Antes de entrar hay que dejar salir. Este axioma lo aplican las grandes compañías energéticas con sus planes de rotación de activos. En ese momento está Iberdrola con la cogeneración industrial, una tecnología que la eléctrica da por amortizada y tiene el cartel de «se vende». Además, el momento puede ser ideal con el reciente anuncio del Gobierno sobre su nuevo marco de retribución que otorga mayor potencial a estas instalaciones.En concreto, Iberdrola tiene a la venta sus plantas de cogeneración industrial, que suman un total de 264 MW de capacidad según los últimos datos aportados al mercado por la compañía al cierre del primer semestre. En cuanto a su producción, en lo que va de ejercicio ha caído un 30% con respecto al mismo periodo de 2025, lo que deja clara la situación de esta tecnología para la compañía que apenas supone un 2% de su producción, mientras que en el conjunto nacional se sitúa sobre el 4-6%.Así, según ha podido conocer este periódico en fuentes del sector energético, se escucharán todas las ofertas, una situación que ya está en marcha y que ha tenido sus primeros resultados en la primera parte del año con la venta de unos activos asociados al negocio de los purines.Noticia relacionada general No No La presidenta de la CNMC se despide con duras críticas a la planificación energética del Gobierno Raúl MasaDe este modo, Iberdrola Cogeneración ha vendido su cartera de activos de gas para el tratamiento de purines en España a la compañía de servicios energéticos Edison Next. La transacción incluye cinco plantas de tratamiento de purines con gas natural en operación en España con un total de 52 MW y cuatro proyectos de biometano en desarrollo por 340 GWh año.La cogeneración se trata de una tecnología de producción energética que aprovecha el uso de gas natural para generar electricidad y que, a su vez, usa el calor de esa actividad para otros procesos. Pero siempre son plantas asociadas directamente a una industria.Iberdrola ya tuvo a la venta sus plantas de cogeneración. De hecho, el valor de las mismas –aunque ya se deba descontar la venta parcial que han hecho este año– se situó en torno a los 200-300 millones de euros según la banco de inversión Lazard. Aunque el problema de estos activos ha sido precisamente la fluctuación de su valor.264 MW Los últimos megas La compañía ha pasado de más de 300 MW a los 264 MW que tiene actualmente de cogeneración, aunque el objetivo sería quedarse a cero lo antes posiblePor ejemplo, durante la pasada crisis de Ucrania la mayoría de la cogeneración no podía trasladar las pérdidas provocadas por los altos precios de la luz a sus industrias asociadas y se vieron obligadas a parar; el resto, instalaciones imprescindibles para sus industrias, solo pudieron funcionar determinadas horas y no por mucho tiempo. Eso provocó que estas plantas perdieran parte de su atractivo. Un motivo por el que Iberdrola frenó la venta de este negocio.Al tratarse de un sector que cuenta con cierta retribución por parte de la administración debido a su capacidad para hacer más eficiente a la industria, siempre se ha visto a expensas en los últimos años de las decisiones que han tomado Teresa Ribera, primero, y ahora la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen.Movimiento del GobiernoEn este contexto, el Gobierno ha dado el primer paso para reactivar la cogeneración industrial con la aprobación del real decreto que establece el marco para futuras subastas destinadas a renovar hasta 1.200 MW de potencia instalada. La medida, alineada con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) 2023-2030, busca sustituir instalaciones antiguas por otras de alta eficiencia, con el objetivo de reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética y reforzar la competitividad de la industria española.Esta es la clave para que Iberdrola vuelva a reactivar la venta de esta negocio ante la oportunidad de que los activos recuperen valor. El nuevo marco regula el mecanismo mediante el cual se convocarán sucesivas subastas para asignar un régimen retributivo específico a los proyectos seleccionados. Sin embargo, el calendario, las condiciones técnicas y los parámetros económicos de cada convocatoria dependerán de las órdenes ministeriales que aún están pendientes de publicación. Esta situación, a su vez, puede hacer que la eléctrica española no vaya a la velocidad prevista.El Gobierno ha puesto en jaque el negocio de la cogeneración al tardar tanto en anunciar la retribución de este sectorPero la jugada es perfecta. El real decreto contempla, además, distintas soluciones tecnológicas para impulsar una cogeneración más sostenible, incluyendo instalaciones preparadas para el uso de hidrógeno renovable y proyectos basados en biomasa, siempre bajo criterios de eficiencia y reducción de emisiones.Ante este escenario, Iberdrola y los potenciales comprados esperan ahora la publicación de las órdenes ministeriales y de las primeras convocatorias, que concretarán las reglas de participación y permitirán a las empresas preparar sus proyectos para optar a las futuras subastas. Será en este contexto donde la eléctrica se aleje un negocio del que ya quiso salir en 2018, y que no ha conseguido mover desde entonces. Antes de entrar hay que dejar salir. Este axioma lo aplican las grandes compañías energéticas con sus planes de rotación de activos. En ese momento está Iberdrola con la cogeneración industrial, una tecnología que la eléctrica da por amortizada y tiene el cartel de «se vende». Además, el momento puede ser ideal con el reciente anuncio del Gobierno sobre su nuevo marco de retribución que otorga mayor potencial a estas instalaciones.En concreto, Iberdrola tiene a la venta sus plantas de cogeneración industrial, que suman un total de 264 MW de capacidad según los últimos datos aportados al mercado por la compañía al cierre del primer semestre. En cuanto a su producción, en lo que va de ejercicio ha caído un 30% con respecto al mismo periodo de 2025, lo que deja clara la situación de esta tecnología para la compañía que apenas supone un 2% de su producción, mientras que en el conjunto nacional se sitúa sobre el 4-6%.Así, según ha podido conocer este periódico en fuentes del sector energético, se escucharán todas las ofertas, una situación que ya está en marcha y que ha tenido sus primeros resultados en la primera parte del año con la venta de unos activos asociados al negocio de los purines.Noticia relacionada general No No La presidenta de la CNMC se despide con duras críticas a la planificación energética del Gobierno Raúl MasaDe este modo, Iberdrola Cogeneración ha vendido su cartera de activos de gas para el tratamiento de purines en España a la compañía de servicios energéticos Edison Next. La transacción incluye cinco plantas de tratamiento de purines con gas natural en operación en España con un total de 52 MW y cuatro proyectos de biometano en desarrollo por 340 GWh año.La cogeneración se trata de una tecnología de producción energética que aprovecha el uso de gas natural para generar electricidad y que, a su vez, usa el calor de esa actividad para otros procesos. Pero siempre son plantas asociadas directamente a una industria.Iberdrola ya tuvo a la venta sus plantas de cogeneración. De hecho, el valor de las mismas –aunque ya se deba descontar la venta parcial que han hecho este año– se situó en torno a los 200-300 millones de euros según la banco de inversión Lazard. Aunque el problema de estos activos ha sido precisamente la fluctuación de su valor.264 MW Los últimos megas La compañía ha pasado de más de 300 MW a los 264 MW que tiene actualmente de cogeneración, aunque el objetivo sería quedarse a cero lo antes posiblePor ejemplo, durante la pasada crisis de Ucrania la mayoría de la cogeneración no podía trasladar las pérdidas provocadas por los altos precios de la luz a sus industrias asociadas y se vieron obligadas a parar; el resto, instalaciones imprescindibles para sus industrias, solo pudieron funcionar determinadas horas y no por mucho tiempo. Eso provocó que estas plantas perdieran parte de su atractivo. Un motivo por el que Iberdrola frenó la venta de este negocio.Al tratarse de un sector que cuenta con cierta retribución por parte de la administración debido a su capacidad para hacer más eficiente a la industria, siempre se ha visto a expensas en los últimos años de las decisiones que han tomado Teresa Ribera, primero, y ahora la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen.Movimiento del GobiernoEn este contexto, el Gobierno ha dado el primer paso para reactivar la cogeneración industrial con la aprobación del real decreto que establece el marco para futuras subastas destinadas a renovar hasta 1.200 MW de potencia instalada. La medida, alineada con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) 2023-2030, busca sustituir instalaciones antiguas por otras de alta eficiencia, con el objetivo de reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética y reforzar la competitividad de la industria española.Esta es la clave para que Iberdrola vuelva a reactivar la venta de esta negocio ante la oportunidad de que los activos recuperen valor. El nuevo marco regula el mecanismo mediante el cual se convocarán sucesivas subastas para asignar un régimen retributivo específico a los proyectos seleccionados. Sin embargo, el calendario, las condiciones técnicas y los parámetros económicos de cada convocatoria dependerán de las órdenes ministeriales que aún están pendientes de publicación. Esta situación, a su vez, puede hacer que la eléctrica española no vaya a la velocidad prevista.El Gobierno ha puesto en jaque el negocio de la cogeneración al tardar tanto en anunciar la retribución de este sectorPero la jugada es perfecta. El real decreto contempla, además, distintas soluciones tecnológicas para impulsar una cogeneración más sostenible, incluyendo instalaciones preparadas para el uso de hidrógeno renovable y proyectos basados en biomasa, siempre bajo criterios de eficiencia y reducción de emisiones.Ante este escenario, Iberdrola y los potenciales comprados esperan ahora la publicación de las órdenes ministeriales y de las primeras convocatorias, que concretarán las reglas de participación y permitirán a las empresas preparar sus proyectos para optar a las futuras subastas. Será en este contexto donde la eléctrica se aleje un negocio del que ya quiso salir en 2018, y que no ha conseguido mover desde entonces.
Antes de entrar hay que dejar salir. Este axioma lo aplican las grandes compañías energéticas con sus planes de rotación de activos. En ese momento está Iberdrola con la cogeneración industrial, una tecnología que la eléctrica da por amortizada y tiene el cartel de «se … vende». Además, el momento puede ser ideal con el reciente anuncio del Gobierno sobre su nuevo marco de retribución que otorga mayor potencial a estas instalaciones.
En concreto, Iberdrola tiene a la venta sus plantas de cogeneración industrial, que suman un total de 264 MW de capacidad según los últimos datos aportados al mercado por la compañía al cierre del primer semestre. En cuanto a su producción, en lo que va de ejercicio ha caído un 30% con respecto al mismo periodo de 2025, lo que deja clara la situación de esta tecnología para la compañía que apenas supone un 2% de su producción, mientras que en el conjunto nacional se sitúa sobre el 4-6%.
Así, según ha podido conocer este periódico en fuentes del sector energético, se escucharán todas las ofertas, una situación que ya está en marcha y que ha tenido sus primeros resultados en la primera parte del año con la venta de unos activos asociados al negocio de los purines.
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De este modo, Iberdrola Cogeneración ha vendido su cartera de activos de gas para el tratamiento de purines en España a la compañía de servicios energéticos Edison Next. La transacción incluye cinco plantas de tratamiento de purines con gas natural en operación en España con un total de 52 MW y cuatro proyectos de biometano en desarrollo por 340 GWh año.
La cogeneración se trata de una tecnología de producción energética que aprovecha el uso de gas natural para generar electricidad y que, a su vez, usa el calor de esa actividad para otros procesos. Pero siempre son plantas asociadas directamente a una industria.
Iberdrola ya tuvo a la venta sus plantas de cogeneración. De hecho, el valor de las mismas –aunque ya se deba descontar la venta parcial que han hecho este año– se situó en torno a los 200-300 millones de euros según la banco de inversión Lazard. Aunque el problema de estos activos ha sido precisamente la fluctuación de su valor.
264 MW
Los últimos megas
La compañía ha pasado de más de 300 MW a los 264 MW que tiene actualmente de cogeneración, aunque el objetivo sería quedarse a cero lo antes posible
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Por ejemplo, durante la pasada crisis de Ucrania la mayoría de la cogeneración no podía trasladar las pérdidas provocadas por los altos precios de la luz a sus industrias asociadas y se vieron obligadas a parar; el resto, instalaciones imprescindibles para sus industrias, solo pudieron funcionar determinadas horas y no por mucho tiempo. Eso provocó que estas plantas perdieran parte de su atractivo. Un motivo por el que Iberdrola frenó la venta de este negocio.
Al tratarse de un sector que cuenta con cierta retribución por parte de la administración debido a su capacidad para hacer más eficiente a la industria, siempre se ha visto a expensas en los últimos años de las decisiones que han tomado Teresa Ribera, primero, y ahora la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen.
Movimiento del Gobierno
En este contexto, el Gobierno ha dado el primer paso para reactivar la cogeneración industrial con la aprobación del real decreto que establece el marco para futuras subastas destinadas a renovar hasta 1.200 MW de potencia instalada. La medida, alineada con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) 2023-2030, busca sustituir instalaciones antiguas por otras de alta eficiencia, con el objetivo de reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética y reforzar la competitividad de la industria española.
Esta es la clave para que Iberdrola vuelva a reactivar la venta de esta negocio ante la oportunidad de que los activos recuperen valor. El nuevo marco regula el mecanismo mediante el cual se convocarán sucesivas subastas para asignar un régimen retributivo específico a los proyectos seleccionados. Sin embargo, el calendario, las condiciones técnicas y los parámetros económicos de cada convocatoria dependerán de las órdenes ministeriales que aún están pendientes de publicación. Esta situación, a su vez, puede hacer que la eléctrica española no vaya a la velocidad prevista.
El Gobierno ha puesto en jaque el negocio de la cogeneración al tardar tanto en anunciar la retribución de este sector
Pero la jugada es perfecta. El real decreto contempla, además, distintas soluciones tecnológicas para impulsar una cogeneración más sostenible, incluyendo instalaciones preparadas para el uso de hidrógeno renovable y proyectos basados en biomasa, siempre bajo criterios de eficiencia y reducción de emisiones.
Ante este escenario, Iberdrola y los potenciales comprados esperan ahora la publicación de las órdenes ministeriales y de las primeras convocatorias, que concretarán las reglas de participación y permitirán a las empresas preparar sus proyectos para optar a las futuras subastas. Será en este contexto donde la eléctrica se aleje un negocio del que ya quiso salir en 2018, y que no ha conseguido mover desde entonces.
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