Cuando se habla de educación online, la atención se bifurca habitualmente en dos direcciones íntimamente relacionadas: hacia las posibilidades de la plataforma digital educativa y hacia las posibles dificultades que el alumno afrontará a lo largo de su aprendizaje, desde mantener la atención hasta la frialdad de aprender sin estar rodeado físicamente de otras personas. Sin embargo, todas estas cuestiones dependen, en gran medida, de la capacidad del profesorado en conseguir que la experiencia, de principio a fin, se humanice lo suficiente como para no echar de menos la presencialidad continuada.
La formación virtual pivota sobre el profesorado para lograr una mayor oferta de recursos, exprimir las posibilidades de las plataformas y estimular la interacción y la autonomía del alumno
Cuando se habla de educación online, la atención se bifurca habitualmente en dos direcciones íntimamente relacionadas: hacia las posibilidades de la plataforma digital educativa y hacia las posibles dificultades que el alumno afrontará a lo largo de su aprendizaje, desde mantener la atención hasta la frialdad de aprender sin estar rodeado físicamente de otras personas. Sin embargo, todas estas cuestiones dependen, en gran medida, de la capacidad del profesorado en conseguir que la experiencia, de principio a fin, se humanice lo suficiente como para no echar de menos la presencialidad continuada.
Y esa humanización pasa, desde el principio, por intentar que el alumno no se sienta solo ante el contenido. Hay formas: con tutorías telefónicas, videollamadas, mensajes de voz, vídeos personalizados, clases en directo… Como explica la docente Ana Belén Salinas, en esas conversaciones se estrecha la relación y, “de ese modo, conoces a los alumnos un poco más, sabes de dónde partes y cómo puedes ayudarles”.

Para establecer ese vínculo, el docente tiene que hacer un esfuerzo mucho mayor que en un aula presencial, reconoce Salinas. De hecho, su inteligencia emocional y su empatía son fundamentales para transformar una plataforma en un espacio seguro de aprendizaje. Así lo afirma Ramón Sánchez, compañero de Salinas en el grupo tecnológico-educativo Educa Edtech: “Damos un toque humano y real. Si no, es muy difícil convencer al alumno de la autoridad de los conocimientos”.
Los grandes retos para el docente
Salinas es psicopedagoga y profesora e imparte formaciones relacionadas precisamente con la docencia. Esta granadina de 47 años comenzó en el oficio hace 21, cuando la educación a distancia consistía en enviar por correo libros físicos y cuestionarios que el alumno devolvía por sobre franqueado. “Yo no llevaba portátil a la facultad, vengo de un mundo analógico”, recuerda.
Hoy, es ella la primera que debe seguir aprendiendo para adaptarse a la tecnología que luego servirá para la educación online. Su adaptación pasa por distintas formaciones pero, también, por lo que ha absorbido de compañeros “mucho más jóvenes que nacieron en la época tecnológica”, asevera. “No queda otra: la gente trabaja, tiene que conciliar y quiere seguir aprendiendo. Las clases online son una buena opción y, por suerte, los docentes podemos actualizarnos”.
No todos lo ven así: la resistencia de los docentes al cambio es uno de los principales desafíos en España a los que se enfrentan las instituciones que quieren ofrecer una formación online de calidad, según se puede ver en el siguiente gráfico.
Desafíos de las instituciones educativas para ofrecer formación ‘online’ de calidad
Una vez que el docente se adecúa al formato y a las plataformas, es él quien debe adaptar las clases a partir de lo aprendido. Y el principal error es pensar que esto consiste simplemente en trasladarlo a la pantalla, como indica Andrea Carolina Rojas, pedagoga infantil y docente en Educa Edtech. “Dar clases en línea tiene su propia metodología: no basta con grabarla o con subir unos contenidos”. Para Rojas, se deben diseñar experiencias de aprendizaje adecuadas para el entorno digital: “Es importante utilizar un lenguaje cercano, facilitar espacios de interacción, dar una retroalimentación personalizada y mostrar disponibilidad para orientar al estudiante”, recomienda.

Por toda esta mano humana, insiste en que la tecnología no puede sustituir a un docente: “Al contrario, se valorará todavía más aquello que aporta el profesional, como su capacidad para interpretar contextos, acompañar y tomar decisiones pedagógicas”.
Consejos para aprender ‘online’
Aunque sus virtudes son la flexibilidad, el alumno tiene que conseguir ser constante y continuar motivado para aprovechar al máximo este tipo de formación. Sánchez, docente en la Facultad de Actividad Física y Deporte de la misma institución, ofrece una serie de pautas fundamentales. La primera es crear un horario: “Tienen que organizar qué tiempos tienen disponibles para el aprendizaje y que sean innegociables”. El espacio también ha de ser adecuado, sobre todo, libre de distracciones.
Para facilitar la adherencia a la formación, el alumno debe implicarse y utilizar todas las herramientas a su alcance. Los docentes insisten en que no debe ser un ejercicio pasivo; no se puede considerar que ha habido un aprendizaje real si un alumno se limita a pasar páginas o liquidar un curso en un fin de semana. Requiere tiempo de maduración y reflexión. Además, Sánchez subraya como fundamental que encuentren una vía para aplicar lo teórico en el ámbito práctico o profesional.

Por último, la comunicación directa: no estancarse ante dudas complejas y utilizar el contacto con el docente para recibir pautas claras que permitan seguir avanzando. “La clave es ese contacto humano, esa capacidad de tranquilizar, de alumbrar los conocimientos”, reflexiona Sánchez. Los docentes de Educa Edtech también se relacionan entre sí. Desarrollan su trabajo en el Edificio Educa Edtech, en Granada, equipados con micrófonos y auriculares. En ese mismo espacio cuentan con cabinas insonorizadas, y es allí donde se recluyen cuando deben impartir una masterclass o realizar una videollamada.
Lo que las empresas valoran
La formación virtual es una alternativa ideal para todo tipo de personas y profesionales, explica Elísabeth San Juan, quien cuenta con más de seis años de experiencia en el área de Business tutorizando formaciones de Recursos Humanos y gestión del talento de Educa Edtech. Sobre todo, para profesionales en activo que necesitan conciliar la vida laboral y personal, para personas que no tienen un acceso fácil a los centros educativos o para quienes quieran libertad. “Son los propios alumnos quienes marcan su ritmo de estudio, adaptando y ajustando el aprendizaje a sus verdaderos intereses”, describe San Juan.
A su vez, responde a una demanda de los empleadores. “Hoy en día las empresas buscan perfiles interesados en aprender de forma continua”, señala esta experta: “Haber realizado formación online demuestra autodisciplina, buena gestión del tiempo, autonomía y competencias digitales, que son cualidades clave en el mercado laboral actual”, insiste. Porque algunas compañías, una vez que el candidato es contratado, implementan itinerarios formativos online que permiten a sus empleados la escalabilidad del aprendizaje y la actualización inmediata de competencias.
“Cursar una formación ‘online’ demuestra autodisciplina, buena gestión del tiempo, autonomía y competencias digitales, cualidades clave en el mercado laboral actual”
Elísabeth San Juan Docente en la Facultad de Recursos Humanos en Educa Edtech

Por todo, la formación online no debe entenderse como una alternativa de menor valor a la presencial, como señala Rojas: “Se trata de una modalidad con unas posibilidades propias que, cuando está bien diseñada y acompañada, puede ofrecer una experiencia educativa de gran calidad”.
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