Juan Jesús Alarcón hacía el servicio militar con 19 años cuando un teniente le reprendió. “Estaba recogiendo firmas para la protección de la Antártida y me dijo que eso no se podía hacer dentro del cuartel”, recuerda ahora, entre risas, quien se implicó con el medio ambiente desde muy joven por la influencia de Félix Rodríguez de la Fuente, que marcó a su generación. Él aún no lo sabía, pero poco después de aquella regañina se reuniría con otros jóvenes de su pueblo para formar el Grupo Ecologista Sierra de Mijas (GESIM). Fue el 2 de agosto de 1986 y supuso una de las últimas organizaciones en nacer dentro de la ola asociacionista verde de los años 70 y 80. “Llegamos al final, pero pocos han conseguido lo que nosotros desde entonces: seguir luchando 40 años después”, subraya Alarcón, hoy con 60 años, orgulloso de las muchas batallas libradas en estas cuatro décadas. Entre ellas hay grandes victorias, unas cuantas derrotas y temas que siguen vigentes desde el principio, como los incendios forestales o el urbanismo salvaje de la Costa del Sol.
Nacido en agosto de 1986, el núcleo fundador del Grupo Ecologista Sierra de Mijas mantiene viva su defensa del medio ambiente en plena Costa del Sol
Juan Jesús Alarcón hacía el servicio militar con 19 años cuando un teniente le reprendió. “Estaba recogiendo firmas para la protección de la Antártida y me dijo que eso no se podía hacer dentro del cuartel”, recuerda ahora, entre risas, quien se implicó con el medio ambiente desde muy joven por la influencia de Félix Rodríguez de la Fuente, que marcó a su generación. Él aún no lo sabía, pero poco después de aquella regañina se reuniría con otros jóvenes de su pueblo para formar el Grupo Ecologista Sierra de Mijas (GESIM). Fue el 2 de agosto de 1986 y supuso una de las últimas organizaciones en nacer dentro de la ola asociacionista verde de los años 70 y 80. “Llegamos al final, pero pocos han conseguido lo que nosotros desde entonces: seguir luchando 40 años después”, subraya Alarcón, hoy con 60 años, orgulloso de las muchas batallas libradas en estas cuatro décadas. Entre ellas hay grandes victorias, unas cuantas derrotas y temas que siguen vigentes desde el principio, como los incendios forestales o el urbanismo salvaje de la Costa del Sol.
El grupo ecologista nació aquel verano, precisamente justo después de que el fuego arrasara una parte de la sierra. Lo fundaron siete personas y una semana después ya daban charlas en los institutos de Mijas e iban sumando socios con rapidez. Copiaron los estatutos de una revista. Y a los tres meses ya impulsaron una reforestación de la zona quemada en la que participaron 300 personas. “Fue una chispa que prendió con mucha fuerza”, destaca Alarcón, que se sorprende de lo jóvenes que eran porque todos tenían entre 14 y 20 años. “Mi madre tuvo que firmar una autorización para que me dejaran formar parte”, recuerda Librada Moreno, otra de las fundadoras con apenas 16 años. Hoy, con 56, ejerce de secretaria de organización de la entidad, que desde 1998 se convirtió en la agrupación local de Ecologistas en Acción. “Mantenemos nuestra independencia pero compartimos un ideario común porque juntos tenemos más fuerza”, explica.
Escuchar las palabras de ambos supone una lección de cómo el asociacionismo sirvió para defender en comunidad al medio ambiente. “Piensa global, actúa local”, se escuchaba entonces. Su amplio bagaje reúne numerosas anécdotas e historias que relatan a borbotones en el pequeño local que la entidad tiene en el centro histórico de Mijas. Por esa estrecha calle de fachadas encaladas todavía pasan, de vez en cuando, los singulares y ya en desuso burro taxis de la localidad.
De los residuos a los hidrocarburos
En sus recuerdos, que intentan relatar en orden cronológico, incluyen las dos grandes preocupaciones de sus inicios. A un lado, la gestión de los residuos. Entonces simplemente se amontaban en una zona a las afueras de la localidad donde, periódicamente, ardían por combustión espontanea llenando de contaminantes el aire. Al otro, las dos canteras que iban devorando la Sierra de Mijas bocado a bocado. Ellos iniciaron una campaña a la que se sumaron diversas organizaciones y asociaciones de vecinos. Y consiguieron que, ya en 2010, cesaran su actividad.
En aquella época ya habían empezado a solicitar la declaración de la Sierra de Mijas y la Sierra de la Alpujata como parque natural —aún no lo han conseguido— y estaban implicados contra la plataforma de perforación que Repsol pretendía instalar a unos ocho kilómetros de la costa frente a la Punta de Calaburras. La idea —denominada Proyecto Siroco y autorizada por el Gobierno de Aznar— era sondear el subsuelo marino para conocer si existen reservas de gas natural o petróleo, pero la alta contestación social liderada por los ecologistas hizo finalmente que Repsol renunciara a la iniciativa. De aquellos días rememoran las cadenas humanas realizadas o la flotilla que se desplazó hasta el lugar donde se iba a hacer el estudio con veleros de muchos particulares y la participación del Arctic Sunrise, buque de Greenpeace.
También hay luchas que, a lo largo de todo este tiempo, se han mantenido de una u otra manera. Una de ellas es la preocupación por los múltiples incendios que han afectado a la Sierra de Mijas, como el que en 2022 arrasó unas 2.000 hectáreas y obligó a desalojar a casi 3.000 personas. “No suelen ser muy grandes, pero se repiten con mucha asiduidad”, lamenta Alarcón, que subraya que en los primeros años del Gesim incluso formaron un retén contra el fuego con la Junta de Andalucía. “Lo peor es que el problema sigue vigente: las administraciones siguen sin ejecutar los planes de prevención”, señala. Otro tema clave es el aumento del nivel del mar (“y el empeño en hacer espigones, cuando no sirven de nada”) o la escasez de recursos naturales como el agua. En esta zona siempre ha procedido del acuífero bajo la Sierra de Mijas, esquilmado por varios años de sequía —a pesar de los dos últimos buenos años de lluvias— y el crecimiento poblacional. “Hace 40 años éramos 27.000 residentes y ahora 95.000. Y la población se duplica o triplica cada verano”, afirma Moreno, que lamenta que Mijas tenga 12 campos de golf —cifra solo superada en la Costa del Sol por Marbella— y sea el séptimo municipio con más piscinas de todo el país con 8.840, según los datos de la Dirección General del Catastro.

“Crecer hasta el infinito”
El urbanismo salvaje es otro de los frentes históricos de los ecologistas, que ya denunciaban en los 80 el crecimiento incontrolado. Han organizado multitud de protestas desde la época de los desmanes de Jesús Gil en Marbella hasta la actualidad, con pancartas en hoteles, concentraciones y otras muchas actividades. “Parece que hay que crecer hasta el infinito, pero el suelo y los recursos naturales son finitos”, destaca Alarcón mientras muestra el Plan General vigente, que denuncia fue aprobado en 1999 y aún hoy sigue sin actualizarse “a los cambios en todos estos años y a la crisis climática”.
El equipo de Ecologistas en Acción en Mijas se reúne, antes de cada una de las elecciones municipales, con todos los partidos políticos que responden a su invitación para para presentar sus propuestas. Seis meses después de que cada alcalde o alcaldesa tome la vara de mando piden una reunión para insistir. Desde 1986 se han reunido, dicen, con todos salvo con el actual equipo de gobierno, dirigido por Ana Mata, del PP, con apoyo de Vox y Por mi pueblo tras hacerse con el poder en una moción de censura frente al PSOE en 2023. “Hay un retroceso claro en el ecologismo. Todo va a peor y, además, cada vez nos escuchan menos”, lamenta Librada Moreno, que cree que las administraciones “no son nada valientes” y no se atreven a tomar medidas contra el cambio climático.

“Yo creo que ha habido un paso atrás en la sensibilización. Hay que retomar la educación ambiental, sobre todo entre los más jóvenes”, añade Rosa Criado, que con 44 años es una de las personas más jóvenes que participa con frecuencia en las actividades de la agrupación de Ecologistas en Acción en Mijas. “Es que fíjate en el contenedor orgánico: ni el ayuntamiento se ha molestado mucho en explicarlo y la gente tampoco en saber utilizarlo”, relata quien ya participaba con 9 años en repoblaciones forestales, rutas senderistas o recogidas de basura y que más tarde también participó en censos de cabras montesas o rescate de anfibios. “Aprendes mucho y te comprometes con la naturaleza. Yo creo que hace falta más gente joven porque hay poco relevo generacional. Cuando los originales empiecen a fallar… veremos qué pasa”, dice quien concluye con una frase para reflexionar. “Hoy día, con el cambio climático y la situación del planeta, si no eres ecologista, ¿qué eres?”, pregunta.
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