Un día se cansó de vivir entre conejos y gallinas y decidió tomar lo que creía que le correspondía por trabajar en condiciones infrahumanas. Este hombre de 24 años trabajaba como guardés y empleado de mantenimiento en una finca de Fuenlabrada (Madrid). Lo hacía sin contrato, sin una habitación, sin un sueldo fijo y, por supuesto, sin descansos. Lo mantenían durmiendo en el establo rodeado de animales y sus correspondientes heces. Así que un día, entró en la vivienda principal, robó los 18.000 euros que sabía que el patrón escondía en un armario, y, durante unos días, hizo todo lo que no había podido hacer en todo este tiempo.
Un hombre es detenido por tener al guardés de su finca durmiendo en un establo en medio de animales y él a su vez es arrestado por sustraer dinero en su casa
Un día se cansó de vivir entre conejos y gallinas y decidió tomar lo que creía que le correspondía por trabajar en condiciones infrahumanas. Este hombre de 24 años trabajaba como guardés y empleado de mantenimiento en una finca de Fuenlabrada (Madrid). Lo hacía sin contrato, sin una habitación, sin un sueldo fijo y, por supuesto, sin descansos. Lo mantenían durmiendo en el establo rodeado de animales y sus correspondientes heces. Así que un día, entró en la vivienda principal, robó los 18.000 euros que sabía que el patrón escondía en un armario, y, durante unos días, hizo todo lo que no había podido hacer en todo este tiempo.
La investigación policial que ha llevado a la detención del empleado, pero también de su jefe, comenzó hace unos meses, precisamente con la sustracción del dinero. El dueño del terreno denunció el robo de grandes cantidades de billetes y monedas que guardaba escondidos en bolsas de plástico al fondo de un armario. Gracias a las cámaras de seguridad, los agentes de la comisaría de Fuenlabrada pudieron comprobar que un sujeto cargaba con dos de las bolsas colgando de cada uno de los manillares de una bicicleta. ¿Quién era ese hombre?
La inspección ocular de la vivienda contribuyó a dirigir la investigación hacia un punto en concreto. Aunque la puerta de la vivienda principal tenía unas muescas en la puerta, los policías concluyeron que no se correspondían con las que habría provocado alguien intentando forzarla. Más bien, les pareció que alguien había querido fingir que eso había ocurrido. Además, la habitación en la que se hallaban las bolsas con dinero -15.000 en billetes y 3.000 en monedas- estaba revuelta, pero era la única estancia de todo el domicilio que presentaba desorden. Unos ladrones que no conocieran la casa, habrían removido todas las estancias. Por tanto, tenían que buscar a una persona con acceso al domicilio e información sobre lo que iba a encontrar dentro.
La investigación se centró en el empleado que cuidaba de la finca y la guardaba cuando el dueño no estaba. Los policías pudieron comprobar que, en los días sucesivos al robo, había incorporado algunos cambios sustanciales a su modo de vida. El hombre, marroquí de 23 años, se había hecho un vistoso tatuaje en el brazo, se había comprado ropa de marca y también había hecho envíos de dinero a su familia, apunta el cuerpo policial en una nota de prensa. No solo eso, sino que se preocupó de deshacerse de las pruebas que podían incriminarlo, porque quemó las bolsas que almacenaban el dinero junto con paja y colocó los restos detrás de una maceta.
Los policías creían que tenían todas las pruebas necesarias para detenerlo, pero, en el momento de su arresto se dieron cuenta de que no era ese el único delito que debían perseguir ese día. El hombre les enseñó entonces las condiciones indignas en las que vivía. Les mostró un mugriento colchón en el establo en el que vivían los animales que por supuesto orinaban y defecaban a su alrededor. Les contó que trabajaba 15 horas sin descanso y que no disponía de ningún tipo de contrato ni de regulación laboral. El único sitio del que disponía para asearse era una ducha ubicada al aire libre, en la que tenía que limpiarse hiciera el tiempo que hiciera.
Por este motivo, los agentes también detuvieron al dueño de la finca, un español de 55 años, por un delito contra los derechos de los trabajadores y favorecimiento de la inmigración ilegal.
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