El ‘lobby’ turístico Exceltur lleva años luchando para que España deje atrás un modelo cuantitativo con el turista para abrazar uno más cualitativo, que genere un mayor impacto económico en los destinos. A ese objetivo se quiere escalar ahora con más velocidad a través de la iniciativa Turismo que Suma en la que participan ya 27 consistorios locales, incluidos los de Madrid, Barcelona y Málaga. La campaña también persigue el anhelo de recuperar una convivencia saludable entre vecinos y turistas después de años en los que las protestas ciudadanas se han disparado por la masificación que viven algunos enclaves . «El lugar donde la gente vive hay que respetarlo», reivindica Óscar Perelli , vicepresidente ejecutivo de Exceltur.-¿Por qué piensa que España necesita un cambio de modelo turístico?-Yo creo que España está en la tesitura de elegir su futuro turístico. Ese es el principal reto. El crecimiento del turismo en España ha estado marcado por la inercia, donde cuanto más volumen de turismo había, mejor, y con indicadores muy básicos, como medir la bonanza del modelo turístico a partir de los datos de afluencia, fundamentalmente extranjera. España tiene que decidir qué parte de ese mercado quiere atraer. Esto exige tener los productos para ello y empezar a reflexionar sobre cuál es la oferta que queremos tener para atraer a esos turistas, españoles y extranjeros, que nos visiten y que nos ayuden a mejorar esa contribución.- ¿Qué soluciones concretas demanda?-Una muy importante es eliminar la ilegalidad. Este Gobierno nos ha dicho que hay 65.000 anuncios, por ejemplo, de viviendas turísticas ilegales. Lógicamente, es una responsabilidad del modelo turístico que ofrece España eliminar la ilegalidad, y no solo en el caso del alojamiento de las viviendas turísticas, sino también en algunos lugares donde hay modelos de transporte ilegales, taxis piratas o fiestas ilegales. Otro aspecto muy relevante es recuperar la ordenación urbanística para establecer el equilibrio entre la capacidad alojativa que puede haber en un destino, una ciudad o un municipio de costa y la residencia. Hay que establecer cuál es el volumen objetivo de turistas que puede tener cada lugar. Y el tercer ámbito, quizás el más relevante, es ser conscientes de que ha llegado el momento de la gestión. Por ejemplo, la gestión de la movilidad en los destinos muchas veces no se ha trabajado suficientemente y es crucial.-¿Entiende el descontento que reflejan, por ejemplo, las recientes manifestaciones de vecinos que hubo en Baleares contra el turismo masivo?-Sí. De hecho, Turismo que Suma nace con la idea de promover un modelo de turismo que evite esas problemáticas que, en algunos casos, genera la actividad turística. Es verdad que no todos los problemas que se reflejaban en esa manifestación dependen del turismo. Ya nos gustaría desde el turismo resolver el problema de la vivienda, pero la vivienda es un problema global y un problema de España, también en lugares donde no hay turismo.-¿Eliminar los pisos turísticos serviría para atajar ese descontento vecinal?-No son solo los pisos turísticos, pero sí es verdad que en las ciudades, que es donde más incidencia tienen porque es donde más gente vive, desde la irrupción de los pisos turísticos había 400.000 plazas regladas tradicionales -hoteles, apartahoteles, pensiones, etcétera- y hasta el año 2018 se añadieron otras 400.000 plazas en viviendas turísticas. Desde luego, si se eliminara la ilegalidad en la vivienda turística, estoy convencido de que una parte muy importante de la contestación ciudadana al turismo se relajaría. De hecho, en los lugares donde eso ha sucedido, la percepción social sobre el turismo ha mejorado.-¿Puede un destino, a través de la gestión, tener los mismos visitantes, pero sin que exista una sensación de masificación? -Sí, claro que es posible. Hay un elemento distorsionante que tiene que ver con el excursionismo. La gente que puede visitar turísticamente un lugar la marca, en buena medida, la capacidad de alojamiento. Si en Madrid hay 140.000 plazas, en Madrid pueden dormir 140.000 turistas frente a una población de tres millones y medio. ¿Qué pasa? Que a Madrid, igual que a Barcelona, Palma, San Sebastián o Santander, y especialmente en verano, durante el día llega mucha más gente de fuera que no duerme allí. Por tanto, hay un reto de gestionar la presión que existe en los lugares donde efectivamente hay una incidencia del turismo, pero no es la más importante.-¿Y cómo se puede hacer?-A través de inversión. Tenemos varios retos. Uno es seguir mejorando la inversión para que el sector privado sea capaz de mejorar sus propuestas y, a través de propuestas de mayor valor, remunerar mejor a sus trabajadores, mejorar las condiciones de empleo y reducir la huella ambiental, porque cuando inviertes tienes sistemas de eficiencia energética y otras mejoras. Luego, en las ciudades el tema de la vivienda turística es crucial, mientras que en los destinos vacacionales, hay destinos de los años 50 y 60, en los que hace falta más inversión porque acogen a muchísima población, fundamentalmente en verano, y no tienen una capacidad de respuesta suficiente para poder acogerla con las condiciones necesarias.-En su iniciativa habla de la necesidad de evitar que las ciudades pierdan su identidad. ¿Es imprescindible para ello que los vecinos sigan viviendo en los cascos históricos?-Es crucial. El elemento diferencial de cualquier destino son las personas que viven en ese destino. Su modo de vida: el de los madrileños, los vascos, los mallorquines, los barceloneses, los andaluces… Si banalizamos los destinos porque eliminamos a la población, todos serían iguales, con la misma oferta comercial, de restauración…-¿Le parece una buena noticia que el número de turistas extranjeros que llega a España siga aumentando este año?-Nosotros nunca le hemos dado importancia al número de turistas. Podemos llegar a 100 millones de turistas, pero si están un 2% menos de días, la presión y la afluencia caen. Es como si una gran superficie midiera el éxito de su modelo por el número de personas que entran. Nosotros somos partidarios de que el turismo tiene que seguir creciendo en contribución económica, mejorar el empleo y la calidad del empleo, y creemos que tenemos que decrecer probablemente en oferta ilegal, en ruidos y en turismo de borrachera, sin ningún complejo.-¿España está preparada para gestionar 100 millones de turistas o más cada año?-Sí, sin ningún problema. Es una cuestión en la que tendríamos que ser mucho más precisos sobre dónde y en qué momento. Hay lugares y momentos, probablemente el 15 de agosto en algunos lugares de la costa española, en los que efectivamente no se pueda crecer más. Incluso puede ser razonable decrecer. Lo cual no quita que España pueda recibir más millones de turistas siempre y cuando los distribuya territorial y temporalmente mejor. El ‘lobby’ turístico Exceltur lleva años luchando para que España deje atrás un modelo cuantitativo con el turista para abrazar uno más cualitativo, que genere un mayor impacto económico en los destinos. A ese objetivo se quiere escalar ahora con más velocidad a través de la iniciativa Turismo que Suma en la que participan ya 27 consistorios locales, incluidos los de Madrid, Barcelona y Málaga. La campaña también persigue el anhelo de recuperar una convivencia saludable entre vecinos y turistas después de años en los que las protestas ciudadanas se han disparado por la masificación que viven algunos enclaves . «El lugar donde la gente vive hay que respetarlo», reivindica Óscar Perelli , vicepresidente ejecutivo de Exceltur.-¿Por qué piensa que España necesita un cambio de modelo turístico?-Yo creo que España está en la tesitura de elegir su futuro turístico. Ese es el principal reto. El crecimiento del turismo en España ha estado marcado por la inercia, donde cuanto más volumen de turismo había, mejor, y con indicadores muy básicos, como medir la bonanza del modelo turístico a partir de los datos de afluencia, fundamentalmente extranjera. España tiene que decidir qué parte de ese mercado quiere atraer. Esto exige tener los productos para ello y empezar a reflexionar sobre cuál es la oferta que queremos tener para atraer a esos turistas, españoles y extranjeros, que nos visiten y que nos ayuden a mejorar esa contribución.- ¿Qué soluciones concretas demanda?-Una muy importante es eliminar la ilegalidad. Este Gobierno nos ha dicho que hay 65.000 anuncios, por ejemplo, de viviendas turísticas ilegales. Lógicamente, es una responsabilidad del modelo turístico que ofrece España eliminar la ilegalidad, y no solo en el caso del alojamiento de las viviendas turísticas, sino también en algunos lugares donde hay modelos de transporte ilegales, taxis piratas o fiestas ilegales. Otro aspecto muy relevante es recuperar la ordenación urbanística para establecer el equilibrio entre la capacidad alojativa que puede haber en un destino, una ciudad o un municipio de costa y la residencia. Hay que establecer cuál es el volumen objetivo de turistas que puede tener cada lugar. Y el tercer ámbito, quizás el más relevante, es ser conscientes de que ha llegado el momento de la gestión. Por ejemplo, la gestión de la movilidad en los destinos muchas veces no se ha trabajado suficientemente y es crucial.-¿Entiende el descontento que reflejan, por ejemplo, las recientes manifestaciones de vecinos que hubo en Baleares contra el turismo masivo?-Sí. De hecho, Turismo que Suma nace con la idea de promover un modelo de turismo que evite esas problemáticas que, en algunos casos, genera la actividad turística. Es verdad que no todos los problemas que se reflejaban en esa manifestación dependen del turismo. Ya nos gustaría desde el turismo resolver el problema de la vivienda, pero la vivienda es un problema global y un problema de España, también en lugares donde no hay turismo.-¿Eliminar los pisos turísticos serviría para atajar ese descontento vecinal?-No son solo los pisos turísticos, pero sí es verdad que en las ciudades, que es donde más incidencia tienen porque es donde más gente vive, desde la irrupción de los pisos turísticos había 400.000 plazas regladas tradicionales -hoteles, apartahoteles, pensiones, etcétera- y hasta el año 2018 se añadieron otras 400.000 plazas en viviendas turísticas. Desde luego, si se eliminara la ilegalidad en la vivienda turística, estoy convencido de que una parte muy importante de la contestación ciudadana al turismo se relajaría. De hecho, en los lugares donde eso ha sucedido, la percepción social sobre el turismo ha mejorado.-¿Puede un destino, a través de la gestión, tener los mismos visitantes, pero sin que exista una sensación de masificación? -Sí, claro que es posible. Hay un elemento distorsionante que tiene que ver con el excursionismo. La gente que puede visitar turísticamente un lugar la marca, en buena medida, la capacidad de alojamiento. Si en Madrid hay 140.000 plazas, en Madrid pueden dormir 140.000 turistas frente a una población de tres millones y medio. ¿Qué pasa? Que a Madrid, igual que a Barcelona, Palma, San Sebastián o Santander, y especialmente en verano, durante el día llega mucha más gente de fuera que no duerme allí. Por tanto, hay un reto de gestionar la presión que existe en los lugares donde efectivamente hay una incidencia del turismo, pero no es la más importante.-¿Y cómo se puede hacer?-A través de inversión. Tenemos varios retos. Uno es seguir mejorando la inversión para que el sector privado sea capaz de mejorar sus propuestas y, a través de propuestas de mayor valor, remunerar mejor a sus trabajadores, mejorar las condiciones de empleo y reducir la huella ambiental, porque cuando inviertes tienes sistemas de eficiencia energética y otras mejoras. Luego, en las ciudades el tema de la vivienda turística es crucial, mientras que en los destinos vacacionales, hay destinos de los años 50 y 60, en los que hace falta más inversión porque acogen a muchísima población, fundamentalmente en verano, y no tienen una capacidad de respuesta suficiente para poder acogerla con las condiciones necesarias.-En su iniciativa habla de la necesidad de evitar que las ciudades pierdan su identidad. ¿Es imprescindible para ello que los vecinos sigan viviendo en los cascos históricos?-Es crucial. El elemento diferencial de cualquier destino son las personas que viven en ese destino. Su modo de vida: el de los madrileños, los vascos, los mallorquines, los barceloneses, los andaluces… Si banalizamos los destinos porque eliminamos a la población, todos serían iguales, con la misma oferta comercial, de restauración…-¿Le parece una buena noticia que el número de turistas extranjeros que llega a España siga aumentando este año?-Nosotros nunca le hemos dado importancia al número de turistas. Podemos llegar a 100 millones de turistas, pero si están un 2% menos de días, la presión y la afluencia caen. Es como si una gran superficie midiera el éxito de su modelo por el número de personas que entran. Nosotros somos partidarios de que el turismo tiene que seguir creciendo en contribución económica, mejorar el empleo y la calidad del empleo, y creemos que tenemos que decrecer probablemente en oferta ilegal, en ruidos y en turismo de borrachera, sin ningún complejo.-¿España está preparada para gestionar 100 millones de turistas o más cada año?-Sí, sin ningún problema. Es una cuestión en la que tendríamos que ser mucho más precisos sobre dónde y en qué momento. Hay lugares y momentos, probablemente el 15 de agosto en algunos lugares de la costa española, en los que efectivamente no se pueda crecer más. Incluso puede ser razonable decrecer. Lo cual no quita que España pueda recibir más millones de turistas siempre y cuando los distribuya territorial y temporalmente mejor.
El ‘lobby’ turístico Exceltur lleva años luchando para que España deje atrás un modelo cuantitativo con el turista para abrazar uno más cualitativo, que genere un mayor impacto económico en los destinos. A ese objetivo se quiere escalar ahora con más velocidad a través … de la iniciativa Turismo que Suma en la que participan ya 27 consistorios locales, incluidos los de Madrid, Barcelona y Málaga. La campaña también persigue el anhelo de recuperar una convivencia saludable entre vecinos y turistas después de años en los que las protestas ciudadanas se han disparado por la masificación que viven algunos enclaves. «El lugar donde la gente vive hay que respetarlo», reivindica Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur.
-¿Por qué piensa que España necesita un cambio de modelo turístico?
-Yo creo que España está en la tesitura de elegir su futuro turístico. Ese es el principal reto. El crecimiento del turismo en España ha estado marcado por la inercia, donde cuanto más volumen de turismo había, mejor, y con indicadores muy básicos, como medir la bonanza del modelo turístico a partir de los datos de afluencia, fundamentalmente extranjera. España tiene que decidir qué parte de ese mercado quiere atraer. Esto exige tener los productos para ello y empezar a reflexionar sobre cuál es la oferta que queremos tener para atraer a esos turistas, españoles y extranjeros, que nos visiten y que nos ayuden a mejorar esa contribución.
– ¿Qué soluciones concretas demanda?
-Una muy importante es eliminar la ilegalidad. Este Gobierno nos ha dicho que hay 65.000 anuncios, por ejemplo, de viviendas turísticas ilegales. Lógicamente, es una responsabilidad del modelo turístico que ofrece España eliminar la ilegalidad, y no solo en el caso del alojamiento de las viviendas turísticas, sino también en algunos lugares donde hay modelos de transporte ilegales, taxis piratas o fiestas ilegales. Otro aspecto muy relevante es recuperar la ordenación urbanística para establecer el equilibrio entre la capacidad alojativa que puede haber en un destino, una ciudad o un municipio de costa y la residencia. Hay que establecer cuál es el volumen objetivo de turistas que puede tener cada lugar. Y el tercer ámbito, quizás el más relevante, es ser conscientes de que ha llegado el momento de la gestión. Por ejemplo, la gestión de la movilidad en los destinos muchas veces no se ha trabajado suficientemente y es crucial.
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-¿Entiende el descontento que reflejan, por ejemplo, las recientes manifestaciones de vecinos que hubo en Baleares contra el turismo masivo?
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-Sí. De hecho, Turismo que Suma nace con la idea de promover un modelo de turismo que evite esas problemáticas que, en algunos casos, genera la actividad turística. Es verdad que no todos los problemas que se reflejaban en esa manifestación dependen del turismo. Ya nos gustaría desde el turismo resolver el problema de la vivienda, pero la vivienda es un problema global y un problema de España, también en lugares donde no hay turismo.
-¿Eliminar los pisos turísticos serviría para atajar ese descontento vecinal?
-No son solo los pisos turísticos, pero sí es verdad que en las ciudades, que es donde más incidencia tienen porque es donde más gente vive, desde la irrupción de los pisos turísticos había 400.000 plazas regladas tradicionales -hoteles, apartahoteles, pensiones, etcétera- y hasta el año 2018 se añadieron otras 400.000 plazas en viviendas turísticas. Desde luego, si se eliminara la ilegalidad en la vivienda turística, estoy convencido de que una parte muy importante de la contestación ciudadana al turismo se relajaría. De hecho, en los lugares donde eso ha sucedido, la percepción social sobre el turismo ha mejorado.
-¿Puede un destino, a través de la gestión, tener los mismos visitantes, pero sin que exista una sensación de masificación?
-Sí, claro que es posible. Hay un elemento distorsionante que tiene que ver con el excursionismo. La gente que puede visitar turísticamente un lugar la marca, en buena medida, la capacidad de alojamiento. Si en Madrid hay 140.000 plazas, en Madrid pueden dormir 140.000 turistas frente a una población de tres millones y medio. ¿Qué pasa? Que a Madrid, igual que a Barcelona, Palma, San Sebastián o Santander, y especialmente en verano, durante el día llega mucha más gente de fuera que no duerme allí. Por tanto, hay un reto de gestionar la presión que existe en los lugares donde efectivamente hay una incidencia del turismo, pero no es la más importante.
-¿Y cómo se puede hacer?
-A través de inversión. Tenemos varios retos. Uno es seguir mejorando la inversión para que el sector privado sea capaz de mejorar sus propuestas y, a través de propuestas de mayor valor, remunerar mejor a sus trabajadores, mejorar las condiciones de empleo y reducir la huella ambiental, porque cuando inviertes tienes sistemas de eficiencia energética y otras mejoras. Luego, en las ciudades el tema de la vivienda turística es crucial, mientras que en los destinos vacacionales, hay destinos de los años 50 y 60, en los que hace falta más inversión porque acogen a muchísima población, fundamentalmente en verano, y no tienen una capacidad de respuesta suficiente para poder acogerla con las condiciones necesarias.
-En su iniciativa habla de la necesidad de evitar que las ciudades pierdan su identidad. ¿Es imprescindible para ello que los vecinos sigan viviendo en los cascos históricos?
-Es crucial. El elemento diferencial de cualquier destino son las personas que viven en ese destino. Su modo de vida: el de los madrileños, los vascos, los mallorquines, los barceloneses, los andaluces… Si banalizamos los destinos porque eliminamos a la población, todos serían iguales, con la misma oferta comercial, de restauración…
-¿Le parece una buena noticia que el número de turistas extranjeros que llega a España siga aumentando este año?
-Nosotros nunca le hemos dado importancia al número de turistas. Podemos llegar a 100 millones de turistas, pero si están un 2% menos de días, la presión y la afluencia caen. Es como si una gran superficie midiera el éxito de su modelo por el número de personas que entran. Nosotros somos partidarios de que el turismo tiene que seguir creciendo en contribución económica, mejorar el empleo y la calidad del empleo, y creemos que tenemos que decrecer probablemente en oferta ilegal, en ruidos y en turismo de borrachera, sin ningún complejo.
-¿España está preparada para gestionar 100 millones de turistas o más cada año?
-Sí, sin ningún problema. Es una cuestión en la que tendríamos que ser mucho más precisos sobre dónde y en qué momento. Hay lugares y momentos, probablemente el 15 de agosto en algunos lugares de la costa española, en los que efectivamente no se pueda crecer más. Incluso puede ser razonable decrecer. Lo cual no quita que España pueda recibir más millones de turistas siempre y cuando los distribuya territorial y temporalmente mejor.
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