre la operación, que había afirmado que haría todo lo posible para proteger en la fusión los intereses estratégicos de ese activo para el país.La ruptura del acuerdo no afecta a las operaciones actuales de Galp, que mantiene una importante cartera de proyectos de transición energética en Sines, entre los que se incluyen uno de los mayores proyectos de producción de hidrógeno verde mediante electrólisis de Europa y una planta de producción de biocombustibles avanzados.Moeve, centrada en su estrategia ‘Positive motion’Por su parte, Moeve ha señalado que seguirá centrada en ejecutar su estrategia ‘Positive Motion’ para convertirse en líder europeo en estos ámbitos en 2030. En los últimos meses, ha iniciado la construcción del mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa para la producción de energía, con una capacidad inicial de 300 MW y una inversión superior a 1.000 millones de euros. De hecho, la compañía está cerca de completar el mayor complejo de biocombustibles de segunda generación (2G) del sur de Europa, que representa una inversión de 1.200 millones de euros y cuya entrada en operación está prevista para 2027. Moeve ya ha desinvertido más del 70% de sus activos de exploración y producción (E&P) de petróleo y destina dos tercios de sus inversiones a proyectos de transición energética industrial. Además, Moeve presentó recientemente su nuevo modelo operativo con el fin de acelerar la ejecución de la estrategia Positive Motion y construir una organización más ágil y eficiente. Este modelo representa el siguiente paso de su transformación, caracterizada por una ejecución industrial de primer nivel y un enfoque de mercado centrado en el cliente.
Casi un año después de anunciar un principio de acuerdo entre Moeve y la portuguesa Galp para crear un gigante de las gasolineras para competir contra Repsol, las dos empresas energéticas han roto las negociaciones. Así lo han comunicado a primera hora de este … lunes en un escrito, en el que señalan que «no se han alcanzado unos términos definitivos que cumplieran sus respectivos criterios estratégicos y financieros para respaldar una alianza duradera y generadora de valor».
Moeve y Galp anunciaron a principios de año, antes de iniciarse la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que habían alcanzado un acuerdo no vinculante para avanzar en las negociaciones sobre la potencial integración de sus negocios de ‘downstream’. Estaba previsto que las negociaciones culminaran a mediados de año, pero ya en julio decidieron alargar el plazo de las conversaciones durante el segundo semestre de 2026. A lo largo de todo el proceso, las partes se han mantenido comprometidas con la evaluación de los posibles beneficios de la fusión, con el objetivo de establecer una asociación duradera y generadora de valor, según ha manifestado la compañía lusa.
La operación, ya de por sí compleja, se habría vuelto más complicada si cabe con la crisis energética internacional desatada desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero y por la volatilidad de los mercados. Según fuentes del sector consuladas por Europa Press, este escenario de los últimos meses ha influido en que las negociaciones no lleguen finalmente a puerto. «Aunque la lógica estratégica subyacente a la operación propuesta sigue teniendo sentido, las partes no han logrado alcanzar el consenso comercial necesario para establecer una asociación duradera y generadora de valor a largo plazo», ha señalado la presidenta del Consejo de Administración de Galp, Paula Amorim.
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En concreto, la negociación estaba enfocada a la creación de dos plataformas complementarias energéticas europeas; una industrial, denominada IndustrialCo, y que se focalizaría en los negocios de refino, química, ‘trading’, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, orientada al servicio de clientes B2B; y otra de movilidad que se centraría en la venta de combustibles (incluida la recarga de vehículos eléctricos) y servicios de conveniencia destinados a clientes minoristas y de movilidad, y que impulsaría a su vez el desarrollo de soluciones de movilidad de nueva generación, denominada RetailCo.
Los actuales accionistas de Moeve, Mubadala y Carlyle, tendrían el control de la plataforma industrial (IndustrialCo), con un 80%, mientras que Galp mantendría una participación superior al 20%, y en la que se agruparía las refinerías españolas de Cádiz y Huelva y la refinería de Sines de la petrolera lusa.
Por otro lado, los actuales accionistas de Moeve y Galp se repartirían al 50% el control la otra plataforma, RetailCo. La combinación propuesta excluía otros negocios de Galp, como ‘upstream’ (exploración y producción), Renovables, Suministro y Trading de petróleo, gas y energía. De hecho, esa pérdida de control de la refinería de Sines por la portuguesa habían levantado la preocupación también por parte del Gobierno luso sobre la operación, que había afirmado que haría todo lo posible para proteger en la fusión los intereses estratégicos de ese activo para el país.
La ruptura del acuerdo no afecta a las operaciones actuales de Galp, que mantiene una importante cartera de proyectos de transición energética en Sines, entre los que se incluyen uno de los mayores proyectos de producción de hidrógeno verde mediante electrólisis de Europa y una planta de producción de biocombustibles avanzados.
Moeve, centrada en su estrategia ‘Positive motion’
Por su parte, Moeve ha señalado que seguirá centrada en ejecutar su estrategia ‘Positive Motion’ para convertirse en líder europeo en estos ámbitos en 2030. En los últimos meses, ha iniciado la construcción del mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa para la producción de energía, con una capacidad inicial de 300 MW y una inversión superior a 1.000 millones de euros.
De hecho, la compañía está cerca de completar el mayor complejo de biocombustibles de segunda generación (2G) del sur de Europa, que representa una inversión de 1.200 millones de euros y cuya entrada en operación está prevista para 2027. Moeve ya ha desinvertido más del 70% de sus activos de exploración y producción (E&P) de petróleo y destina dos tercios de sus inversiones a proyectos de transición energética industrial. Además, Moeve presentó recientemente su nuevo modelo operativo con el fin de acelerar la ejecución de la estrategia Positive Motion y construir una organización más ágil y eficiente. Este modelo representa el siguiente paso de su transformación, caracterizada por una ejecución industrial de primer nivel y un enfoque de mercado centrado en el cliente.
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