“Nuestra Maricarmen podrá continuar en su casa. Al menos, de momento”. Así ha confirmado a EL PAÍS este miércoles el mediador de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de la Región de Murcia (PAH) José Antonio Vives la buena noticia de que una anciana residente en Murcia no será desahuciada de su vivienda. Maricarmen no es el nombre real de esta mujer de 93 años, con alzhéimer y movilidad reducida tras sufrir un ictus. Su familia no quiere desvelar su identidad porque en ningún momento se atrevieron a decirle que la casa que ella misma construyó ya no es suya y que iba a tener que abandonarla el próximo 13 de octubre. La mujer avaló con ella un negocio de su hijo que fracasó y la vivienda es ahora propiedad del fondo de inversión Coral Homes, que la reclamaba por la vía judicial.
El fondo propietario de su vivienda ha frenado el desalojo, previsto para el 13 de octubre, para negociar una solución con la familia
El fondo propietario de su vivienda ha frenado el desalojo, previsto para el 13 de octubre, para negociar una solución con la familia


“Nuestra Maricarmen podrá continuar en su casa. Al menos, de momento”. Así ha confirmado a EL PAÍS este miércoles el mediador de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de la Región de Murcia (PAH) José Antonio Vives la buena noticia de que una anciana residente en Murcia no será desahuciada de su vivienda. Maricarmen no es el nombre real de esta mujer de 93 años, con alzhéimer y movilidad reducida tras sufrir un ictus. Su familia no quiere desvelar su identidad porque en ningún momento se atrevieron a decirle que la casa que ella misma construyó ya no es suya y que iba a tener que abandonarla el próximo 13 de octubre. La mujer avaló con ella un negocio de su hijo que fracasó y la vivienda es ahora propiedad del fondo de inversión Coral Homes, que la reclamaba por la vía judicial.
Sin embargo, la presión social y mediática, explica Vives, ha llevado a la empresa a reconsiderar su postura: después de que activistas de la PAH hicieran pública la situación de la nonagenaria este lunes, el fondo ha solicitado al juzgado la suspensión del lanzamiento para llegar a un acuerdo con la familia. La decisión es una gran noticia pero, advierte el mediador, no es definitiva. El fondo se reserva el derecho a poder solicitar de nuevo el desalojo si no llega a un acuerdo que satisfaga a las dos partes, así que “todas las posibilidades están abiertas”.
El deseo de la familia es que la anciana pueda permanecer en el que es su hogar el tiempo que le queda de vida, ya que estar en su entorno favorece su estabilidad, teniendo en cuenta su delicado estado de salud. En paralelo a la negociación con el fondo, mantendrán las gestiones que han iniciado para obtener plaza en una residencia y para que los servicios sociales municipales le otorguen un certificado de vulnerabilidad. Por el momento, ninguna de las dos solicitudes ha tenido respuesta.
Para el mediador de la PAH, la reactivación del Gobierno central de los dos decretos de vivienda ha podido tener cierta influencia en el cambio de parecer del fondo, pero considera que la movilización social y la repercusión mediática del caso han sido fundamentales: en cinco horas, desde que hicieron pública la historia en una concentración en la Ciudad de la Justicia de Murcia, la postura de la empresa cambió de manera radical, de una negativa rotunda a negociar, a solicitar la suspensión del desahucio.
Se inicia ahora un largo camino para llegar a un acuerdo pero, por el momento, la nonagenaria permanece en su hogar, ajena al ruido que ha provocado.
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