A las puertas de las elecciones del 29 de noviembre, UGT y CC.OO. han exigido al Gobierno, durante la presentación de sus reivindicaciones para la huelga general del 11 de noviembre, que el salario mínimo interprofesional (SMI) suba «al menos» un 7% en 2027 para compensar el impacto de la inflación. De confirmarse sus reclamaciones, supondría que el SMI se situará en 18.284 euros brutos anuales y en 1.306 mensuales por 14 pagas, lo que se traduciría en 85 euros más (más de 1.500 euros en 12 pagas). La petición se produce después de que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reuniera a sus expertos con la idea acometer el incremento del indicador antes de los comicios.De prosperar la idea de las centrales que dirigen Pepe Álvarez y Unai Sordo se produciría el mayor incremento anual desde 2023 , cuando el SMI creció un 8,4%. Ahora el momento es de una crisis de inflación por la guerra de Irán, con un alza de los precios cercano al 5%, y de una subida de los salarios pactados en convenio del 3%. Este 2026 el salario mínimo subió un 3,1%, hasta 1.221 euros mensuales y UGT y CC.OO. ya plantearon realizar un segundo incremento a lo largo del ejercicio por el crecimiento de la inflación, propuesta que fue rechazada por el Ministerio de Trabajo, que emplazó a las centrales a repercutir el impacto en 2027.La subida de este año supuso un alza de 37 euros mensuales y fue pactado sólo entre el Ministerio de Trabajo y los dos sindicatos y duramente criticado por CEOE. La revalorización del SMI ha sido motivo de enfrentamiento año a año entre los agentes sociales. La única ocasión en la que recibió el apoyo de la patronal fue en la revaloración de 2020, que permitió elevar el indicador de 900 a 950 euros. Desde que Pedro Sánchez está en La Moncloa, el SMI ha crecido un 66% , de 736 a 1.221 euros mientras que en el mismo periodo (hasta 2025) los precios han crecido un 23%, lo que implica una ganancia de poder adquisitivo del suelo salarial de unos 40 puntos.La exigencia sindical está en línea con la planteada a los empresarios: un VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) con incrementos salariales de entre el 4% y el 7% , cláusulas de revisión salarial para proteger de la espiral inflacionista, y para facilitar el acceso a la vivienda. Pero la organización que dirige Antonio Garamendi no ha digerido el goteo de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., que se han mantenido del lado del Gobierno y de su vicepresidenta Yolanda Díaz en las dos últimas legislaturas, por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno y será, por tanto, inviable reproducir ese pacto.Las empresas han sido blanco de las críticas del Gobierno y los sindicatos por no suscribir los acuerdo de revalorización durante estos años. En la firma del pacto con los sindicatos para subir el salario mínimo hasta 1.221 mensuales, lo fueron por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que por sorpresa apareció en un acto de estas características por primera vez en cinco años. ¿Dónde están?, se preguntó, tras insistir en que sí están «cuando el Ibex logra máximos históricos», o «cuando las empresas consiguen beneficios multimillonarios», aseguró entonces el jefe del Ejecutivo después de pedir a los empresarios que «paguen más« a los trabajadores. Desde las empresas se ha estado argumentado la imposibilidad de los negocios para absorber el crecimiento durante estos años y han alertado de que la espiral llevada a cabo puede terminar llevando a la quiebra a muchos autónomos y pymes.Para UGT y CC.OO. la subida del SMI formará parte de las reivindicaciones en la huelga del 11 de noviembre, que ambas centrales, junto al Sindicato de Inquilinas y otros sindicatos minoritarios convocarán formalmente en los próximos días por la crisis de la vivienda. Álvarez y Sordo han reconocido el carácter «heterodoxo» de esta huelga, tanto por el momento, justo antes de unas elecciones, como por el motivo central, la vivienda, que no es de tema laboral. «Hay un detonante que se llama Maricarmen», ha dicho Pepe Álvarez para situar la «chispa» que ha provocado primero la movilización y luego la huelga del 11-N. A las puertas de las elecciones del 29 de noviembre, UGT y CC.OO. han exigido al Gobierno, durante la presentación de sus reivindicaciones para la huelga general del 11 de noviembre, que el salario mínimo interprofesional (SMI) suba «al menos» un 7% en 2027 para compensar el impacto de la inflación. De confirmarse sus reclamaciones, supondría que el SMI se situará en 18.284 euros brutos anuales y en 1.306 mensuales por 14 pagas, lo que se traduciría en 85 euros más (más de 1.500 euros en 12 pagas). La petición se produce después de que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reuniera a sus expertos con la idea acometer el incremento del indicador antes de los comicios.De prosperar la idea de las centrales que dirigen Pepe Álvarez y Unai Sordo se produciría el mayor incremento anual desde 2023 , cuando el SMI creció un 8,4%. Ahora el momento es de una crisis de inflación por la guerra de Irán, con un alza de los precios cercano al 5%, y de una subida de los salarios pactados en convenio del 3%. Este 2026 el salario mínimo subió un 3,1%, hasta 1.221 euros mensuales y UGT y CC.OO. ya plantearon realizar un segundo incremento a lo largo del ejercicio por el crecimiento de la inflación, propuesta que fue rechazada por el Ministerio de Trabajo, que emplazó a las centrales a repercutir el impacto en 2027.La subida de este año supuso un alza de 37 euros mensuales y fue pactado sólo entre el Ministerio de Trabajo y los dos sindicatos y duramente criticado por CEOE. La revalorización del SMI ha sido motivo de enfrentamiento año a año entre los agentes sociales. La única ocasión en la que recibió el apoyo de la patronal fue en la revaloración de 2020, que permitió elevar el indicador de 900 a 950 euros. Desde que Pedro Sánchez está en La Moncloa, el SMI ha crecido un 66% , de 736 a 1.221 euros mientras que en el mismo periodo (hasta 2025) los precios han crecido un 23%, lo que implica una ganancia de poder adquisitivo del suelo salarial de unos 40 puntos.La exigencia sindical está en línea con la planteada a los empresarios: un VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) con incrementos salariales de entre el 4% y el 7% , cláusulas de revisión salarial para proteger de la espiral inflacionista, y para facilitar el acceso a la vivienda. Pero la organización que dirige Antonio Garamendi no ha digerido el goteo de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., que se han mantenido del lado del Gobierno y de su vicepresidenta Yolanda Díaz en las dos últimas legislaturas, por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno y será, por tanto, inviable reproducir ese pacto.Las empresas han sido blanco de las críticas del Gobierno y los sindicatos por no suscribir los acuerdo de revalorización durante estos años. En la firma del pacto con los sindicatos para subir el salario mínimo hasta 1.221 mensuales, lo fueron por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que por sorpresa apareció en un acto de estas características por primera vez en cinco años. ¿Dónde están?, se preguntó, tras insistir en que sí están «cuando el Ibex logra máximos históricos», o «cuando las empresas consiguen beneficios multimillonarios», aseguró entonces el jefe del Ejecutivo después de pedir a los empresarios que «paguen más« a los trabajadores. Desde las empresas se ha estado argumentado la imposibilidad de los negocios para absorber el crecimiento durante estos años y han alertado de que la espiral llevada a cabo puede terminar llevando a la quiebra a muchos autónomos y pymes.Para UGT y CC.OO. la subida del SMI formará parte de las reivindicaciones en la huelga del 11 de noviembre, que ambas centrales, junto al Sindicato de Inquilinas y otros sindicatos minoritarios convocarán formalmente en los próximos días por la crisis de la vivienda. Álvarez y Sordo han reconocido el carácter «heterodoxo» de esta huelga, tanto por el momento, justo antes de unas elecciones, como por el motivo central, la vivienda, que no es de tema laboral. «Hay un detonante que se llama Maricarmen», ha dicho Pepe Álvarez para situar la «chispa» que ha provocado primero la movilización y luego la huelga del 11-N.
A las puertas de las elecciones del 29 de noviembre, UGT y CC.OO. han exigido al Gobierno, durante la presentación de sus reivindicaciones para la huelga general del 11 de noviembre, que el salario mínimo interprofesional (SMI) suba «al menos» un 7% en 2027 … para compensar el impacto de la inflación. De confirmarse sus reclamaciones, supondría que el SMI se situará en 18.284 euros brutos anuales y en 1.306 mensuales por 14 pagas, lo que se traduciría en 85 euros más (más de 1.500 euros en 12 pagas). La petición se produce después de que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reuniera a sus expertos con la idea acometer el incremento del indicador antes de los comicios.
De prosperar la idea de las centrales que dirigen Pepe Álvarez y Unai Sordo se produciría el mayor incremento anual desde 2023, cuando el SMI creció un 8,4%. Ahora el momento es de una crisis de inflación por la guerra de Irán, con un alza de los precios cercano al 5%, y de una subida de los salarios pactados en convenio del 3%. Este 2026 el salario mínimo subió un 3,1%, hasta 1.221 euros mensuales y UGT y CC.OO. ya plantearon realizar un segundo incremento a lo largo del ejercicio por el crecimiento de la inflación, propuesta que fue rechazada por el Ministerio de Trabajo, que emplazó a las centrales a repercutir el impacto en 2027.
Evolución del salario mínimo
Bruto, en euros al mes en 14 pagas
Fuente: INE y Ministerio de Trabajo
Evolución del salario mínimo
Bruto, en euros al mes en 14 pagas
Fuente: INE y Ministerio de Trabajo


La subida de este año supuso un alza de 37 euros mensuales y fue pactado sólo entre el Ministerio de Trabajo y los dos sindicatos y duramente criticado por CEOE. La revalorización del SMI ha sido motivo de enfrentamiento año a año entre los agentes sociales. La única ocasión en la que recibió el apoyo de la patronal fue en la revaloración de 2020, que permitió elevar el indicador de 900 a 950 euros. Desde que Pedro Sánchez está en La Moncloa, el SMI ha crecido un 66%, de 736 a 1.221 euros mientras que en el mismo periodo (hasta 2025) los precios han crecido un 23%, lo que implica una ganancia de poder adquisitivo del suelo salarial de unos 40 puntos.
La exigencia sindical está en línea con la planteada a los empresarios: un VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) con incrementos salariales de entre el 4% y el 7%, cláusulas de revisión salarial para proteger de la espiral inflacionista, y para facilitar el acceso a la vivienda. Pero la organización que dirige Antonio Garamendi no ha digerido el goteo de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., que se han mantenido del lado del Gobierno y de su vicepresidenta Yolanda Díaz en las dos últimas legislaturas, por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno y será, por tanto, inviable reproducir ese pacto.
Las empresas han sido blanco de las críticas del Gobierno y los sindicatos por no suscribir los acuerdo de revalorización durante estos años. En la firma del pacto con los sindicatos para subir el salario mínimo hasta 1.221 mensuales, lo fueron por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que por sorpresa apareció en un acto de estas características por primera vez en cinco años. ¿Dónde están?, se preguntó, tras insistir en que sí están «cuando el Ibex logra máximos históricos», o «cuando las empresas consiguen beneficios multimillonarios», aseguró entonces el jefe del Ejecutivo después de pedir a los empresarios que «paguen más« a los trabajadores. Desde las empresas se ha estado argumentado la imposibilidad de los negocios para absorber el crecimiento durante estos años y han alertado de que la espiral llevada a cabo puede terminar llevando a la quiebra a muchos autónomos y pymes.
Para UGT y CC.OO. la subida del SMI formará parte de las reivindicaciones en la huelga del 11 de noviembre, que ambas centrales, junto al Sindicato de Inquilinas y otros sindicatos minoritarios convocarán formalmente en los próximos días por la crisis de la vivienda. Álvarez y Sordo han reconocido el carácter «heterodoxo» de esta huelga, tanto por el momento, justo antes de unas elecciones, como por el motivo central, la vivienda, que no es de tema laboral. «Hay un detonante que se llama Maricarmen», ha dicho Pepe Álvarez para situar la «chispa» que ha provocado primero la movilización y luego la huelga del 11-N.
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