La extrema derecha se acerca al poder en Alemania. Para una mayoría de los ciudadanos es el momento más grave que afronta la democracia alemana; para una minoría, aunque en ascenso, es una rebelión contra un sistema que los maltrata. Alternativa para Alemania (AfD) fue la segunda fuerza más votada en las elecciones federales de 2025 y en los comicios de este domingo en el Estado federado de Sajonia-Anhalt aspira a la mayoría absoluta. Las instituciones del Estado y los detractores del partido advierten de que sus propuestas son un peligro para el Estado de derecho y para Europa.
Una victoria del partido AfD este domingo en la región de Sajonia-Anhalt representa un peligro para el Estado de derecho y para Europa, afirman las instituciones del Estado
La extrema derecha se acerca al poder en Alemania. Para una mayoría de los ciudadanos es el momento más grave que afronta la democracia alemana; para una minoría, aunque en ascenso, es una rebelión contra un sistema que los maltrata. Alternativa para Alemania (AfD) fue la segunda fuerza más votada en las elecciones federales de 2025 y en los comicios de este domingo en el Estado federado de Sajonia-Anhalt aspira a la mayoría absoluta. Las instituciones del Estado y los detractores del partido advierten de que sus propuestas son un peligro para el Estado de derecho y para Europa.
“AfD está organizada por extremistas, con ideas que por desgracia sus votantes justifican. Es neofascismo”, afirma Axel Salheiser, director de estudios del Instituto para la Democracia y la Sociedad Civil de Jena (IDZ). No es el único que piensa así. La Oficina para la Protección de la Constitución, los servicios secretos internos alemanes, concluyó en 2025 que AfD era una formación “extremista de derechas” que busca subvertir el orden constitucional y la democracia. Los socialdemócratas del SPD y los Verdes piden su ilegalización. Sven Hüber, vicepresidente del Sindicato de la Policía (GdP), recomendó este agosto a los agentes del orden en Sajonia-Anhalt que estén preparados para negarse a acatar órdenes de un posible Gobierno de AfD si creen que estas atentan contra los principios democráticos.
Las encuestas dan a la extrema derecha entre un 41% y un 43% de apoyo electoral en Sajonia-Anhalt, rozando la mayoría absoluta de escaños. Si no obtiene esta mayoría, solo una entente entre el resto de las formaciones políticas, el llamado cordón sanitario, podría impedir que AfD llegue por primera vez al poder en un Estado alemán. La alternativa es que Sven Schulze, de la CDU, renueve la presidencia del land con el apoyo de todas estas fuerzas. El partido de centro cristiano demócrata CDU puede tener un 23% de los votos, según las últimas encuestas.
La agrupación de AfD en Sajonia-Anhalt está considerada como una de las más radicales. El vicepresidente del partido en este land, Hans-Thomas Tillschneider, es conocido por relativizar los crímenes nazis y por admirar al líder ruso, Vladímir Putin. Pero no solo se trata de Tillschneider. Ulrich Siegmund, su candidato, planteó el 3 de septiembre en un programa de educación de la televisión pública ZDF que el nazismo debe tener menos protagonismo en las escuelas: “No podemos avergonzarnos siempre de nuestra historia. No tenemos ninguna culpa de ella”.
Los expertos señalan las reformas en la educación pública en Sajonia-Anhalt como el frente más peligroso que propone AfD. La Fundación Robert Bosch da por hecho en un documento reciente que “algunos de los puntos que plantea AfD son simplemente inviables con la legislación actual”.
El programa electoral de AfD defiende que la historia de Alemania debe enseñarse de forma diferente: “Debemos fomentar los aspectos positivos de la historia alemana, construir un sentimiento de orgullo y confianza en ser alemán”. La idea de recuperar “el orgullo alemán” se repite en casi todos los ámbitos, también en el cultural, del programa: promete, por ejemplo, que un Gobierno de extrema derecha no tolerará obras en teatros públicos donde se escenifiquen “creaciones antialemanas”.
Un informe de la Iglesia Evangélica de Alemania Central sobre el programa de AfD pone el acento en la posible inconstitucionalidad del sistema de contratación de organizaciones de la sociedad a partir de sus valores “patrioticos”: “Afd establece que con su Gobierno del land, cada organización que reciba apoyo institucional o dinero público deberá demostrar su posición patriótica. ¿Cómo se juzgará este patriotismo? A AfD ya no le importa ni la democracia ni la Constitución».
Incompatibilidad legal
AfD considera que la formación que aporta la escuela pública es deficiente porque debe asumir la integración de la población migrante. Para ello proponen, entre otras medidas, que los hijos de familias refugiadas estudien en clases separadas del resto: “Los colegios se supone que deben integrar a los inmigrantes, solucionar todo tipo de desequilibrios sociales y compensar el daño causado por familias disfuncionales. AfD se opone a ello”. “No puede ser que nuestros hijos sufran las consecuencias de una inmigración masiva”, añaden.
El programa insiste en el efecto negativo de la presencia de familias de confesión musulmana y de los refugiados ucranios. AfD asegura que el ruso será introducido como lengua extranjera a estudiar en las escuelas y que se establecerán acuerdos de intercambio de estudiantes con el Gobierno ruso.
Los servicios de inteligencia alemanes también ven en AfD un riesgo para la seguridad nacional por su proximidad con el régimen de Putin. En el caso de formar Gobierno en Sajonia-Anhalt, la extrema derecha estaría presente en reuniones a nivel federal en las que se comparte información confidencial sobre la seguridad alemana. Así fue, por ejemplo, con el ataque fallido con drones bomba del 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig. Los ministros de Interior de los estados alemanes se reunieron y recibieron información sobre la posible autoría rusa del atentado.
Otro ámbito en el que la posición de AfD chocaría con la legalidad vigente es en materia de extranjería. Entre las decisiones que Siegmund ha prometido aplicar en los primeros 100 días de Gobierno es la deportación inmediata de todos los inmigrantes sin los papeles en regla que se encuentren en Sajonia-Anhalt. Siegmund asegura que en su plan de choque suspenderá las ayudas públicas a solicitantes de asilo y refugiados que se demuestre que pueden tener un empleo y no trabajen; y quiere prohibir los programas de acogida de las diferentes instituciones religiosas en Sajonia-Anhalt. También cambiará el sistema de acogida regional para que estos grupos vulnerables tengan sus viviendas sociales en centros concretos, “para evitar potenciales conflictos con la población”.
AfD asegura que cortará de inmediato cualquier cooperación y subvención de la administración pública con organizaciones que representen los derechos de grupos LGTBIQ+ y de la mujer. “Este espíritu perverso izquierdista, feminista radical e individualista erosiona la familia tradicional, los modelos a seguir, niega y criminaliza la realidad biológica”, se lee en el programa electoral.
La lucha contra el cambio climático es otro campo en el que AfD propone un giro de 180 grados que aventura choques legales con el Gobierno federal. Alemania tiene unos compromisos de descarbonización en la UE que Siegmund no piensa respetar si es elegido presidente. AfD subraya en su programa de Sajonia-Anhalt que “rechaza categóricamente la ideología climática globalista y las políticas asociadas que destruyen la prosperidad”. “AfD desarrollará una estrategia de adaptación coherente para el Estado, debemos adaptarnos al clima siempre cambiante que ha existido desde tiempos inmemoriales”. Esto se materializaría en la supresión de ayudas a energías renovables, el final de concesiones para instalar campos de energía fotovoltaica y eólica, la supresión de las leyes regionales que exigen eficiencia energética en edificios y la promoción de la minería del carbón local.
“Nuestra agenda no es lo que nos dicten en Bruselas, en Ucrania, en el Pacto Mundial para la Migración de la ONU o en la Conferencia de París sobre el clima, única y exclusivamente lo es el bienestar de los ciudadanos de Sajonia-Anhalt”, concluye el programa de AfD.
Repercusión en Europa
AfD no es el único partido en Europa que esgrime ideas parecidas. La diferencia es que Alemania ha sido “por responsabilidad histórica un pilar de estabilidad en el escenario internacional”, explica Sudha David-Wilp, vicepresidenta del centro de estudios políticos estadounidense-alemán Fondo Alemán Marshall (GMF, por sus siglas en inglés). “El auge de AfD en Sajonia-Anhalt repercute a nivel internacional porque demuestra que el margen político en Alemania se reduce”, dice David-Wilp.
La representante del GMF advierte de que la extrema derecha en Alemania se encuentra en una fase de radicalización, “a diferencia de lo que ha sucedido con sus equivalentes en otros grandes países de la UE, como Francia o Italia, donde se han moderado”.
“El problema de AfD es que insisten en que ellos no piensan cambiar y aceptar el sistema”, añade Axel Salheiser: “No son de la misma familia que Giorgia Meloni o Marine Le Pen porque estas han excluido a los sectores más radicales de sus partidos y han aceptado las reglas básicas de la democracia. AfD no quiere hacer esto”.
Para este académico experto en extrema derecha, es fundamental que el cordón sanitario actúe y no les permita formar Gobierno. “Algunos pensarán que lo mejor es que lleguen al poder, no cumplan lo prometido y pierdan gancho electoral, pero sucedería lo contrario”, dice Salheiser. “Todo lo que no puedan cumplir, alegarán que es culpa del sistema, difamarán y podrán en duda la separación de poderes, el equilibrio institucional de la democracia, y sus votantes los creerán como en Estados Unidos han creído a Donald Trump”.
Feed MRSS-S Noticias
