El buen rollo entre Claudia Wittig y Alice Weidel fue uno de los momentos más llamativos de la noche electoral del domingo en Magdeburgo. Se dedicaron sonrisas, elogios mutuos y voluntad de cooperar en una entrevista conjunta en la televisión pública. Wittig ha sido candidata del partido de la izquierda nacionalista y populista BSW en los comicios en el Estado alemán de Sajonia-Anhalt; Weidel es la carismática líder de AfD, el partido de extrema derecha que arrasó el domingo en las urnas. BSW y AfD son dos partidos que podrían parecer en las antípodas pero, como Wittig y Weidel dejaron claro, son muchas las cosas que les unen. La principal, dar un vuelco al sistema democrático alemán.
La formación, prorrusa y antiinmigración, tiene la llave para que la extrema derecha gobierne en Sajonia-Anhalt
El buen rollo entre Claudia Wittig y Alice Weidel fue uno de los momentos más llamativos de la noche electoral del domingo en Magdeburgo. Se dedicaron sonrisas, elogios mutuos y voluntad de cooperar en una entrevista conjunta en la televisión pública. Wittig ha sido candidata del partido de la izquierda nacionalista y populista BSW en los comicios en el Estado alemán de Sajonia-Anhalt; Weidel es la carismática líder de AfD, el partido de extrema derecha que arrasó el domingo en las urnas. BSW y AfD son dos partidos que podrían parecer en las antípodas pero, como Wittig y Weidel dejaron claro, son muchas las cosas que les unen. La principal, dar un vuelco al sistema democrático alemán.
BSW responde a las siglas en alemán Alianza por Sahra Wagenknecht. Ella es la presidenta fundadora del partido, en 2024, tras provocar una ruptura con su anterior partido, los poscomunistas de Die Linke. Wagenknecht presentó a BSW como un partido de “izquierda conservadora”. Sus ideas son claramente reaccionarias y entra en lo que despectivamente se califica como una fuerza rojiparda, es decir, una ideología entre el socialismo y la derecha radical. Uno de sus pilares fundacionales es restringir de forma drástica la migración. Otro en el que coinciden con AfD es en romper las alianzas internacionales tradicionales con las potencias occidentales en favor de Rusia. BSW y AfD son los partidos de la Europa occidental más próximos al Kremlin.
Wittig destacó en la noche electoral que con AfD comparten la misma estrategia para frenar el encarecimiento de la energía, es decir, reabrir la compra de gas ruso. De hecho, el apoyo alemán a Ucrania y el rearmamento del país son el punto principal de la campaña electoral de BSW en Sajonia-Anhalt y en los otros dos Estados donde se celebran elecciones en septiembre, Mecklemburgo-Pomerania y Berlín.
El otro punto programático que BSW ve tan importante como el acercamiento a Rusia es la contención de la migración. Autodenominados de “izquierda conservadora”, reclaman límites drásticos a la entrada de extranjeros en el país, para así dar más beneficios a las familias alemanas. “La capacidad de la sociedad para acoger e integrar a los refugiados es limitada. Es fundamental proteger a la población local”, dice el programa de BSW en Sajonia-Anhalt. “La capacidad de actuación del Estado debe ser creíble y visible. Esto incluye la deportación sistemática cuando no exista derecho a asilo, cuando se sospeche de abuso del asilo o cuando los migrantes cometan delitos”.

BSW se estrenó en 2024 con buenos resultados en Sajonia y Turingia, dos Estados del Este de Alemania, la zona en la que el discurso de Wagenknecht ha cuajado más. No solo porque ella proceda de allí y fuera una orgullosa militante del SED, el partido que gobernó el régimen comunista. También porque el malestar social en la antigua Alemania Oriental está favoreciendo a las fuerzas antisistema.
Die Linke, el expartido de Wagenknecht, también ha tenido una sólida base social en las regiones de la extinta RDA. Muchos de los cuadros del SED —y de su fuerza heredera en democracia, el PDS— terminaron en él. Pero estos han evolucionado hacia una izquierda más abierta y con gancho entre las nuevas juventudes urbanas que es capaz de gobernar con el SPD, con Los Verdes y que incluso se entiende con la CDU para aplicar el cordón sanitario contra la extrema derecha.
El orgullo de proceder de la RDA es básico en el programa electoral de BSW en elecciones como las de la Sajonia-Anhalt. Por ejemplo, en materia escolar: “En el sistema educativo de la RDA, los niños aprendían juntos durante períodos más prolongados y, gracias al apoyo de empresas, tenían una mayor aplicación práctica de su aprendizaje. Queremos recuperar las ventajas de este modelo”, se lee en su programa. No señala, eso sí, en ningún momento que la RDA era una dictadura en la que el aprendizaje de valores democráticos lucía por su ausencia.
BSW ha querido precisamente captar el voto reaccionario y antisistema que pierde Die Linke y entrar en el Gobierno de Turingia con la CDU y el SPD le ha pasado factura. Por eso está inmersa en una grave crisis en Turingia. La mayoría de sus diputados regionales abandonaron las filas del partido la semana pasada para poder continuar en el Gobierno. Wagenknecht quería romper la coalición para poder entrar en el parlamento de Sajonia-Anhalt, según denunció la ya exlíder de BSW en Turingia, Katja Wolf.
Lo cierto es que la experiencia en ese Estado casi le ha costado a BSW quedarse fuera del parlamento en Sajonia-Anhalt: solo por tres décimas ha superado el listón del 5% de los votos para tener presencia en la cámara legislativa. Wagenknecht ha aprendido la lección y durante la campaña electoral ya avisó que si AfD conseguía unos resultados como los que ha obtenido, su partido daría apoyo a la investidura del candidato de la extrema derecha, Ulrich Siegmund. Thomas Schulze, otro candidato de BSW en Sajonia-Anhalt, ha reiterado este lunes que están dispuestos a abstenerse para que, en la tercera votación parlamentaria, Siegmund pueda ser investido presidente con mayoría simple.
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