Miles de personas han despedido este lunes al excomandante serbobosnio Ratko Mladic, que falleció el 27 de agosto mientras cumplía cadena perpetua en La Haya por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El presidente serbio, Aleksandar Vučić, no ha acudido a la ceremonia, aunque sí lo han hecho varios miembros de su Gobierno. El funeral se ha celebrado después de que la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, aplazara una visita a Serbia por lo que calificó de “glorificación” de Mladić tras su muerte, entre otras cosas por el uso de un avión gubernamental para trasladar su cuerpo desde Países Bajos.
El presidente del Gobierno serbio evita acudir al funeral celebrado por el ‘carnicero de Bosnia’ ante las críticas de la Unión Europea por la ‘glorificación’ de su figura
Miles de personas han despedido este lunes al excomandante serbobosnio Ratko Mladic, que falleció el 27 de agosto mientras cumplía cadena perpetua en La Haya por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El presidente serbio, Aleksandar Vučić, no ha acudido a la ceremonia, aunque sí lo han hecho varios miembros de su Gobierno. El funeral se ha celebrado después de que la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, aplazara una visita a Serbia por lo que calificó de “glorificación” de Mladić tras su muerte, entre otras cosas por el uso de un avión gubernamental para trasladar su cuerpo desde Países Bajos.
Mladic fue detenido en Serbia en 2011 y condenado en 2017 por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Entre otros delitos, fue declarado responsable del genocidio de Srebrenica, donde unos 8.000 hombres y adolescentes musulmanes bosnios fueron asesinados en 1995, y de la campaña de terror contra la población de Sarajevo durante los 43 meses de asedio de la ciudad, en el que murieron unas 10.000 personas. La condena a cadena perpetua fue confirmada en apelación en 2021.
El cuerpo del general fue trasladado a Serbia en un avión gubernamental, dentro de un féretro cubierto con la bandera serbia. El funeral se ha celebrado en la iglesia de San Lucas, en el barrio de Vidikovac de Belgrado, y ha sido oficiado por el patriarca de la Iglesia ortodoxa serbia, Porfirije.
Entre los asistentes a la ceremonia estaban el ministro de Justicia serbio, Nenad Vujić; el ministro de Defensa, Bratislav Gašić; el ministro de Cultura, Nikola Selaković; y el presidente de la Republika Srpska, la república autónoma serbia de Bosnia y Herzegovina, Siniša Karan. También acudieron Željka Cvijanović, miembro serbio de la presidencia tripartita bosnia; el embajador ruso en Serbia, Aleksandr Botsan-Járchenko; y Danilo Vučić, hijo del presidente serbio. La esposa, el hijo y los nietos de Mladic permanecieron junto al féretro recibiendo las condolencias.

Desde primera hora de la mañana, miles de personas se congregaron frente a la iglesia con banderas serbias y fotografías de Mladic. Se habilitaron autobuses gratuitos desde distintos puntos de Serbia y de Bosnia y Herzegovina para quienes quisieran acudir a rendirle homenaje. Seis hombres, en su mayoría veteranos de guerra serbios y serbobosnios, se turnaron para montar guardia junto al féretro.
Mladic fue enterrado posteriormente junto a su hija, fallecida en 1994. La ceremonia incluyó honores militares, pese a las críticas de la Unión Europea y de asociaciones de víctimas de la guerra de Bosnia.
Una encuesta de 2025 comisionada por la cadena catarí Al Jazeera en la Republika Srpska encontró que el 52% de los consultados consideraba a Ratko Mladić un héroe, solo el 6% un criminal de guerra, y el 37% ni héroe ni criminal. En la misma encuesta, solo el 19% de los entrevistados aceptaba que Srebrenica fue un genocidio, mientras que el 59% lo negaba.

La noche del domingo, en el derbi de Belgrado entre el Estrella Roja y el Partizan, se guardó un minuto de silencio por la muerte de Mladic y los aficionados presentaron un tifo con un enorme retrato suyo. Le acompañaba la frase “Pravac Potočari” (Dirección Potocari), atribuida al excomandante antes de poner rumbo a Srebrenica.
Desde la Unión Europea han expresado preocupación por la celebración del funeral. Un portavoz de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha denunciado que “cualquier glorificación de los criminales de guerra, la negación del genocidio y el revisionismo contradicen los valores europeos más fundamentales y no tienen cabida ni en la UE ni en los países candidatos a la adhesión a la UE”.
El portavoz ha añadido que “la reconciliación y las relaciones de buena vecindad en los Balcanes Occidentales siguen siendo fundamentales para construir un futuro común”, y ha asegurado que los conflictos armados en la zona de los Balcanes han sido “de los momentos más oscuros de la historia reciente de Europa”.
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