La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha recordado los deberes que debe acometer el Gobierno presidido por Pedro Sánchez para ajustar de forma inminente el gasto, cumplir con las reglas europeas y las propias nacionales, y no dejar el grueso de todas estas decisiones al siguiente Gobierno, el que salga de las elecciones generales. El organismo presidido por Inés Olóndriz ha exigido al Ejecutivo que ponga en marcha de forma inmediata ajustes fiscales con la vista puesta en la reducción del gasto público, porque, de lo contrario, se trasladaría la responsabilidad de hacerlo de forma concentrada en los dos primeros años de la siguiente legislatura.La advertencia se ha convertido ya en una llamada de atención reiterativa de la Airef a los responsables de las finanzas públicas del Estado, habida cuenta de la ausencia de acciones en este sentido y de la deriva que han tomado las cuentas públicas, edulcoradas por una inercia económica que ha conseguido un récord de ingresos (cotizaciones e impuestos) con una deriva de gastos muy superior a la estimada. Aunque la propia Olóndriz, con un cargo recién estrenado tras salir de la estructura del Ministerio de Hacienda con María Jesús Montero, ha dejado entrever que el contexto político no es muy proclive a que ese departamento tome este tipo de medidas. A su juicio, el Gobierno debe «querer cumplir» con las reglas de gasto, independientemente del momento político que se está viviendo. Su objetivo, ha insistido, es «señalar los riesgos» que existen actualmente. Y si no se adoptan medidas, «al final se acabará incumpliendo», ha señalado. El organismo fiscalizador ha recomendado que acometa ajustes ante lo que considera que va a ser un incumplimiento de las reglas fiscales por el incremento desmesurado del gasto público a pesar de la recaudación histórica de ingresos que se están registrando. Esas normas «requieren medidas adicionales ya en 2026» para seguir dentro del marco de la regla de gasto nacional. En el caso de las exigencias europeas, que son algo más flexibles para que los Estados pudiesen desarrollar planes de ayuda ante crisis como las de Ucrania o Irán, «podría desplazar las necesidades de ajuste a 2027 y 2028». Pero no más allá. Es decir, justo con el nuevo Gobierno en activo y después de una legislatura como la actual en la que no ha habido nuevos Presupuestos y ha cabalgado sobre las modificaciones de crédito entre partidas para acometer cualquier acción política.Un Presupuesto aún más expansivoEl Gobierno considera que dispone de margen para no acometer estos ajustes porque, además, el proyecto de Presupuesto del Estado que prepara no pasa precisamente por limar el gasto, sino al contrario: anunciar medidas de corte social, con un importante impacto económico en las cuentas públicas, y cuyo rechazo parlamentario se le pueda indigestar a sus socios de investidura, según señalan distintas fuentes gubernamentales a ABC. El aviso de la Airef llega en un momento en el que el Ejecutivo se está planteando presentar un proyecto de cuentas públicas aún más expansivo y con los rescoldos que aún quedan de las últimas medidas anticrisis encima de la mesa para apaciguar el impacto de la guerra de Irán. Situación agravada por el final de la llegada de fondos europeos, cuya liquidación definitiva se producirá el próximo 31 de agosto.La Airef insiste en aprobar un Presupuesto que incluya estas recomendaciones para cumplir con las exigencias europeas y nacionales aunque el Gobierno anticipa una cuentas aún más expansivasY entre las opciones posibles a partir de la siguiente legislatura se encuentra una nueva negociación con la Comisión Europea sobre la senda fiscal que tiene que cumplir España. O bien seguir con la actual, pero recortando todas las medidas que no se han realizado hasta ahora en apenas 24 meses, según ha indicado la propia Autoridad Fiscal. El análisis del organismo revela cómo el gasto corriente se ha disparado en los últimos años y esas partidas, en muchos casos, se encuentran consolidadas en la estructura fiscal. Es decir, no hay vuelta atrás salvo que el Gobierno de turno decida cortarlas o matizarlas con el consiguiente impacto electoral. En cualquier caso, las cuentas que ha expuesto el organismo fiscal son clarificadoras: serían necesarias medidas por valor de seis décimas de PIB en todo tipo de ajustes fiscales. Es decir, acometer, por ejemplo, una reducción del gasto público que representa un valor aproximado de 10.000 millones de euros, según las estimaciones de la Airef. Y eso siempre que se admitan las medidas puestas en marcha para contener los efectos del conflicto iraní.10.000 millones Ajuste estimado La Airef calcula que es necesario un recorte de gasto público del 0,6% del PIB, lo que equivale a unos 10.000 millones de euros6.764 millones Impacto de la guerra en Irán El conjunto de medidas desplegadas desde marzo suponen un gasto de 3.838 millones y un impacto de casi 3.000 millones en impuestos, lo que representa un 0,4% del PIBIncluso ha extendido esa reprimenda a las comunidades autónomas al considerar insuficientes los planes económico-financieros analizados de varias regionales para cumplir la regla de gasto en 2026 y 2027. Aunque el grueso del peso del gasto público sigue estando en la Administración Central. El organismo concluye que «en líneas generales», los documentos regionales no presentan medidas suficientes para sustentar la contención del crecimiento del gasto computable conforme a las referencias en vigor y, en algunos casos, presentan deficiencias en la información y consistencia de las medidas previstas.Más margen por la guerraEsta nueva reprimenda de la Airef llega con una nueva previsión del crecimiento del gasto neto de medidas de ingresos en 2026 hasta el 6,4%, lo que supone 1,7 puntos por encima de lo previsto por el propio Ejecutivo en mayo. Esta situación «reduce el margen para cumplir los compromisos fiscales actuales. Esta cifra supone una desviación anual del 1,1% sobre el Producto Interior Bruto (PIB) respecto a esas exigencias que se encuentran plasmadas en la normativa actual. En cualquier caso, la Airef admite que existe una «flexibilidad adicional» por la aplicación de la cláusula de salvaguardia europea, también vinculada al gasto en defensa. El problema es que la Comisión aún no ha aclarado cómo de ancho es ese margen del que dispone el Gobierno español. En este sentido, si Bruselas aceptara el máximo previsto para estas actuaciones temporales, que equivale a un 0,3% del PIB, se llegaría al límite establecido por la propia normativa comunitaria. La Autoridad Fiscal ha mejorado definitivamente las previsiones de crecimiento de la economía española para 2026 y 2027 hasta el 2,5% y el 2,1%, además de mantener el déficit público en el 2,6% del PIB para este año y estima que la deuda pública se reducirá hasta el 99,3% de la riqueza nacional. Sin contar con las partidas extraordinarias para hacer frente a conflictos como el iraní, el descuadre de las cuentas sería de un 1,8% de la riqueza nacional.El coste de la prórroga de las medidas para hacer frente a la guerra en Irán se ve compensado con la mejora de la previsión de ingresos y los cambios en el escenario macroeconómico. «La recaudación está siendo mejor de lo anticipado y las bases imponibles están funcionando mejor. El cuadro macroeconómico está siendo mejor», según Olóndriz. La presidenta de la Airef sostiene que es esta burbuja de ingresos tributarios la que provoca la relajación de las finanzas públicas aunque el organismo insiste en que la experiencia ha demostrado la consecución de crisis, cada vez más próximas entre sí, y con efectos para los que hay que estar preparados tarde o temprano. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha recordado los deberes que debe acometer el Gobierno presidido por Pedro Sánchez para ajustar de forma inminente el gasto, cumplir con las reglas europeas y las propias nacionales, y no dejar el grueso de todas estas decisiones al siguiente Gobierno, el que salga de las elecciones generales. El organismo presidido por Inés Olóndriz ha exigido al Ejecutivo que ponga en marcha de forma inmediata ajustes fiscales con la vista puesta en la reducción del gasto público, porque, de lo contrario, se trasladaría la responsabilidad de hacerlo de forma concentrada en los dos primeros años de la siguiente legislatura.La advertencia se ha convertido ya en una llamada de atención reiterativa de la Airef a los responsables de las finanzas públicas del Estado, habida cuenta de la ausencia de acciones en este sentido y de la deriva que han tomado las cuentas públicas, edulcoradas por una inercia económica que ha conseguido un récord de ingresos (cotizaciones e impuestos) con una deriva de gastos muy superior a la estimada. Aunque la propia Olóndriz, con un cargo recién estrenado tras salir de la estructura del Ministerio de Hacienda con María Jesús Montero, ha dejado entrever que el contexto político no es muy proclive a que ese departamento tome este tipo de medidas. A su juicio, el Gobierno debe «querer cumplir» con las reglas de gasto, independientemente del momento político que se está viviendo. Su objetivo, ha insistido, es «señalar los riesgos» que existen actualmente. Y si no se adoptan medidas, «al final se acabará incumpliendo», ha señalado. El organismo fiscalizador ha recomendado que acometa ajustes ante lo que considera que va a ser un incumplimiento de las reglas fiscales por el incremento desmesurado del gasto público a pesar de la recaudación histórica de ingresos que se están registrando. Esas normas «requieren medidas adicionales ya en 2026» para seguir dentro del marco de la regla de gasto nacional. En el caso de las exigencias europeas, que son algo más flexibles para que los Estados pudiesen desarrollar planes de ayuda ante crisis como las de Ucrania o Irán, «podría desplazar las necesidades de ajuste a 2027 y 2028». Pero no más allá. Es decir, justo con el nuevo Gobierno en activo y después de una legislatura como la actual en la que no ha habido nuevos Presupuestos y ha cabalgado sobre las modificaciones de crédito entre partidas para acometer cualquier acción política.Un Presupuesto aún más expansivoEl Gobierno considera que dispone de margen para no acometer estos ajustes porque, además, el proyecto de Presupuesto del Estado que prepara no pasa precisamente por limar el gasto, sino al contrario: anunciar medidas de corte social, con un importante impacto económico en las cuentas públicas, y cuyo rechazo parlamentario se le pueda indigestar a sus socios de investidura, según señalan distintas fuentes gubernamentales a ABC. El aviso de la Airef llega en un momento en el que el Ejecutivo se está planteando presentar un proyecto de cuentas públicas aún más expansivo y con los rescoldos que aún quedan de las últimas medidas anticrisis encima de la mesa para apaciguar el impacto de la guerra de Irán. Situación agravada por el final de la llegada de fondos europeos, cuya liquidación definitiva se producirá el próximo 31 de agosto.La Airef insiste en aprobar un Presupuesto que incluya estas recomendaciones para cumplir con las exigencias europeas y nacionales aunque el Gobierno anticipa una cuentas aún más expansivasY entre las opciones posibles a partir de la siguiente legislatura se encuentra una nueva negociación con la Comisión Europea sobre la senda fiscal que tiene que cumplir España. O bien seguir con la actual, pero recortando todas las medidas que no se han realizado hasta ahora en apenas 24 meses, según ha indicado la propia Autoridad Fiscal. El análisis del organismo revela cómo el gasto corriente se ha disparado en los últimos años y esas partidas, en muchos casos, se encuentran consolidadas en la estructura fiscal. Es decir, no hay vuelta atrás salvo que el Gobierno de turno decida cortarlas o matizarlas con el consiguiente impacto electoral. En cualquier caso, las cuentas que ha expuesto el organismo fiscal son clarificadoras: serían necesarias medidas por valor de seis décimas de PIB en todo tipo de ajustes fiscales. Es decir, acometer, por ejemplo, una reducción del gasto público que representa un valor aproximado de 10.000 millones de euros, según las estimaciones de la Airef. Y eso siempre que se admitan las medidas puestas en marcha para contener los efectos del conflicto iraní.10.000 millones Ajuste estimado La Airef calcula que es necesario un recorte de gasto público del 0,6% del PIB, lo que equivale a unos 10.000 millones de euros6.764 millones Impacto de la guerra en Irán El conjunto de medidas desplegadas desde marzo suponen un gasto de 3.838 millones y un impacto de casi 3.000 millones en impuestos, lo que representa un 0,4% del PIBIncluso ha extendido esa reprimenda a las comunidades autónomas al considerar insuficientes los planes económico-financieros analizados de varias regionales para cumplir la regla de gasto en 2026 y 2027. Aunque el grueso del peso del gasto público sigue estando en la Administración Central. El organismo concluye que «en líneas generales», los documentos regionales no presentan medidas suficientes para sustentar la contención del crecimiento del gasto computable conforme a las referencias en vigor y, en algunos casos, presentan deficiencias en la información y consistencia de las medidas previstas.Más margen por la guerraEsta nueva reprimenda de la Airef llega con una nueva previsión del crecimiento del gasto neto de medidas de ingresos en 2026 hasta el 6,4%, lo que supone 1,7 puntos por encima de lo previsto por el propio Ejecutivo en mayo. Esta situación «reduce el margen para cumplir los compromisos fiscales actuales. Esta cifra supone una desviación anual del 1,1% sobre el Producto Interior Bruto (PIB) respecto a esas exigencias que se encuentran plasmadas en la normativa actual. En cualquier caso, la Airef admite que existe una «flexibilidad adicional» por la aplicación de la cláusula de salvaguardia europea, también vinculada al gasto en defensa. El problema es que la Comisión aún no ha aclarado cómo de ancho es ese margen del que dispone el Gobierno español. En este sentido, si Bruselas aceptara el máximo previsto para estas actuaciones temporales, que equivale a un 0,3% del PIB, se llegaría al límite establecido por la propia normativa comunitaria. La Autoridad Fiscal ha mejorado definitivamente las previsiones de crecimiento de la economía española para 2026 y 2027 hasta el 2,5% y el 2,1%, además de mantener el déficit público en el 2,6% del PIB para este año y estima que la deuda pública se reducirá hasta el 99,3% de la riqueza nacional. Sin contar con las partidas extraordinarias para hacer frente a conflictos como el iraní, el descuadre de las cuentas sería de un 1,8% de la riqueza nacional.El coste de la prórroga de las medidas para hacer frente a la guerra en Irán se ve compensado con la mejora de la previsión de ingresos y los cambios en el escenario macroeconómico. «La recaudación está siendo mejor de lo anticipado y las bases imponibles están funcionando mejor. El cuadro macroeconómico está siendo mejor», según Olóndriz. La presidenta de la Airef sostiene que es esta burbuja de ingresos tributarios la que provoca la relajación de las finanzas públicas aunque el organismo insiste en que la experiencia ha demostrado la consecución de crisis, cada vez más próximas entre sí, y con efectos para los que hay que estar preparados tarde o temprano.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha recordado los deberes que debe acometer el Gobierno presidido por Pedro Sánchez para ajustar de forma inminente el gasto, cumplir con las reglas europeas y las propias nacionales, y no dejar el grueso de todas estas … decisiones al siguiente Gobierno, el que salga de las elecciones generales. El organismo presidido por Inés Olóndriz ha exigido al Ejecutivo que ponga en marcha de forma inmediata ajustes fiscales con la vista puesta en la reducción del gasto público, porque, de lo contrario, se trasladaría la responsabilidad de hacerlo de forma concentrada en los dos primeros años de la siguiente legislatura.
La advertencia se ha convertido ya en una llamada de atención reiterativa de la Airef a los responsables de las finanzas públicas del Estado, habida cuenta de la ausencia de acciones en este sentido y de la deriva que han tomado las cuentas públicas, edulcoradas por una inercia económica que ha conseguido un récord de ingresos (cotizaciones e impuestos) con una deriva de gastos muy superior a la estimada. Aunque la propia Olóndriz, con un cargo recién estrenado tras salir de la estructura del Ministerio de Hacienda con María Jesús Montero, ha dejado entrever que el contexto político no es muy proclive a que ese departamento tome este tipo de medidas. A su juicio, el Gobierno debe «querer cumplir» con las reglas de gasto, independientemente del momento político que se está viviendo. Su objetivo, ha insistido, es «señalar los riesgos» que existen actualmente. Y si no se adoptan medidas, «al final se acabará incumpliendo», ha señalado.
El organismo fiscalizador ha recomendado que acometa ajustes ante lo que considera que va a ser un incumplimiento de las reglas fiscales por el incremento desmesurado del gasto público a pesar de la recaudación histórica de ingresos que se están registrando. Esas normas «requieren medidas adicionales ya en 2026» para seguir dentro del marco de la regla de gasto nacional. En el caso de las exigencias europeas, que son algo más flexibles para que los Estados pudiesen desarrollar planes de ayuda ante crisis como las de Ucrania o Irán, «podría desplazar las necesidades de ajuste a 2027 y 2028». Pero no más allá. Es decir, justo con el nuevo Gobierno en activo y después de una legislatura como la actual en la que no ha habido nuevos Presupuestos y ha cabalgado sobre las modificaciones de crédito entre partidas para acometer cualquier acción política.
Un Presupuesto aún más expansivo
El Gobierno considera que dispone de margen para no acometer estos ajustes porque, además, el proyecto de Presupuesto del Estado que prepara no pasa precisamente por limar el gasto, sino al contrario: anunciar medidas de corte social, con un importante impacto económico en las cuentas públicas, y cuyo rechazo parlamentario se le pueda indigestar a sus socios de investidura, según señalan distintas fuentes gubernamentales a ABC.
El aviso de la Airef llega en un momento en el que el Ejecutivo se está planteando presentar un proyecto de cuentas públicas aún más expansivo y con los rescoldos que aún quedan de las últimas medidas anticrisis encima de la mesa para apaciguar el impacto de la guerra de Irán. Situación agravada por el final de la llegada de fondos europeos, cuya liquidación definitiva se producirá el próximo 31 de agosto.
La Airef insiste en aprobar un Presupuesto que incluya estas recomendaciones para cumplir con las exigencias europeas y nacionales aunque el Gobierno anticipa una cuentas aún más expansivas
Y entre las opciones posibles a partir de la siguiente legislatura se encuentra una nueva negociación con la Comisión Europea sobre la senda fiscal que tiene que cumplir España. O bien seguir con la actual, pero recortando todas las medidas que no se han realizado hasta ahora en apenas 24 meses, según ha indicado la propia Autoridad Fiscal. El análisis del organismo revela cómo el gasto corriente se ha disparado en los últimos años y esas partidas, en muchos casos, se encuentran consolidadas en la estructura fiscal. Es decir, no hay vuelta atrás salvo que el Gobierno de turno decida cortarlas o matizarlas con el consiguiente impacto electoral.
En cualquier caso, las cuentas que ha expuesto el organismo fiscal son clarificadoras: serían necesarias medidas por valor de seis décimas de PIB en todo tipo de ajustes fiscales. Es decir, acometer, por ejemplo, una reducción del gasto público que representa un valor aproximado de 10.000 millones de euros, según las estimaciones de la Airef. Y eso siempre que se admitan las medidas puestas en marcha para contener los efectos del conflicto iraní.
10.000 millones
Ajuste estimado
La Airef calcula que es necesario un recorte de gasto público del 0,6% del PIB, lo que equivale a unos 10.000 millones de euros
6.764 millones
Impacto de la guerra en Irán
El conjunto de medidas desplegadas desde marzo suponen un gasto de 3.838 millones y un impacto de casi 3.000 millones en impuestos, lo que representa un 0,4% del PIB
Incluso ha extendido esa reprimenda a las comunidades autónomas al considerar insuficientes los planes económico-financieros analizados de varias regionales para cumplir la regla de gasto en 2026 y 2027. Aunque el grueso del peso del gasto público sigue estando en la Administración Central. El organismo concluye que «en líneas generales», los documentos regionales no presentan medidas suficientes para sustentar la contención del crecimiento del gasto computable conforme a las referencias en vigor y, en algunos casos, presentan deficiencias en la información y consistencia de las medidas previstas.
Más margen por la guerra
Esta nueva reprimenda de la Airef llega con una nueva previsión del crecimiento del gasto neto de medidas de ingresos en 2026 hasta el 6,4%, lo que supone 1,7 puntos por encima de lo previsto por el propio Ejecutivo en mayo. Esta situación «reduce el margen para cumplir los compromisos fiscales actuales. Esta cifra supone una desviación anual del 1,1% sobre el Producto Interior Bruto (PIB) respecto a esas exigencias que se encuentran plasmadas en la normativa actual.
En cualquier caso, la Airef admite que existe una «flexibilidad adicional» por la aplicación de la cláusula de salvaguardia europea, también vinculada al gasto en defensa. El problema es que la Comisión aún no ha aclarado cómo de ancho es ese margen del que dispone el Gobierno español. En este sentido, si Bruselas aceptara el máximo previsto para estas actuaciones temporales, que equivale a un 0,3% del PIB, se llegaría al límite establecido por la propia normativa comunitaria.
La Autoridad Fiscal ha mejorado definitivamente las previsiones de crecimiento de la economía española para 2026 y 2027 hasta el 2,5% y el 2,1%, además de mantener el déficit público en el 2,6% del PIB para este año y estima que la deuda pública se reducirá hasta el 99,3% de la riqueza nacional. Sin contar con las partidas extraordinarias para hacer frente a conflictos como el iraní, el descuadre de las cuentas sería de un 1,8% de la riqueza nacional.
El coste de la prórroga de las medidas para hacer frente a la guerra en Irán se ve compensado con la mejora de la previsión de ingresos y los cambios en el escenario macroeconómico. «La recaudación está siendo mejor de lo anticipado y las bases imponibles están funcionando mejor. El cuadro macroeconómico está siendo mejor», según Olóndriz. La presidenta de la Airef sostiene que es esta burbuja de ingresos tributarios la que provoca la relajación de las finanzas públicas aunque el organismo insiste en que la experiencia ha demostrado la consecución de crisis, cada vez más próximas entre sí, y con efectos para los que hay que estar preparados tarde o temprano.
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