El carbón no estaba invitado a la fiesta de la transición energética , pero 2026 está teniendo un comportamiento tan errático, que esta materia prima ha decidido volver –si es que alguna vez se fue–, y lo ha hecho por todo lo alto. Después de un 2025 en que la generación eléctrica con este mineral permaneció prácticamente estable, todo apunta a que este año terminará con un aumento del 1,4%, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).El informe de mitad de año del organismo energético señala que la resurrección del carbón se explica, sobre todo, por una combinación de tensión geopolítica, encarecimiento del gas , condiciones meteorológicas adversas y dificultades puntuales para aprovechar al máximo algunas fuentes renovables.No obstante, parece que el repunte tiene un marcado carácter coyuntural. Las previsiones apuntan a que 2026 puede ser el año en que las energías renovables superen definitivamente al carbón en generación eléctrica mundial. Aunque no deja de ser paradójico que más de una década después del Acuerdo de París siga teniendo tanto protagonismo cuando el foco se había puesto en las tecnologías verdes.Esta situación de repunte del carbón es provocada por las tensiones en Oriente Próximo y las interrupciones asociadas al transporte por el estrecho de Ormuz . La pérdida temporal de casi una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado (GNL) disparó la volatilidad de los mercados y llevó los precios del gas en Asia y Europa a sus niveles más elevados desde la crisis energética de 2022-2023.El encarecimiento del gas modificó el uso de las centrales eléctricas. En diversos países, producir electricidad con carbón volvió a ser más competitivo que hacerlo con gas natural. El resultado fue un cambio de combustible que frenó el descenso previsto de la generación carbonera, especialmente en Europa y Asia.1,4% De crecimiento El uso de carbón para generación eléctrica tendrá un repunte en 2026, algo que en principio no estaba previsto en los planes de transición energéticaA este factor se suman las condiciones meteorológicas. Un posible episodio del tifón El Niño más intenso de lo esperado puede elevar la demanda eléctrica debido a las mayores necesidades de refrigeración y, al mismo tiempo, reducir la producción hidroeléctrica y eólica en algunas regiones. Iberoamérica y el Sudeste Asiático serían especialmente vulnerables a este fenómeno, aumentando la necesidad de recurrir temporalmente al carbón y al gas.Quién tira del carroChina es el principal responsable del incremento mundial previsto para 2026. El gigante asiático continúa registrando un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica y, durante el primer semestre, unas condiciones menos favorables para la energía eólica redujeron su aportación al sistema.El menor viento, combinado con un aumento de las restricciones a la producción renovable, obligó a recurrir en mayor medida a las centrales de carbón, que creció un 3% con respecto al primer semestre de 2025. Es una muestra de uno de los principales desafíos de la transición energética china: la enorme expansión de la solar y la eólica no elimina automáticamente la necesidad de generación térmica cuando las condiciones meteorológicas o las limitaciones de las redes impiden aprovechar toda la electricidad renovable disponible.3% China crece El gigante asiático, uno de los países que más crece en el uso de renovables, también ha vuelto a tener un repunte de 3% en la utilización de carbónEn esta línea, India presenta una evolución similar, aunque con sus propias particularidades. La generación eléctrica a partir de carbón aumentó un 3,5% durante el primer semestre de 2026, después del descenso registrado en 2025.El año pasado, un crecimiento más moderado de la demanda, un monzón temprano y la rápida expansión de las renovables limitaron el uso de las centrales térmicas. En 2026, en cambio, la presión sobre el sistema eléctrico ha sido mayor. La demanda máxima alcanzó un récord de 270 gigavatios a finales de mayo.8% Crece lo verde Pese a todo, las renovables son las que más crecen, y casi llegan al doble dígito en su uso para generar electricidad en lo que va de añoPor su parte, la Unión Europea se encuentra en una situación diferente, aunque menos verde de lo que se esperaba. La generación eléctrica con carbón seguirá disminuyendo en 2026, pero el ritmo es menor del inicialmente previsto.El fuerte crecimiento de la demanda eléctrica llevó incluso a que la producción total a partir de combustibles fósiles aumentara más de un 3%. Europa, por tanto, mantiene su tendencia de abandono del carbón, pero la seguridad energética y los precios pueden provocar retrocesos temporales.¿Fin de verdad?Pese a este auge del carbón, y que su adiós está siendo más gradual de los esperado, las renovables se terminarán imponiendo. Tras alcanzar casi la paridad con el carbón en 2025, se espera que su generación mundial verde aumente más de un 8% en 2026. Su participación en el mix eléctrico mundial podría pasar del 33% en 2025 al 37% en 2027.El avance no está exento de dificultades. La expansión de la solar y la eólica exige modernizar las redes, aumentar la flexibilidad del sistema, mejorar el almacenamiento y establecer señales de precios que incentiven el consumo allí donde existe mayor disponibilidad de electricidad.El carbón puede, por tanto, estar viviendo un último repunte antes de iniciar nuevamente su descenso. Si las condiciones meteorológicas y energéticas se normalizan y disminuyen las interrupciones del transporte marítimo por Ormuz, la generación mundial con carbón podría caer ligeramente en 2027, menos de un 1%. El carbón no estaba invitado a la fiesta de la transición energética , pero 2026 está teniendo un comportamiento tan errático, que esta materia prima ha decidido volver –si es que alguna vez se fue–, y lo ha hecho por todo lo alto. Después de un 2025 en que la generación eléctrica con este mineral permaneció prácticamente estable, todo apunta a que este año terminará con un aumento del 1,4%, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).El informe de mitad de año del organismo energético señala que la resurrección del carbón se explica, sobre todo, por una combinación de tensión geopolítica, encarecimiento del gas , condiciones meteorológicas adversas y dificultades puntuales para aprovechar al máximo algunas fuentes renovables.No obstante, parece que el repunte tiene un marcado carácter coyuntural. Las previsiones apuntan a que 2026 puede ser el año en que las energías renovables superen definitivamente al carbón en generación eléctrica mundial. Aunque no deja de ser paradójico que más de una década después del Acuerdo de París siga teniendo tanto protagonismo cuando el foco se había puesto en las tecnologías verdes.Esta situación de repunte del carbón es provocada por las tensiones en Oriente Próximo y las interrupciones asociadas al transporte por el estrecho de Ormuz . La pérdida temporal de casi una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado (GNL) disparó la volatilidad de los mercados y llevó los precios del gas en Asia y Europa a sus niveles más elevados desde la crisis energética de 2022-2023.El encarecimiento del gas modificó el uso de las centrales eléctricas. En diversos países, producir electricidad con carbón volvió a ser más competitivo que hacerlo con gas natural. El resultado fue un cambio de combustible que frenó el descenso previsto de la generación carbonera, especialmente en Europa y Asia.1,4% De crecimiento El uso de carbón para generación eléctrica tendrá un repunte en 2026, algo que en principio no estaba previsto en los planes de transición energéticaA este factor se suman las condiciones meteorológicas. Un posible episodio del tifón El Niño más intenso de lo esperado puede elevar la demanda eléctrica debido a las mayores necesidades de refrigeración y, al mismo tiempo, reducir la producción hidroeléctrica y eólica en algunas regiones. Iberoamérica y el Sudeste Asiático serían especialmente vulnerables a este fenómeno, aumentando la necesidad de recurrir temporalmente al carbón y al gas.Quién tira del carroChina es el principal responsable del incremento mundial previsto para 2026. El gigante asiático continúa registrando un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica y, durante el primer semestre, unas condiciones menos favorables para la energía eólica redujeron su aportación al sistema.El menor viento, combinado con un aumento de las restricciones a la producción renovable, obligó a recurrir en mayor medida a las centrales de carbón, que creció un 3% con respecto al primer semestre de 2025. Es una muestra de uno de los principales desafíos de la transición energética china: la enorme expansión de la solar y la eólica no elimina automáticamente la necesidad de generación térmica cuando las condiciones meteorológicas o las limitaciones de las redes impiden aprovechar toda la electricidad renovable disponible.3% China crece El gigante asiático, uno de los países que más crece en el uso de renovables, también ha vuelto a tener un repunte de 3% en la utilización de carbónEn esta línea, India presenta una evolución similar, aunque con sus propias particularidades. La generación eléctrica a partir de carbón aumentó un 3,5% durante el primer semestre de 2026, después del descenso registrado en 2025.El año pasado, un crecimiento más moderado de la demanda, un monzón temprano y la rápida expansión de las renovables limitaron el uso de las centrales térmicas. En 2026, en cambio, la presión sobre el sistema eléctrico ha sido mayor. La demanda máxima alcanzó un récord de 270 gigavatios a finales de mayo.8% Crece lo verde Pese a todo, las renovables son las que más crecen, y casi llegan al doble dígito en su uso para generar electricidad en lo que va de añoPor su parte, la Unión Europea se encuentra en una situación diferente, aunque menos verde de lo que se esperaba. La generación eléctrica con carbón seguirá disminuyendo en 2026, pero el ritmo es menor del inicialmente previsto.El fuerte crecimiento de la demanda eléctrica llevó incluso a que la producción total a partir de combustibles fósiles aumentara más de un 3%. Europa, por tanto, mantiene su tendencia de abandono del carbón, pero la seguridad energética y los precios pueden provocar retrocesos temporales.¿Fin de verdad?Pese a este auge del carbón, y que su adiós está siendo más gradual de los esperado, las renovables se terminarán imponiendo. Tras alcanzar casi la paridad con el carbón en 2025, se espera que su generación mundial verde aumente más de un 8% en 2026. Su participación en el mix eléctrico mundial podría pasar del 33% en 2025 al 37% en 2027.El avance no está exento de dificultades. La expansión de la solar y la eólica exige modernizar las redes, aumentar la flexibilidad del sistema, mejorar el almacenamiento y establecer señales de precios que incentiven el consumo allí donde existe mayor disponibilidad de electricidad.El carbón puede, por tanto, estar viviendo un último repunte antes de iniciar nuevamente su descenso. Si las condiciones meteorológicas y energéticas se normalizan y disminuyen las interrupciones del transporte marítimo por Ormuz, la generación mundial con carbón podría caer ligeramente en 2027, menos de un 1%.
El carbón no estaba invitado a la fiesta de la transición energética, pero 2026 está teniendo un comportamiento tan errático, que esta materia prima ha decidido volver –si es que alguna vez se fue–, y lo ha hecho por todo lo alto. Después de … un 2025 en que la generación eléctrica con este mineral permaneció prácticamente estable, todo apunta a que este año terminará con un aumento del 1,4%, según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
El informe de mitad de año del organismo energético señala que la resurrección del carbón se explica, sobre todo, por una combinación de tensión geopolítica, encarecimiento del gas, condiciones meteorológicas adversas y dificultades puntuales para aprovechar al máximo algunas fuentes renovables.
No obstante, parece que el repunte tiene un marcado carácter coyuntural. Las previsiones apuntan a que 2026 puede ser el año en que las energías renovables superen definitivamente al carbón en generación eléctrica mundial. Aunque no deja de ser paradójico que más de una década después del Acuerdo de París siga teniendo tanto protagonismo cuando el foco se había puesto en las tecnologías verdes.
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Esta situación de repunte del carbón es provocada por las tensiones en Oriente Próximo y las interrupciones asociadas al transporte por el estrecho de Ormuz. La pérdida temporal de casi una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado (GNL) disparó la volatilidad de los mercados y llevó los precios del gas en Asia y Europa a sus niveles más elevados desde la crisis energética de 2022-2023.
El encarecimiento del gas modificó el uso de las centrales eléctricas. En diversos países, producir electricidad con carbón volvió a ser más competitivo que hacerlo con gas natural. El resultado fue un cambio de combustible que frenó el descenso previsto de la generación carbonera, especialmente en Europa y Asia.
1,4%
De crecimiento
El uso de carbón para generación eléctrica tendrá un repunte en 2026, algo que en principio no estaba previsto en los planes de transición energética
A este factor se suman las condiciones meteorológicas. Un posible episodio del tifón El Niño más intenso de lo esperado puede elevar la demanda eléctrica debido a las mayores necesidades de refrigeración y, al mismo tiempo, reducir la producción hidroeléctrica y eólica en algunas regiones. Iberoamérica y el Sudeste Asiático serían especialmente vulnerables a este fenómeno, aumentando la necesidad de recurrir temporalmente al carbón y al gas.
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China es el principal responsable del incremento mundial previsto para 2026. El gigante asiático continúa registrando un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica y, durante el primer semestre, unas condiciones menos favorables para la energía eólica redujeron su aportación al sistema.
El menor viento, combinado con un aumento de las restricciones a la producción renovable, obligó a recurrir en mayor medida a las centrales de carbón, que creció un 3% con respecto al primer semestre de 2025. Es una muestra de uno de los principales desafíos de la transición energética china: la enorme expansión de la solar y la eólica no elimina automáticamente la necesidad de generación térmica cuando las condiciones meteorológicas o las limitaciones de las redes impiden aprovechar toda la electricidad renovable disponible.
3%
China crece
El gigante asiático, uno de los países que más crece en el uso de renovables, también ha vuelto a tener un repunte de 3% en la utilización de carbón
En esta línea, India presenta una evolución similar, aunque con sus propias particularidades. La generación eléctrica a partir de carbón aumentó un 3,5% durante el primer semestre de 2026, después del descenso registrado en 2025.
El año pasado, un crecimiento más moderado de la demanda, un monzón temprano y la rápida expansión de las renovables limitaron el uso de las centrales térmicas. En 2026, en cambio, la presión sobre el sistema eléctrico ha sido mayor. La demanda máxima alcanzó un récord de 270 gigavatios a finales de mayo.
8%
Crece lo verde
Pese a todo, las renovables son las que más crecen, y casi llegan al doble dígito en su uso para generar electricidad en lo que va de año
Por su parte, la Unión Europea se encuentra en una situación diferente, aunque menos verde de lo que se esperaba. La generación eléctrica con carbón seguirá disminuyendo en 2026, pero el ritmo es menor del inicialmente previsto.
El fuerte crecimiento de la demanda eléctrica llevó incluso a que la producción total a partir de combustibles fósiles aumentara más de un 3%. Europa, por tanto, mantiene su tendencia de abandono del carbón, pero la seguridad energética y los precios pueden provocar retrocesos temporales.
¿Fin de verdad?
Pese a este auge del carbón, y que su adiós está siendo más gradual de los esperado, las renovables se terminarán imponiendo. Tras alcanzar casi la paridad con el carbón en 2025, se espera que su generación mundial verde aumente más de un 8% en 2026. Su participación en el mix eléctrico mundial podría pasar del 33% en 2025 al 37% en 2027.
El avance no está exento de dificultades. La expansión de la solar y la eólica exige modernizar las redes, aumentar la flexibilidad del sistema, mejorar el almacenamiento y establecer señales de precios que incentiven el consumo allí donde existe mayor disponibilidad de electricidad.
El carbón puede, por tanto, estar viviendo un último repunte antes de iniciar nuevamente su descenso. Si las condiciones meteorológicas y energéticas se normalizan y disminuyen las interrupciones del transporte marítimo por Ormuz, la generación mundial con carbón podría caer ligeramente en 2027, menos de un 1%.
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