Después de permanecer cerca de dos meses en el norte de Marruecos —la mayor parte en su residencia estival de Mdiq (Rincón en la era del Protectorado español, a apenas 30 kilómetros de Ceuta)— el rey Mohamed VI regresó a Rabat para participar en la noche del lunes en una celebración islámica. En su calidad de Comendador de los Creyentes, el soberano de la dinastía alauí presidió en la mezquita del palacio real de la capital una velada religiosa por la festividad de Al Mawlid, que conmemora el nacimiento del profeta Mahoma, acompañado por su hijo y heredero del trono, Mulay Hasán, y por su hermano Mulay Rachid, segundo en la línea de sucesión.
El rey de Marruecos regresa a Rabat tras varias semanas de vacaciones cerca de la frontera ceutí mientras los partidos del Gobierno marcan posiciones
Después de permanecer cerca de dos meses en el norte de Marruecos —la mayor parte en su residencia estival de Mdiq (Rincón en la era del Protectorado español, a apenas 30 kilómetros de Ceuta)— el rey Mohamed VI regresó a Rabat para participar en la noche del lunes en una celebración islámica. En su calidad de Comendador de los Creyentes, el soberano de la dinastía alauí presidió en la mezquita del palacio real de la capital una velada religiosa por la festividad de Al Mawlid, que conmemora el nacimiento del profeta Mahoma, acompañado por su hijo y heredero del trono, Mulay Hasán, y por su hermano Mulay Rachid, segundo en la línea de sucesión.
En una alocución pronunciada durante el acto religioso, el ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, aludió a la histórica reivindicación de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, según informa la agencia estatal de noticias MAP, citada por Europa Press. Tufiq aludió veladamente a las dos ciudades autónomas citando a eruditos islámicos nacidos en Ceuta en una época anterior a que dicho territorio del norte de África pasara a estar bajo soberanía española, en 1580. Citó así al caíd Ayyad, fallecido en 1149, y a Abú al Abbas al Zafi, en 1236. También al imán Mohamed Al Jazuli, fallecido en 1465, cuyas obras inspiraron a los marroquíes, según el ministro de asuntos religiosos “en su lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas”, en una época en la que Portugal controlaba varios puertos en el Atlántico, como los de las actuales Al Jadida y Esauira, y desde 1415 Ceuta, plaza que pasó a manos de España más de un siglo después.
Mientras el monarca, que acaba de cumplir 63 años, ha retornado a Rabat, los partidos que integran la coalición gubernamental marcan posiciones sobre la crisis migratoria desencadenada en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, cuando se aproximan las elecciones legislativas convocadas el 23 de septiembre en el país magrebí. El primer ministro, Aziz Ajanuch, que asistió junto al monarca a la ceremonia religiosa del lunes, guarda silencio desde el inicio de la crisis. Tras haberse desvelado que viajó en un vuelo privado a Mallorca poco después de que hasta 80.000 migrantes irregulares hubiesen desbordado la frontera ceutí ante la inhibición de las fuerzas de seguridad marroquíes no ha hecho declaraciones públicas relevantes durante la crisis.
Ajanuch, cuya familia controla la segunda fortuna de Marruecos, por detrás del grupo Al Mada, en manos de la familia real alauí, se descaró como candidato de su partido conservador, la Agrupación Nacional de Independientes, para volver a presidir el Gabinete tras los comicios. La prensa marroquí le ha situado estos días en gira por la región del Atlas en el sur del país, donde hace casi tres años un fuerte terremoto se cobró casi 3.000 vidas y dañó más de 60.000 viviendas. Tras las masivas protestas sociales de la Generación Z del pasado otoño, en las que miles de jóvenes reclamaron al rey la dimisión del gobernante, el primer ministro ha visto rebajado su bajo perfil político.
La voz cantante sobre la crisis
Quien está llevando la voz cantante de Marruecos sobre la crisis migratoria no es el jefe del Ejecutivo ni el portavoz gubernamental. Los Ministerios de Interior y de Asuntos Exteriores, cuyos titulares son designados por el monarca y no por el primer ministro, han difundido comunicados o han informado directamente a las agencias de noticias, sin entrar en el debate político.
Quien está hablando sobre Ceuta desde el Gobierno es el ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, el mismo que ha exigido a España que haga entrega de “todos” los menores no acompañados de nacionalidad marroquí que permanecen en la ciudad autónoma. También ha vinculado la aceptación de los cadáveres de migrantes fallecidos (hasta 141, según estimaciones de ONG marroquíes) cuando intentaban llegar a suelo ceutí al retorno efectivo de los niños y adolescentes. La petición de devolución de los menores ya fue planteada en las últimas tres semanas desde los ministerios de Interior y Exteriores, que invocaban “instrucciones reales”.
Como líder de la segunda fuerza del Gabinete tripartito, el titular de Justicia se encuentra en plena campaña para las elecciones legislativas del 23 de septiembre, en favor del candidato de su partido que aspira a convertirse en primer ministro. Se trata de Fuzi Lekjaa, ministro de Presupuestos de perfil tecnócrata y también presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol desde hace 12 años, llamado a encabezar el Gobierno del Mundial de 2030 según analistas de la prensa marroquí.
Al ser preguntado el sábado por Al Arabiya sobre si Marruecos ha investigado las imágenes que mostraban a decenas de miles jóvenes atravesar el espigón del Tarajal ante la mirada impasible de los agentes marroquíes de la frontera, Uahbi aseguró: “Estamos siguiendo el asunto. Vi a muchos jóvenes, niños y adolescentes dirigirse hacia Ceuta (…) pero si hubiésemos entrado en un choque con ellos, habríamos podido provocar muchas. Por eso preferimos gestionar la crisis con prudencia”. “Algunos jóvenes decían: ‘Quiero entrar en Ceuta porque Ceuta es marroquí’. ¿Cómo podía impedirles que pensaran así?”, apostillaba el ministro.
Uahbi se vio implicado el año pasado en un escándalo de presunto fraude inmobiliario y evasión fiscal. Tras las revelaciones de un grupo de piratas informáticos sobre sus cuentas bancarias, partidos de la oposición acusaron al titular de Justicia de haber transferido a su esposa una de sus propiedades por la décima parte de valor real: un millón de euros. Entonces se declaró víctima de “un ajuste de cuentas” por parte de una “quinta columna” que manipula desde el interior del país filtraciones de actores extranjeros “propagadas sin verificación desde lugares obscuros”, evocando una sorda pugna interna por el poder.
Los “presidios ocupados”
El tercer miembro de la coalición en el poder desde 2021 es el histórico Partido Istiqlal (de la Independencia) de marcada tendencia conservadora y nacionalista. La reivindicación de la “marroquinidad” de Ceuta y Melilla como “presidios ocupados” por España forma parte de su ADN político, aunque en la actual crisis migratoria ha optado por mantenerse en segundo plano. Su tradicional órgano de expresión, el diario L’Opinionse ha limitado a jalear las declaraciones sobre Ceuta del ministro de Justicia Uahbi.
Hace tres años, Enaam Mayara ―presidente de la Cámara de Consejeros marroquí (equivalente al Senado español) y alto dirigente del Istiqlal , tuvo que dar marcha atrás tras haber afirmado en un acto de su organización política que Marruecos recuperará algún día dichas “ciudades ocupadas por la vía de la
Mayara recibió entonces críticas desde la prensa oficial marroquí por su desliz frente al Gobierno de España, que había llevado a cabo un año antes un acercamiento diplomático a Marruecos con el giro en favor del plan de autonomía para el Sáhara Occidental. Al año siguiente abandonó su cargo en la Cámara Alta. Desde Barlamane, un portal informativo al que se le atribuyeron estrechos vínculos con los servicios de seguridad, se le acusó de no haber estado a la altura de las obligaciones de su alto cargo.
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