Casi el 97 % de los estudiantes que han hecho la selectividad en la UCLM han aprobado, diez puntos más que los jóvenes de la región evaluados por la UAH.Más información: El 87 % de los alumnos de Guadalajara presentados a la PAU en la Universidad de Alcalá han aprobado Casi el 97 % de los estudiantes que han hecho la selectividad en la UCLM han aprobado, diez puntos más que los jóvenes de la región evaluados por la UAH.Más información: El 87 % de los alumnos de Guadalajara presentados a la PAU en la Universidad de Alcalá han aprobado
El 87,2 % de los estudiantes de Guadalajara que se han presentado a la convocatoria ordinaria de la selectividad en la Universidad de Alcalá (UAH) han superado los exámenes. Se trata de un dato inferior al registrado entre los alumnos madrileños que se han examinado en la misma institución; también es más bajo que el del resto de las provincias de la región evaluadas por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y languidece frente a casi todas las universidades españolas.
El 92,6 % de todos los jóvenes que han afrontado la prueba de acceso a la universidad (PAU) en la UAH lo han hecho con fortuna, pero el desglose territorial revela unafractura incómoda: la tasa de éxito de los alumnos madrileños ha alcanzado el 94,9 %, casi ocho puntos más, y existe una distancia aún mayor si se compara el rendimiento de los aspirantes a universitarios de Guadalajara con los de las otras cuatro provincias de la comunidad autónoma.
En la UCLM, la entidad académica que examina a los jóvenes de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, el porcentaje de aprobados se ha situado en la primera convocatoria de 2026 en el 96,87 %, casi diez puntos por encima.
Al menos desde 2022, los estudiantes que han realizado la PAU en la universidad regional han obtenido sistemáticamente mejores resultados que los alumnos de Guadalajara examinados en la UAH. Sin embargo, la diferencia se ha disparado en la última convocatoria: la proporción de suspensos de unos respecto a otros se ha cuadruplicado.
Durante el último lustro, la UCLM ha mantenido una tasa de aprobados superior al 95 % en todas las convocatorias. Además, sus datos reflejan una evolución positiva: el volumen de estudiantes que supera esta prueba muestra una constante tendencia alcista que no se observa en la institución madrileña —al menos entre los alumnos procedentes de Guadalajara—.
No obstante, la diferencia entre ambas universidades se ha intensificado en el último año. A priori, la razón de la desigualdad parece más coyuntural que estructural y apunta a un mal desempeño generalizado en la prueba realizada hace apenas unas semanas.
En todo caso, la mera exposición de cifras describe una realidad de la que Guadalajara sale peor parada: los alumnos de esta provincia cosechan menos aprobados que sus iguales en Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, también que sus compañeros madrileños. Las diferencias entre unos y otros abren un debate que trasciende la educación.
Una aproximación a la brecha
La comparación desafía el modelo de adscripción universitaria. Guadalajara es la única provincia de la región cuyos estudiantes se examinan en una institución vinculada a otro territorio —en este caso, la Comunidad de Madrid—. Criterios de corrección distintos entre la UAH o la UCLM, o diferencias en las preguntas de los exámenes pueden impactar en los resultados.
No obstante, este argumento choca con los resultados del resto de evaluados: también los madrileños sufrirían el impacto de la teórica dureza la UAH. Frente a esta realidad, cabe plantearse si los jóvenes de Guadalajara afrontan la selectividad con una preparación similar a los Madrid, lo que remitiría a las condiciones de formación y evalución en secundaria y bachillerato.
Además, se adivinan otros factores distorsionadores; entre otros, las ratios en las aulas o los efectos de la interinidad docente. Ambos elementos podrían incidir en el rendimiento académico de los alumnos a uno y otro lado de la frontera autonómica.
También se adivinan oras razones de índole económica o social. Guadalajara ha absorbido parte del crecimiento demográfico de la capital de España, lo que se ha traducido en un aumento de la presión sobre los centros educativos: se trata de otro elemento que podría impactar en los resultados de un examen que abre la puerta de la educación superior.
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