La número dos del Ministerio del Interior, Aina Calvo, secretaria de Estado de Seguridad, ha impartido órdenes por escrito a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para que comiencen a aplicar de manera inmediata las devoluciones en caliente a todos los migrantes que intenten llegar a nado a Ceuta superando la nueva barrera flotante instalada a continuación del espigón de El Tarajal tras la entrada masiva de personas la semana pasada. En una instrucción interna a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Calvo apunta con ello a que se instalarán próximamente “elementos de contención fronteriza” similares en el mar en Melilla, ya que extiende la habilitación legal a los agentes destinados en esta ciudad autónoma, aunque no consta que en ella se hayan iniciado los trabajos para colocarla.
Una instrucción habilita a policías y guardias civiles a expulsar por tierra a los que intenten superar las boyas de Ceuta y las que en el futuro se coloquen en la segunda ciudad autónoma
La número dos del Ministerio del Interior, Aina Calvo, secretaria de Estado de Seguridad, ha impartido órdenes por escrito a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para que comiencen a aplicar de manera inmediata las devoluciones en caliente a todos los migrantes que intenten llegar a nado a Ceuta superando la nueva barrera flotante instalada a continuación del espigón de El Tarajal tras la entrada masiva de personas la semana pasada. En una instrucción interna a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Calvo apunta con ello a que se instalarán próximamente “elementos de contención fronteriza” similares en el mar en Melilla, ya que extiende la habilitación legal a los agentes destinados en esta ciudad autónoma, aunque no consta que en ella se hayan iniciado los trabajos para colocarla.
La instrucción fue emitida el sábado, coincidiendo con los trabajos para la instalación de las boyas antimigración en Ceuta. Entonces, Interior informó que desde primera hora de la mañana se estaba colocando una barrera flotante de 500 metros de longitud con una altura en superficie de 30 a 70 centímetros y una parte sumergida de un metro de seguridad. Todo ello acompañado de unas boyas fondeadas y un canal intermedio para que pudieran navegar las embarcaciones de la Guardia Civil que deben garantizar la protección de la propia barrera.
En el documento, Calvo asegura que con esta orden pretende, precisamente, “proporcionar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado la necesaria seguridad jurídica para efectuar el rechazo en frontera de las personas migrantes detectadas en la línea fronteriza marítima de las demarcaciones territoriales de Ceuta y Melilla durante su intento de superar los elementos de contención fronteriza establecidos al efecto”, en referencia a la barrera flotante ya instalada en la primera de las ciudades y pendiente de colocar en la segunda.
En este sentido, la número dos de Interior afirma en su escrito que “se procederá a la instalación de elementos de contención fronteriza destinados a impedir o dificultar la entrada irregular de personas por esta vía”, en referencia a los que llegan a nada “o por cualquier otro medio a través de la frontera marítima” en ambas localidades. Y añade que “la superación de alguno de los elementos de contención marítimos instalados para la protección de la línea fronteriza” supondrá la devolución por tierra del migrante en aplicación de la ley de extranjería.
En el escrito, de dos páginas de extensión, Calvo justifica la instrucción en la sentencia del Tribunal Supremo que hace unas semanas consideró ilegales las devoluciones en caliente de aquellos inmigrantes que llegaban a nado a Ceuta y Melilla al considerar que para alcanzar España no habían superado ningún elemento de contención fronteriza, como las vallas existentes en la parte terrestre. Esta sentencia ha sido esgrimida como una de las causas de la entrada, la semana pasada, de más de 50.000 migrantes en Ceuta, que ha provocado una crisis migratoria sin precedentes con repercusiones internacionales.
La secretaria de Estado insiste, pese a todo, en que “el mar constituye una frontera natural entre Estados cuya superación es mucho más dificultosa que la terrestre, ya que, objetiva y lamentablemente, hay personas que, en su propósito de sortear esta frontera natural, fallecen en su intento” y que, por tanto, el mar “y sus condiciones naturales constituyen un elemento natural de contención” por sí mismos. No obstante, admite que, pese a ello, “puede no cumplir las exigencias para ser considerada como tal, a tenor del último pronunciamiento de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo”.
En este sentido, recuerda que en esa misma resolución el alto tribunal abría la puerta a colocar sistemas como la barrera flotante ya instalada en Ceuta, ya que señalaba que cuando se habla de elementos de contención fronterizos, la ley no se refiere exclusivamente a los terrestres ni, específicamente, a las vallas, sino a cualquier elemento de contención, también en el mar, que, en caso de ser superados por los migrantes, habilitarían aplicarles las devoluciones en caliente.
La instrucción de Interior ha provocado protestas del sindicato Justicia Policial (Jupol), que considera que con la misma el departamento de Fernando Grande-Marlaska no afronta el verdadero problema fronterizo de las ciudades autónomas. “No incorpora un solo efectivo más a las plantillas, no incrementa los medios materiales, no mejora la capacidad operativa de las unidades desplegadas y no resuelve el colapso que padecen las dependencias policiales de Ceuta y Melilla”, denuncia en una nota. Para Jupol, se trata de “medidas cosméticas para tratar de transmitir una falsa sensación de control” y reclama “una reforma profunda de la ley de extranjería que permita responder con eficacia al desafío migratorio actual”.
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