Más de 500 personas han recorrido los aproximadamente 600 metros que separan la Puerta del Sol del Congreso de los Diputados, donde han llegado en torno a las 11, hora en la que ha comenzado el pleno extraordinario para debatir y votar los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno. Los manifestantes han estado concentrados frente a las vallas instaladas por la Policía Nacional para impedir el paso en la calle de la Carrera de San Jerónimo hasta que se consumó la votación y el “no” de PP, Vox y Junts tumbó ambos textos. Entre gritos de “Vergüenza” y “¿Dónde está el Gobierno progresista?”, los asistentes han reclamado una huelga general como “único camino” para conseguir una vivienda digna en España, mientras los diputados debatían en la Cámara baja. Lorenzo Goñi, de 78 años, ha sostenido un cartel que reza: “PP, Junts y Vox no ayudáis a los más necesitados. ¿Para quién gobernáis?”.
Durante el debate de los decretos en la Cámara, los manifestantes han reclamado una huelga general como “único camino” para conseguir una vivienda digna
Más de 500 personas han recorrido los aproximadamente 600 metros que separan la Puerta del Sol del Congreso de los Diputados, donde han llegado en torno a las 11, hora en la que ha comenzado el pleno extraordinario para debatir y votar los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno. Los manifestantes han estado concentrados frente a las vallas instaladas por la Policía Nacional para impedir el paso en la calle de la Carrera de San Jerónimo hasta que se consumó la votación y el “no” de PP, Vox y Junts tumbó ambos textos. Entre gritos de “Vergüenza” y “¿Dónde está el Gobierno progresista?”, los asistentes han reclamado una huelga general como “único camino” para conseguir una vivienda digna en España, mientras los diputados debatían en la Cámara baja. Lorenzo Goñi, de 78 años, ha sostenido un cartel que reza: “PP, Junts y Vox no ayudáis a los más necesitados. ¿Para quién gobernáis?”.
Goñi ha explicado que se ha acercado al Congreso para presionar a los diputados, después de que Junts anunciara anoche su voto en contra de los decretos de vivienda y los condenara al fracaso. “La vivienda es un derecho. Si no nos hacen caso hoy, volveremos otra vez. Aquí estamos los antifascistas”, ha afirmado este integrante de la Plataforma de Aluche en defensa del sistema público de pensiones.
La movilización ha sido convocada por el Sindicato de Inquilinas. “Vamos al Congreso para que nos oigan. La vivienda tiene que dejar de ser un negocio y convertirse en un derecho efectivo”, han apuntado desde la organización. Alicia del Río, una de las portavoces, ha insistido en que “el único camino es la huelga general”. Y ha reiterado que, si el Gobierno no conseguía este viernes sacar adelante los decretos, “no hay ningún motivo para que continúe la legislatura”.
Clara García tiene 20 años y es de Madrid, estudia Psicología en la Complutense y no cree que vaya a poder tener una casa en más de 10 años. “O fallece un familiar y heredo, o no creo que pueda permitirme una vivienda con un sueldo”, ha indicado. Al igual que ella, Carlos Duque, de 21 años, lo ve “imposible”. El joven de Villaverde, que recalca que los pisos en su zona se han “revalorizado” un montón, ha estado en la acampada de la Plaza del Sol desde el lunes. “No me veo con una vivienda en más de 10 años ni aunque trabaje”, ha lamentado.
Entre la multitud están también Aurora Romero, de 19 años, y Paula Giménez, de 18, dos estudiantes de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid que se han trasladado al Congreso para “apoyar, para hacer ruido”. Romero se ha mostrado emocionada porque el caso de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada de su casa el 23 de septiembre, se ha convertido ya en un símbolo de lucha. “Nos parece superbién que se esté movilizando tanta gente”, han señalado las jóvenes. Romero ha agregado que también participa en la movilización para poder acceder a una vivienda en el futuro: “Cuando miro los escaparates de las inmobiliarias y veo los precios de las casas, no me imagino poder pagar eso jamás. Son precios imposibles”.
No todos los manifestantes son jóvenes estudiantes. Delia Gómez tiene 70 años, es propietaria y además tiene un piso alquilado. Ha acudido a donar y a apoyar la acampada todo lo que ha podido porque no considera normal que los jóvenes en España no puedan acceder a una vivienda. Aunque la acampada reivindica el derecho a la vivienda, es un problema que trasciende fronteras. A la convocatoria se ha sumado James Davis, de California, tiene 38 años y lleva 11 en España. Vive alquilado en un piso de una habitación con su novia, donde paga 1.200 euros al mes. Él, al igual que los estudiantes a los que saca casi 20 años, no cree que pueda adquirir una vivienda en la próxima década.
“La lucha tiene que seguir”
Mientras en el pleno del Congreso los diputados debatían los decretos, fuera los manifestantes han avisado que la “lucha” continúa. Una vez que ha terminado el pleno extraordinario y se ha conocido el rechazo de la Cámara a los dos textos, han regresado a Sol, donde permanece la acampada que se instauró el pasado 26 de agosto.
La concentración se ha mudado así a la esquina de la Plaza de Sol con la Calle Mayor, donde portavoces del sindicato estudiantil han tomado el liderazgo de la protesta, que todavía reúne a centenares de personas. “La solución es la expropiación” o “fuera buitres de nuestros barrios” han sido algunos cánticos que se han entonado en el camino. El portavoz de la plataforma estudiantil a Contracorriente, Carlos, de 25 años, que prefiere no dar su apellido, ha asegurado que no le sorprende que hayan caído los decretos en el Congreso y ha señalado que el resultado de la votación le es indiferente porque “la lucha tiene que seguir”. “El único camino es la huelga general”, ha agregado.
A otros manifestantes, la votación de los diputados sí les ha tomado por sorpresa. “Creíamos que iban a tener algo de conciencia”, han indicado Marimar y Rafael González, un matrimonio de Getafe de 60 años que tiene dos hijos, una de 38 años que sigue viviendo con ellos por imposibilidad de independizarse. “Es una vergüenza”, han añadido.

El resultado ha avivado el malestar en la concentración. Natalia Tirado, de 22 años, agita con rabia sus llaves en alto. “Siento muchísima tristeza por el resultado de la votación. No entiendo cómo no se les cae la cara de vergüenza a los diputados, sobre todo a los de Junts”, ha señalado la joven oriunda de Toledo que se mudó hace un mes a Madrid para estudiar Comunicación. “Conozco lo difícil que es encontrar un sitio donde vivir aquí; es un infierno. Pago 500 euros al mes por una habitación enana”, ha relatado Tirado, que trabaja como dependienta en una tienda. “Me conmueve un montón ver que todos estamos saliendo a la calle. No puede ser que, por mucho que trabajemos, no lleguemos a fin de mes”, ha lamentado.
También exhibe su enfado Elena Herrezuelo, de 22 años. Trabaja y estudia Relaciones Internacionales, pero no cree que vaya a poder adquirir una vivienda y ve posible independizarse pronto. Para ella, las medidas que han caído este viernes “eran insuficientes”. Sin embargo, a pesar de todo su malestar, ha asegurado que tiene “esperanza”. Y ha asegurado que confía en que, si se mantiene la organización de la sociedad civil, se puedan conseguir mejoras para paliar la crisis de la vivienda.
Entre las personas a las que no les sorprende esta decisión del Congreso se encuentra Iván Denia, de 44 años, que apoya los cánticos de la manifestación desde un lugar un poco más rezagado junto a un amigo. Defiende que lo que ha pasado este viernes prueba que no se puede votar “ni a la derecha, ni a la derecha nacionalista”. Respecto al Gobierno, ha apuntado que tampoco tenía fe en ellos y que cree que deberían terminar la legislatura. “Solo se puede confiar en algunos partidos de izquierdas y con cuidado”, ha indicado.
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