
En los últimos días hemos leído noticias sobre los riesgos de los parques infantiles de caucho reciclado. ¿Cómo de peligrosos pueden ser para los niños? No hay que alarmarse, pero la evidencia científica muestra que estos entornos contienen sustancias que actúan como disruptores endocrinos, cuya acumulación altera el equilibrio hormonal; aunque por ahora cumplen los límites legales, el principio de prudencia aconseja sustituirlos por otros de tierra o vegetación. Cataluña ya plantea prohibir las zonas infantiles elaboradas con este material, algo que ha incluido en su anteproyecto de ley de residuos, pero ni el Gobierno central, ni las comunidades, ni los ayuntamientos ni la Comisión Europea proponen hacer lo mismo. El sector recuerda que este reciclaje cumple la ley, mientras los expertos critican que la normativa actual es muy laxa y recuerdan lo que pasó con el bisfenol A, cuya cantidad segura se redujo en 20.000 veces.


La evidencia científica muestra que este material, presente en espacios de juego de toda España, tiene disruptores endocrinos y aconseja sustituirlos por otros de tierra por precaución
En los últimos días hemos leído noticias sobre los riesgos de los parques infantiles de caucho reciclado. ¿Cómo de peligrosos pueden ser para los niños? No hay que alarmarse, pero la evidencia científica muestra que estos entornos contienen sustancias que actúan como disruptores endocrinos, cuya acumulación altera el equilibrio hormonal; aunque por ahora cumplen los límites legales, el principio de prudencia aconseja sustituirlos por otros de tierra o vegetación. Cataluña ya plantea prohibir las zonas infantiles elaboradas con este material, algo que ha incluido en su anteproyecto de ley de residuos, pero ni el Gobierno central, ni las comunidades, ni los ayuntamientos ni la Comisión Europea proponen hacer lo mismo. El sector recuerda que este reciclaje cumple la ley, mientras los expertos critican que la normativa actual es muy laxa y recuerdan lo que pasó con el bisfenol A, cuya cantidad segura se redujo en 20.000 veces.
“En 2012 trabajaba en la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Canadá y uno de los accidentes más usuales eran los incendios de neumáticos, que contaminaban las aguas con muchísimos tóxicos. Cuando volví a España, me comentaron que muchos parques infantiles se hacían con ruedas de coche trituradas y me llevé las manos a la cabeza: “Es un disparate”, cuenta María Pilar Llompart, catedrática de Química Analítica de la Universidad de Santiago de Compostela. Por eso empezó a investigarlos. “Hemos visto que tienen hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP o PAH), que son sustancias cancerígenas conocidas desde hace años. Y muchas otras sustancias. Aconsejaría a los padres que no lleven a sus hijos a este tipo de parques, son un riesgo innecesario, y aconsejaría a los ayuntamientos que no los instalen”.

Es una conclusión similar a la que ha llegado Ethel Eljarrat, directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC): “Estudiamos los compuestos químicos que llevan asociados los neumáticos, que incluyen materiales plásticos, un polímero y muchos plastificantes, retardantes de llama… Algunos de estos compuestos químicos son disruptores endocrinos, cancerígenos o neurotóxicos. La resina para juntar los gránulos lleva ftalatos. Los niveles de contaminación eran superiores en el reciclado que en el sintético”.
Coincide Miguel Motas, catedrático de Toxicología de la Universidad de Murcia. “En los parques infantiles del sur se ve que el caucho se va degradando por las altas temperaturas y la radiación. Esa degradación hace que los niños se vean expuestos a estas sustancias por inhalación, por la piel o por la ingestión de piezas degradadas —los niños se lo llevan todo a la boca—. Además, la inhalación es mayor en niños porque están más cerca del suelo, mientras que si están jugando, el sudor favorece la absorción de sustancias”.

Lo mismo opina Nicolás Olea, catedrático de Medicina de la Universidad de Granada y experto en este tipo de químicos: “Hay que cuestionar que el aprovechamiento de un residuo industrial sea, por sí mismo, una garantía de idoneidad para espacios infantiles. También resulta pertinente considerar conjuntamente la composición química, la degradación, la dispersión de partículas, el calentamiento y las características de uso de estos lugares”.
Implicaciones económicas
Las investigaciones científicas marcan el camino, pero la legislación suele ir mucho más lenta, porque prohibir el uso de cualquier sustancia tiene implicaciones económicas y hay sectores que se oponen. Ecologistas en Acción lanzó una campaña hace unos días en la que alertaba de estos riesgos y señalaba que la Comisión Europea prohibirá este tipo de parques con caucho reciclado en 2031. No es cierto. Una portavoz de la Comisión señala que la prohibición afecta al relleno granular para uso en superficies deportivas sintéticas, es decir, los campos de fútbol de césped artificial. “La restricción se basa en los efectos medioambientales y no en los relativos a la salud humana. En cuanto a las zonas de juegos infantiles, también se prohibirá el uso de gránulos de caucho como relleno, pero en ellas se utilizan asimismo pavimentos de caucho (a veces reciclado); este uso no se prohibirá”.
Mientras, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) señala que la principal preocupación derivada del uso de gránulos y mantillos de caucho reciclado viene determinada por la presencia de HAP (hidrocarburos aromáticos policíclicos) cancerígenos que se utilizaban en el pasado en la fabricación de neumáticos, prohibidos desde 2010. “Sin embargo, aún pueden encontrarse en el caucho procedente de neumáticos antiguos, por lo que la Comisión decidió restringir determinados usos de los gránulos de caucho si contienen más de 20 microgramos por kilo (mg/kg) de los HAP incluidos en la lista”.

La agencia reevaluó en 2023 los riesgos de esos HAP en parques infantiles: “No identificamos ningún riesgo sustancial y concluimos que los beneficios del uso de granulado de caucho artificial en parques infantiles y campos deportivos superan cualquier posible efecto sobre la salud”. En esto se apoya la industria. “Cumplimos la legalidad, no hay riesgo para la salud según numerosos estudios. Y las limitaciones a granos de caucho no nos afectan, porque estas superficies están aglomeradas”, dice Leticia Sainz, directora técnica de Signus, que aglutina al sector del reciclaje de neumáticos.
Eljarrat, del CSIC, contrapone: “Esos valores que establecen no convencen al mundo científico. Legal no tiene por qué significar seguro. El ejemplo más reciente ocurrió con el bisfenol A. La EFSA, entidad europea de seguridad alimentaria, establecía una cantidad segura de bisfenol A en 2015, pero a partir de las nuevas evidencias científicas se vieron obligados a rebajar el valor en 20.000 veces. Los valores seguros hay que tomarlos siempre con cierta cautela”.
Cataluña, pionera
A la espera de una restricción europea, la ley de residuos de Cataluña, que acaba de terminar la consulta pública, ya plantea esta prohibición. El anteproyecto de la norma, que todavía no tiene fecha de aprobación, señala: “A partir de la entrada en vigor de esta ley, queda prohibido el uso de neumáticos reciclados como material de elaboración de suelos, baldosas o cualquier otro tipo de pavimento que se aplique en centros escolares, parques y espacios de esparcimiento infantil, y centros deportivos. Queda prohibido su uso como material de llenado granular en superficies deportivas artificiales nuevas o que se renueven. Solo podrán utilizarse para el mantenimiento de superficies ya existentes a finales de su vida útil y, en cualquier caso, hasta el año 2031”.
Ese ejemplo no ha llegado a otras administraciones, como señala Rosa García, directora de Rezero, que ha participado en la elaboración de la norma catalana: “Le hemos expuesto la situación a varios ministerios, que se lanzan la pelota unos a otros”. EL PAÍS ha consultado a varios ministerios y a las 17 comunidades (la mayoría no han respondido). Sanidad no está trabajando en el tema, mientras el Ministerio para la Transición Ecológica señala que regulan algunos aspectos del uso de materiales reciclados, pero que las competencias de inspección corresponden a las comunidades. Madrid se remite a la normativa europea y a la municipal y apunta que no es su competencia, mientras Extremadura dice que es una cuestión de los ayuntamientos. Castilla y León señala que los parques son competencia municipal. La Federación Española de Municipios y Provincias tampoco está trabajando en el tema.

El sector recuerda que es importante reciclar los neumáticos para favorecer la economía circular. Actualmente, un 51% de las ruedas se reutilizan, mientras que un 36,7% se queman en cementeras por su alto valor energético. “La ley nos marca que tenemos que cumplir unos mínimos de reciclaje y unos máximos de valorización energética, porque hoy en día las aplicaciones del reciclado no son suficientes”, dice Sainz, de Signus. De ese 51%, la mayor parte va a campos de césped artificial, aunque otra gran parte (36,4%) va a pavimentos de seguridad como los que se usan en parques infantiles y pistas de atletismo. El uso en los campos de fútbol se prohibirá en 2031, con lo que habrá que buscar otras alternativas. “Estamos trabajando en mezclas bituminosas para asfaltar las carreteras que reducen el ruido, y también en la pirólisis”, añade.

Motas resume: “No hay que alarmarse, pero lo lógico sería aplicar el principio de precaución en los parques infantiles con caucho reciclado, porque tienen compuestos tóxicos que pueden afectar a niños y mujeres gestantes que acompañan a esos niños, que son la población más vulnerable ante los disruptores endocrinos”.
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