Alfonso Guerra ha puesto este martes en Toledo el foco sobre la distancia entre el PSOE de la Transición y el actual al cuestionar si su propio partido respaldaría hoy una Constitución como la aprobada en 1978. Una reflexión compartida, desde distintas perspectivas, con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el exministro Rodolfo Martín Villa, quienes han lamentado la falta de grandes acuerdos en la política española actual.
Los tres han participado en la inauguración de la exposición ‘La Transición en Castilla-La Mancha’, donde buena parte de las intervenciones han girado en torno a la capacidad que tuvieron fuerzas políticas enfrentadas para alcanzar un pacto constitucional.
Guerra ha recordado que personas con planteamientos ideológicos muy diferentes consiguieron redactar conjuntamente una Constitución que recibió únicamente seis votos en contra entre los 350 diputados.
«Fíjense hoy hacer eso», ha afirmado el exvicepresidente del Gobierno, antes de señalar que, de los grandes partidos que participaron entonces en aquella votación, el PSOE continúa existiendo y plantear incluso sus dudas sobre si actualmente respaldaría aquel mismo texto.
La reflexión cobra especial relevancia en un momento en el que Pedro Sánchez continúa al frente del PSOE como secretario general del partido.
Page: hoy cuesta alcanzar acuerdos incluso de «pequeña monta»
García-Page ha coincidido en señalar la dificultad de trasladar a la política actual el clima de entendimiento que caracterizó aquellos años.
El presidente castellanomanchego ha definido la Transición como «una actitud, un método» que, a su juicio, serviría para afrontar la situación política actual, marcada por las dificultades para alcanzar incluso acuerdos de «pequeña monta».
Page ha citado a Felipe González, Santiago Carrillo y Manuel Fraga como ejemplos de dirigentes que estuvieron «a la altura» del momento histórico.
También ha lamentado que resulte difícil imaginar actualmente una conmemoración de la Constitución sin que el debate derive hacia las diferencias políticas.
«Celebraríamos los problemas, hablaríamos de quien no la apoya», ha señalado.
Guerra recuerda cómo PSOE y UCD cambiaron 25 artículos en una noche
El exvicepresidente socialista ha defendido que, pese a la tensión social y política de aquellos años, la elaboración de la Constitución estuvo marcada por un diálogo que ha descrito como relativamente fluido entre PSOE y UCD.
«Hay que pensar que en solo una noche le dimos la vuelta a 25 artículos que se habían aprobado malamente, porque no tenían el consenso de la mayoría», ha recordado.
Guerra ha asegurado que no recuerda grandes dificultades durante aquel proceso negociador, aunque ha diferenciado ese clima político de momentos especialmente graves como el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Martín Villa: «Se prefiere jugar a ser nietos de una Guerra Civil»
También Rodolfo Martín Villa ha establecido una comparación directa entre aquella etapa y la política española contemporánea.
«Ahora, en la política española se prefiere jugar a ser nietos de una Guerra Civil que todos perdimos», ha afirmado el que fuera ministro con Adolfo Suárez.
Martín Villa ha destacado que las diferencias ideológicas no impidieron que durante la Transición surgieran relaciones personales entre adversarios políticos.
Al referirse a las «amistades irrepetibles» de aquella etapa, Guerra ha respondido utilizando como ejemplo la relación entre ambos: «Tú me perseguías cuando yo era estudiante y mira, ahora somos amigos».
El exministro también ha puesto como ejemplo la crisis migratoria de Ceuta para defender que, ante una situación de Estado, los dirigentes de aquella época habrían buscado interlocución entre Gobierno y oposición.
Reivindicación del papel de Juan Carlos I
Durante el acto también se ha abordado el papel de Juan Carlos I durante la Transición.
Guerra ha defendido que la actuación del entonces rey fue determinante para evitar la continuidad del franquismo. «Si el rey decide la continuación del franquismo, todo esto tiene otra historia», ha señalado.
Page, por su parte, lo ha definido como un «protagonista activo» del proceso y ha destacado que «tenía la osadía que había que tener para poder descolgar el teléfono y hablar con Santiago Carrillo».
Page, Alfonso Guerra y Martín Villa reivindican en Toledo el consenso de la Transición y coinciden en que la política actual es incapaz de alcanzar acuerdos similares
Alfonso Guerra ha puesto este martes en Toledo el foco sobre la distancia entre el PSOE de la Transición y el actual al cuestionar si su propio partido respaldaría hoy una Constitución como la aprobada en 1978. Una reflexión compartida, desde distintas perspectivas, con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el exministro Rodolfo Martín Villa, quienes han lamentado la falta de grandes acuerdos en la política española actual.
Los tres han participado en la inauguración de la exposición ‘La Transición en Castilla-La Mancha’, donde buena parte de las intervenciones han girado en torno a la capacidad que tuvieron fuerzas políticas enfrentadas para alcanzar un pacto constitucional.
Guerra ha recordado que personas con planteamientos ideológicos muy diferentes consiguieron redactar conjuntamente una Constitución que recibió únicamente seis votos en contra entre los 350 diputados.
«Fíjense hoy hacer eso», ha afirmado el exvicepresidente del Gobierno, antes de señalar que, de los grandes partidos que participaron entonces en aquella votación, el PSOE continúa existiendo y plantear incluso sus dudas sobre si actualmente respaldaría aquel mismo texto.
La reflexión cobra especial relevancia en un momento en el que Pedro Sánchez continúa al frente del PSOE como secretario general del partido.
García-Page ha coincidido en señalar la dificultad de trasladar a la política actual el clima de entendimiento que caracterizó aquellos años.
El presidente castellanomanchego ha definido la Transición como «una actitud, un método» que, a su juicio, serviría para afrontar la situación política actual, marcada por las dificultades para alcanzar incluso acuerdos de «pequeña monta».
Page ha citado a Felipe González, Santiago Carrillo y Manuel Fraga como ejemplos de dirigentes que estuvieron «a la altura» del momento histórico.
También ha lamentado que resulte difícil imaginar actualmente una conmemoración de la Constitución sin que el debate derive hacia las diferencias políticas.
«Celebraríamos los problemas, hablaríamos de quien no la apoya», ha señalado.
El exvicepresidente socialista ha defendido que, pese a la tensión social y política de aquellos años, la elaboración de la Constitución estuvo marcada por un diálogo que ha descrito como relativamente fluido entre PSOE y UCD.
«Hay que pensar que en solo una noche le dimos la vuelta a 25 artículos que se habían aprobado malamente, porque no tenían el consenso de la mayoría», ha recordado.
Guerra ha asegurado que no recuerda grandes dificultades durante aquel proceso negociador, aunque ha diferenciado ese clima político de momentos especialmente graves como el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
También Rodolfo Martín Villa ha establecido una comparación directa entre aquella etapa y la política española contemporánea.
«Ahora, en la política española se prefiere jugar a ser nietos de una Guerra Civil que todos perdimos», ha afirmado el que fuera ministro con Adolfo Suárez.
Martín Villa ha destacado que las diferencias ideológicas no impidieron que durante la Transición surgieran relaciones personales entre adversarios políticos.
Al referirse a las «amistades irrepetibles» de aquella etapa, Guerra ha respondido utilizando como ejemplo la relación entre ambos: «Tú me perseguías cuando yo era estudiante y mira, ahora somos amigos».
El exministro también ha puesto como ejemplo la crisis migratoria de Ceuta para defender que, ante una situación de Estado, los dirigentes de aquella época habrían buscado interlocución entre Gobierno y oposición.
Durante el acto también se ha abordado el papel de Juan Carlos I durante la Transición.
Guerra ha defendido que la actuación del entonces rey fue determinante para evitar la continuidad del franquismo. «Si el rey decide la continuación del franquismo, todo esto tiene otra historia», ha señalado.
Page, por su parte, lo ha definido como un «protagonista activo» del proceso y ha destacado que «tenía la osadía que había que tener para poder descolgar el teléfono y hablar con Santiago Carrillo».
Castilla-La Mancha – enTomelloso.com
