Comprar una casa se ha convertido en una misión casi imposible para los jóvenes en España, lo que ha empujado a muchas familias a recurrir a la clásica ‘hucha de los padres’ para financiar la entrada de la vivienda. Sin embargo, este acto de generosidad oculta una trampa burocrática y fiscal: un simple error en el traspaso de los fondos ponerte en el ojo del huracán con Hacienda. Antes de realizar cualquier transferencia de dinero a sus hijos, es vital conocer los tres errores que los expertos aconsejan evitar para no transformar un regalo en una auténtica pesadilla legal.El mercado inmobiliario actual no da tregua, y con el esfuerzo salarial que se exige hoy en día, cada euro cuenta más que nunca. El problema es que muchos padres dan este paso con la mejor de las intenciones pero con total desconocimiento de las normativas vigentes, asumiendo de forma errónea que entre familia todo vale. Desde el papeleo obligatorio que se pasa por alto hasta la confusión letal entre un préstamo y una donación, las consecuencias de no blindar bien la operación ya están pasando factura a muchos hogares. Por eso, desgranamos a continuación los fallos más comunes que cometen las familias y cómo se pueden sortear a tiempo.El dilema jurídico: ¿Es un regalo o una deuda?Hacienda no entiende de lazos de sangre ni de ‘ayudas desinteresadas’. Legalmente, cuando mueves dinero de tu cuenta a la de tu hijo para la entrada de un piso, solo existen dos caminos: o se lo estás regalando, es decir, es una donación o se lo estás prestando, lo que lo convertiría en un préstamo entre particulares. Mezclar ambos conceptos o dejar la transferencia en el limbo es el primer gran error. Es obligatorio elegir una de las dos fórmulas y dejarlo por escrito. Si optas por el préstamo para ahorrarle impuestos a tu hijo pero luego jamás le exiges que te devuelva el dinero, Hacienda puede considerar que se trata de una donación encubierta. Si el fisco abre una inspección y detecta este engaño, la jugada saldrá muy cara en forma de sanciones e intereses de demora.El coste de rellenar el impreso equivocadoLa elección entre préstamo y donación no es una simple decisión de vocabulario y es más importante de lo que parece, ya que el término que utilices determinará directamente si vas a pagar impuestos o no. Si es una donación: Quien recibe el dinero (tu hijo) está obligado a liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. La cuantía varía drásticamente según la comunidad autónoma donde vaya a residir, aunque muchas regiones aplican actualmente bonificaciones muy altas para padres e hijos Si es un préstamo sin intereses: Esta opción no cuesta un solo euro en impuestos. Sin embargo, gratis no significa libre de burocracia. Es imperativo redactar un contrato privado y presentar el modelo correspondiente ante la oficina liquidadora de Hacienda. Si se pasa el plazo o no se registra el documento, la Agencia Tributaria asumirá por defecto que es una donación y exigirá el pago de los impuestos correspondientes más la multaEl impacto diferido en la herenciaEste es el fallo más silencioso porque sus efectos no se ven de inmediato, sino años después, cuando los padres ya no están. Para el Código Civil, todo el dinero que se le da en vida a un hijo se considera, salvo que se especifique lo contrario, como un adelanto de su futura herencia. El día de mañana, el resto de hermanos tiene pleno derecho legal a exigir que ese dinero se ponga sobre la mesa. Si fue una donación, ese importe se le descontará de su parte del pastel. Si fue un préstamo que nunca terminó de devolver a sus padres, esa deuda pasa a ser con sus propios hermanos, quienes podrán reclamarle judicialmente que la liquide para repartir el dinero de forma equitativa. Comprar una casa se ha convertido en una misión casi imposible para los jóvenes en España, lo que ha empujado a muchas familias a recurrir a la clásica ‘hucha de los padres’ para financiar la entrada de la vivienda. Sin embargo, este acto de generosidad oculta una trampa burocrática y fiscal: un simple error en el traspaso de los fondos ponerte en el ojo del huracán con Hacienda. Antes de realizar cualquier transferencia de dinero a sus hijos, es vital conocer los tres errores que los expertos aconsejan evitar para no transformar un regalo en una auténtica pesadilla legal.El mercado inmobiliario actual no da tregua, y con el esfuerzo salarial que se exige hoy en día, cada euro cuenta más que nunca. El problema es que muchos padres dan este paso con la mejor de las intenciones pero con total desconocimiento de las normativas vigentes, asumiendo de forma errónea que entre familia todo vale. Desde el papeleo obligatorio que se pasa por alto hasta la confusión letal entre un préstamo y una donación, las consecuencias de no blindar bien la operación ya están pasando factura a muchos hogares. Por eso, desgranamos a continuación los fallos más comunes que cometen las familias y cómo se pueden sortear a tiempo.El dilema jurídico: ¿Es un regalo o una deuda?Hacienda no entiende de lazos de sangre ni de ‘ayudas desinteresadas’. Legalmente, cuando mueves dinero de tu cuenta a la de tu hijo para la entrada de un piso, solo existen dos caminos: o se lo estás regalando, es decir, es una donación o se lo estás prestando, lo que lo convertiría en un préstamo entre particulares. Mezclar ambos conceptos o dejar la transferencia en el limbo es el primer gran error. Es obligatorio elegir una de las dos fórmulas y dejarlo por escrito. Si optas por el préstamo para ahorrarle impuestos a tu hijo pero luego jamás le exiges que te devuelva el dinero, Hacienda puede considerar que se trata de una donación encubierta. Si el fisco abre una inspección y detecta este engaño, la jugada saldrá muy cara en forma de sanciones e intereses de demora.El coste de rellenar el impreso equivocadoLa elección entre préstamo y donación no es una simple decisión de vocabulario y es más importante de lo que parece, ya que el término que utilices determinará directamente si vas a pagar impuestos o no. Si es una donación: Quien recibe el dinero (tu hijo) está obligado a liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. La cuantía varía drásticamente según la comunidad autónoma donde vaya a residir, aunque muchas regiones aplican actualmente bonificaciones muy altas para padres e hijos Si es un préstamo sin intereses: Esta opción no cuesta un solo euro en impuestos. Sin embargo, gratis no significa libre de burocracia. Es imperativo redactar un contrato privado y presentar el modelo correspondiente ante la oficina liquidadora de Hacienda. Si se pasa el plazo o no se registra el documento, la Agencia Tributaria asumirá por defecto que es una donación y exigirá el pago de los impuestos correspondientes más la multaEl impacto diferido en la herenciaEste es el fallo más silencioso porque sus efectos no se ven de inmediato, sino años después, cuando los padres ya no están. Para el Código Civil, todo el dinero que se le da en vida a un hijo se considera, salvo que se especifique lo contrario, como un adelanto de su futura herencia. El día de mañana, el resto de hermanos tiene pleno derecho legal a exigir que ese dinero se ponga sobre la mesa. Si fue una donación, ese importe se le descontará de su parte del pastel. Si fue un préstamo que nunca terminó de devolver a sus padres, esa deuda pasa a ser con sus propios hermanos, quienes podrán reclamarle judicialmente que la liquide para repartir el dinero de forma equitativa.
Comprar una casa se ha convertido en una misión casi imposible para los jóvenes en España, lo que ha empujado a muchas familias a recurrir a la clásica ‘hucha de los padres’ para financiar la entrada de la vivienda. Sin embargo, este acto de generosidad … oculta una trampa burocrática y fiscal: un simple error en el traspaso de los fondos ponerte en el ojo del huracán con Hacienda. Antes de realizar cualquier transferencia de dinero a sus hijos, es vital conocer los tres errores que los expertos aconsejan evitar para no transformar un regalo en una auténtica pesadilla legal.
El mercado inmobiliario actual no da tregua, y con el esfuerzo salarial que se exige hoy en día, cada euro cuenta más que nunca. El problema es que muchos padres dan este paso con la mejor de las intenciones pero con total desconocimiento de las normativas vigentes, asumiendo de forma errónea que entre familia todo vale. Desde el papeleo obligatorio que se pasa por alto hasta la confusión letal entre un préstamo y una donación, las consecuencias de no blindar bien la operación ya están pasando factura a muchos hogares. Por eso, desgranamos a continuación los fallos más comunes que cometen las familias y cómo se pueden sortear a tiempo.
El dilema jurídico: ¿Es un regalo o una deuda?
Hacienda no entiende de lazos de sangre ni de ‘ayudas desinteresadas’. Legalmente, cuando mueves dinero de tu cuenta a la de tu hijo para la entrada de un piso, solo existen dos caminos: o se lo estás regalando, es decir, es una donación o se lo estás prestando, lo que lo convertiría en un préstamo entre particulares. Mezclar ambos conceptos o dejar la transferencia en el limbo es el primer gran error.
Es obligatorio elegir una de las dos fórmulas y dejarlo por escrito. Si optas por el préstamo para ahorrarle impuestos a tu hijo pero luego jamás le exiges que te devuelva el dinero, Hacienda puede considerar que se trata de una donación encubierta. Si el fisco abre una inspección y detecta este engaño, la jugada saldrá muy cara en forma de sanciones e intereses de demora.
El coste de rellenar el impreso equivocado
La elección entre préstamo y donación no es una simple decisión de vocabulario y es más importante de lo que parece, ya que el término que utilices determinará directamente si vas a pagar impuestos o no.
-
Si es una donación: Quien recibe el dinero (tu hijo) está obligado a liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. La cuantía varía drásticamente según la comunidad autónoma donde vaya a residir, aunque muchas regiones aplican actualmente bonificaciones muy altas para padres e hijos
-
Si es un préstamo sin intereses: Esta opción no cuesta un solo euro en impuestos. Sin embargo, gratis no significa libre de burocracia. Es imperativo redactar un contrato privado y presentar el modelo correspondiente ante la oficina liquidadora de Hacienda. Si se pasa el plazo o no se registra el documento, la Agencia Tributaria asumirá por defecto que es una donación y exigirá el pago de los impuestos correspondientes más la multa
El impacto diferido en la herencia
Este es el fallo más silencioso porque sus efectos no se ven de inmediato, sino años después, cuando los padres ya no están. Para el Código Civil, todo el dinero que se le da en vida a un hijo se considera, salvo que se especifique lo contrario, como un adelanto de su futura herencia. El día de mañana, el resto de hermanos tiene pleno derecho legal a exigir que ese dinero se ponga sobre la mesa. Si fue una donación, ese importe se le descontará de su parte del pastel. Si fue un préstamo que nunca terminó de devolver a sus padres, esa deuda pasa a ser con sus propios hermanos, quienes podrán reclamarle judicialmente que la liquide para repartir el dinero de forma equitativa.
RSS de noticias de economia
