La Administración Trump ha abierto un nuevo frente comercial con uno de sus principales aliados al acusar a la Unión Europea de facilitar que China eluda los aranceles estadounidenses mediante una red internacional de re-exportación de mercancías. La advertencia llega apenas cuatro meses después de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajara a Pekín para reforzar las relaciones bilaterales y firmara diecinueve acuerdos de cooperación económica, tecnológica y comercial con el Gobierno chino, además de crear un nuevo mecanismo permanente de diálogo estratégico entre ambos países. Sánchez ha defendido un acercamiento de Bruselas a China en plena guerra comercial de Trump.La Casa Blanca sostiene que el problema no es únicamente China, sino los países que sirven de puente para que productos fabricados allí entren en EE.UU. con un origen distinto y, por tanto, pagando menos aranceles. Washington denomina este sistema ‘trans-shipment’ o lo que es lo mismo «transbordo comercial»: las mercancías chinas son enviadas a un tercer país, donde reciben un proceso mínimo como el montaje de un componente, un nuevo embalaje, una nueva etiqueta o simplemente una nueva documentación aduanera, antes de exportarse a EE.UU. como si fueran productos de ese segundo país. Según la Administración Trump, en muchos casos esas modificaciones no son suficientes para cambiar legalmente el origen de la mercancía y constituyen un fraude aduanero. «Durante años, la gran estafa del transbordo ha permitido a la China comunista blanquear sus exportaciones a través de más de cuarenta países , robando decenas de miles de millones de dólares al Tesoro estadounidense y destruyendo los salarios de los trabajadores americanos», afirmó en una llamada telefónica con prensa Peter Navarro, principal asesor comercial del presidente, para la presentación del informe.El documento, elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca, sostiene que existe una «red mundial de transbordo» formada por más de 40 países entre los que están los europeos. Los clasifica según el volumen de comercio vinculado a China, el grado de integración de sus cadenas de suministro con la economía china y las ventajas que ofrecen para ocultar el verdadero origen de los productos, como zonas francas, puertos de gran capacidad, controles aduaneros más débiles o costes laborales reducidos.La Unión Europea aparece situada en el nivel de mayor riesgo , el más elevado, junto con Canadá, México, India, Japón, Corea del Sur, Israel y Taiwán. El informe no presenta pruebas concretas contra ningún estado miembro, pero sí considera que el mercado europeo forma parte de los principales corredores utilizados para desviar mercancías chinas hacia EE.UU.Dentro de la UE, la Casa Blanca identifica específicamente a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía como un «cinturón europeo de procesamiento», donde componentes procedentes de China pueden ser ensamblados, sometidos a pruebas, reempaquetados o recibir un acabado final antes de ser exportados. Bélgica y Países Bajos aparecen como plataformas logísticas de primer nivel gracias a sus puertos, almacenes aduaneros y redes de exportación internacionales.Las sospechas de Trump Atajar el ‘trans-shipment’. Washington asegura haber acreditado maniobras por las que mercancías chinas son enviadas a un tercer país, donde reciben un proceso mínimo como el montaje de un componente, un nuevo embalaje, una etiqueta o simplemente una nueva documentación aduanera antes de exportarse a EE.UU. para esquivar los aranceles. Problemas con Europa. Dentro de la UE, la Casa Blanca ha identificado específicamente a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía como un «cinturón europeo de procesamiento», donde componentes procedentes de China pueden ser ensamblados, sometidos a pruebas, reempaquetados o recibir un acabado final antes de ser exportados. El informe pone como ejemplo el caso de un sillón de los que se reclina con electricidad fabricado en Vietnam, cuyo motor eléctrico llega completamente terminado desde China. Para Washington, si el motor únicamente se instala en Vietnam antes de exportar el producto final, sigue siendo esencialmente un componente chino y declararlo como vietnamita supone una forma de eludir los aranceles estadounidenses.La Administración sostiene que estas operaciones se han multiplicado desde que Trump impuso los primeros grandes aranceles a China en 2018. Según sus cálculos, a medida que descendían las importaciones directas desde China aumentaban casi en la misma proporción las procedentes de terceros países identificados como de riesgo. El informe admite, eso sí, que parte de ese cambio puede responder a una relocalización legítima de la producción, pero considera que la coincidencia de los flujos comerciales es demasiado significativa para atribuirla únicamente a decisiones empresariales normales.El documento elaborado calcula que entre febrero de 2025 y febrero de 2026 pudieron entrar en EE.UU. mediante estos mecanismos mercancías valoradas entre 40.000 y 75.000 millones de dólares , aunque sostiene que la cifra real podría ser aún mayor.Preguntado por la posibilidad de colaborar con la Unión Europea para combatir estas prácticas, Navarro respondió que «muchos miembros de la UE también son transbordadores» y dejó claro que el objetivo de Washington ya no es únicamente Pekín. «Esto no va solo de China. China seguirá siendo China. Esto va de los más de cuarenta países que facilitan el transbordo», afirmó. «El acceso preferente al mercado estadounidense no es una licencia para blanquear las exportaciones de otros países.»Posibles sanciones comercialesLa Administración Trump pretende convertir esta cuestión en una de las condiciones centrales de todos los futuros acuerdos comerciales. Navarro anunció que los pactos que negocie EE.UU. incluirán por primera vez cláusulas específicas contra el transbordo y advirtió de que los países que permitan estas prácticas podrán enfrentarse a sanciones comerciales.Como apoyo a esa estrategia, la Casa Blanca desarrolla un sistema de inteligencia artificial bautizado como ‘detective frontera’. La herramienta analizará rutas comerciales, propietarios de empresas, capacidad real de producción de las fábricas, documentación aduanera, composición de los productos e incluso imágenes de rayos X de los contenedores para detectar mercancías cuyo origen declarado no coincida con su verdadero proceso de fabricación.Según Navarro, el sistema permitirá seleccionar cargamentos sospechosos incluso antes de que lleguen a los puertos estadounidenses. Si el servicio de aduanas confirma el fraude, podrá reclamar no solo los aranceles correspondientes al envío descubierto, sino también los de todos los cargamentos similares introducidos por el mismo importador durante el año anterior, una medida con la que la Casa Blanca espera recuperar miles de millones de dólares y aumentar la presión sobre los países que, a juicio de Washington, sirven de plataforma para las exportaciones ilícitas de China. La Administración Trump ha abierto un nuevo frente comercial con uno de sus principales aliados al acusar a la Unión Europea de facilitar que China eluda los aranceles estadounidenses mediante una red internacional de re-exportación de mercancías. La advertencia llega apenas cuatro meses después de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajara a Pekín para reforzar las relaciones bilaterales y firmara diecinueve acuerdos de cooperación económica, tecnológica y comercial con el Gobierno chino, además de crear un nuevo mecanismo permanente de diálogo estratégico entre ambos países. Sánchez ha defendido un acercamiento de Bruselas a China en plena guerra comercial de Trump.La Casa Blanca sostiene que el problema no es únicamente China, sino los países que sirven de puente para que productos fabricados allí entren en EE.UU. con un origen distinto y, por tanto, pagando menos aranceles. Washington denomina este sistema ‘trans-shipment’ o lo que es lo mismo «transbordo comercial»: las mercancías chinas son enviadas a un tercer país, donde reciben un proceso mínimo como el montaje de un componente, un nuevo embalaje, una nueva etiqueta o simplemente una nueva documentación aduanera, antes de exportarse a EE.UU. como si fueran productos de ese segundo país. Según la Administración Trump, en muchos casos esas modificaciones no son suficientes para cambiar legalmente el origen de la mercancía y constituyen un fraude aduanero. «Durante años, la gran estafa del transbordo ha permitido a la China comunista blanquear sus exportaciones a través de más de cuarenta países , robando decenas de miles de millones de dólares al Tesoro estadounidense y destruyendo los salarios de los trabajadores americanos», afirmó en una llamada telefónica con prensa Peter Navarro, principal asesor comercial del presidente, para la presentación del informe.El documento, elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca, sostiene que existe una «red mundial de transbordo» formada por más de 40 países entre los que están los europeos. Los clasifica según el volumen de comercio vinculado a China, el grado de integración de sus cadenas de suministro con la economía china y las ventajas que ofrecen para ocultar el verdadero origen de los productos, como zonas francas, puertos de gran capacidad, controles aduaneros más débiles o costes laborales reducidos.La Unión Europea aparece situada en el nivel de mayor riesgo , el más elevado, junto con Canadá, México, India, Japón, Corea del Sur, Israel y Taiwán. El informe no presenta pruebas concretas contra ningún estado miembro, pero sí considera que el mercado europeo forma parte de los principales corredores utilizados para desviar mercancías chinas hacia EE.UU.Dentro de la UE, la Casa Blanca identifica específicamente a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía como un «cinturón europeo de procesamiento», donde componentes procedentes de China pueden ser ensamblados, sometidos a pruebas, reempaquetados o recibir un acabado final antes de ser exportados. Bélgica y Países Bajos aparecen como plataformas logísticas de primer nivel gracias a sus puertos, almacenes aduaneros y redes de exportación internacionales.Las sospechas de Trump Atajar el ‘trans-shipment’. Washington asegura haber acreditado maniobras por las que mercancías chinas son enviadas a un tercer país, donde reciben un proceso mínimo como el montaje de un componente, un nuevo embalaje, una etiqueta o simplemente una nueva documentación aduanera antes de exportarse a EE.UU. para esquivar los aranceles. Problemas con Europa. Dentro de la UE, la Casa Blanca ha identificado específicamente a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía como un «cinturón europeo de procesamiento», donde componentes procedentes de China pueden ser ensamblados, sometidos a pruebas, reempaquetados o recibir un acabado final antes de ser exportados. El informe pone como ejemplo el caso de un sillón de los que se reclina con electricidad fabricado en Vietnam, cuyo motor eléctrico llega completamente terminado desde China. Para Washington, si el motor únicamente se instala en Vietnam antes de exportar el producto final, sigue siendo esencialmente un componente chino y declararlo como vietnamita supone una forma de eludir los aranceles estadounidenses.La Administración sostiene que estas operaciones se han multiplicado desde que Trump impuso los primeros grandes aranceles a China en 2018. Según sus cálculos, a medida que descendían las importaciones directas desde China aumentaban casi en la misma proporción las procedentes de terceros países identificados como de riesgo. El informe admite, eso sí, que parte de ese cambio puede responder a una relocalización legítima de la producción, pero considera que la coincidencia de los flujos comerciales es demasiado significativa para atribuirla únicamente a decisiones empresariales normales.El documento elaborado calcula que entre febrero de 2025 y febrero de 2026 pudieron entrar en EE.UU. mediante estos mecanismos mercancías valoradas entre 40.000 y 75.000 millones de dólares , aunque sostiene que la cifra real podría ser aún mayor.Preguntado por la posibilidad de colaborar con la Unión Europea para combatir estas prácticas, Navarro respondió que «muchos miembros de la UE también son transbordadores» y dejó claro que el objetivo de Washington ya no es únicamente Pekín. «Esto no va solo de China. China seguirá siendo China. Esto va de los más de cuarenta países que facilitan el transbordo», afirmó. «El acceso preferente al mercado estadounidense no es una licencia para blanquear las exportaciones de otros países.»Posibles sanciones comercialesLa Administración Trump pretende convertir esta cuestión en una de las condiciones centrales de todos los futuros acuerdos comerciales. Navarro anunció que los pactos que negocie EE.UU. incluirán por primera vez cláusulas específicas contra el transbordo y advirtió de que los países que permitan estas prácticas podrán enfrentarse a sanciones comerciales.Como apoyo a esa estrategia, la Casa Blanca desarrolla un sistema de inteligencia artificial bautizado como ‘detective frontera’. La herramienta analizará rutas comerciales, propietarios de empresas, capacidad real de producción de las fábricas, documentación aduanera, composición de los productos e incluso imágenes de rayos X de los contenedores para detectar mercancías cuyo origen declarado no coincida con su verdadero proceso de fabricación.Según Navarro, el sistema permitirá seleccionar cargamentos sospechosos incluso antes de que lleguen a los puertos estadounidenses. Si el servicio de aduanas confirma el fraude, podrá reclamar no solo los aranceles correspondientes al envío descubierto, sino también los de todos los cargamentos similares introducidos por el mismo importador durante el año anterior, una medida con la que la Casa Blanca espera recuperar miles de millones de dólares y aumentar la presión sobre los países que, a juicio de Washington, sirven de plataforma para las exportaciones ilícitas de China.
La Administración Trump ha abierto un nuevo frente comercial con uno de sus principales aliados al acusar a la Unión Europea de facilitar que China eluda los aranceles estadounidenses mediante una red internacional de re-exportación de mercancías. La advertencia llega apenas cuatro meses … después de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajara a Pekín para reforzar las relaciones bilaterales y firmara diecinueve acuerdos de cooperación económica, tecnológica y comercial con el Gobierno chino, además de crear un nuevo mecanismo permanente de diálogo estratégico entre ambos países. Sánchez ha defendido un acercamiento de Bruselas a China en plena guerra comercial de Trump.
La Casa Blanca sostiene que el problema no es únicamente China, sino los países que sirven de puente para que productos fabricados allí entren en EE.UU. con un origen distinto y, por tanto, pagando menos aranceles. Washington denomina este sistema «trans-shipment» o lo que es lo mismo «transbordo comercial»: las mercancías chinas son enviadas a un tercer país, donde reciben un proceso mínimo como el montaje de un componente, un nuevo embalaje, una nueva etiqueta o simplemente una nueva documentación aduanera, antes de exportarse a EE.UU. como si fueran productos de ese segundo país.
Según la Administración Trump, en muchos casos esas modificaciones no son suficientes para cambiar legalmente el origen de la mercancía y constituyen un fraude aduanero. «Durante años, la gran estafa del transbordo ha permitido a la China comunista blanquear sus exportaciones a través de más de cuarenta países, robando decenas de miles de millones de dólares al Tesoro estadounidense y destruyendo los salarios de los trabajadores americanos», afirmó en una llamada telefónica con prensa Peter Navarro, principal asesor comercial del presidente, para la presentación del informe.
El documento, elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca, sostiene que existe una «red mundial de transbordo» formada por más de 40 países entre los que están los europeos. Los clasifica según el volumen de comercio vinculado a China, el grado de integración de sus cadenas de suministro con la economía china y las ventajas que ofrecen para ocultar el verdadero origen de los productos, como zonas francas, puertos de gran capacidad, controles aduaneros más débiles o costes laborales reducidos.
La Unión Europea aparece situada en el nivel de mayor riesgo, el más elevado, junto con Canadá, México, India, Japón, Corea del Sur, Israel y Taiwán. El informe no presenta pruebas concretas contra ningún estado miembro, pero sí considera que el mercado europeo forma parte de los principales corredores utilizados para desviar mercancías chinas hacia EE.UU.
Dentro de la UE, la Casa Blanca identifica específicamente a Polonia, República Checa, Hungría y Rumanía como un «cinturón europeo de procesamiento», donde componentes procedentes de China pueden ser ensamblados, sometidos a pruebas, reempaquetados o recibir un acabado final antes de ser exportados. Bélgica y Países Bajos aparecen como plataformas logísticas de primer nivel gracias a sus puertos, almacenes aduaneros y redes de exportación internacionales.
El informe pone como un ejemplo el caso de un sillón de los que se reclina con electricidad fabricado en Vietnam cuyo motor eléctrico llega completamente terminado desde China. Para Washington, si el motor únicamente se instala en Vietnam antes de exportar el producto final, sigue siendo esencialmente un componente chino y declararlo como vietnamita supone una forma de eludir los aranceles estadounidenses.
La Administración sostiene que estas operaciones se han multiplicado desde que Trump impuso los primeros grandes aranceles a China en 2018. Según sus cálculos, a medida que descendían las importaciones directas desde China aumentaban casi en la misma proporción las procedentes de terceros países identificados como de riesgo. El informe admite, eso si, que parte de ese cambio puede responder a una relocalización legítima de la producción, pero considera que la coincidencia de los flujos comerciales es demasiado significativa para atribuirla únicamente a decisiones empresariales normales.
El documento elaborado calcula que entre febrero de 2025 y febrero de 2026 pudieron entrar en EE.UU. mediante estos mecanismos mercancías valoradas entre 40.000 y 75.000 millones de dólares, aunque sostiene que la cifra real podría ser aún mayor.
Preguntado por la posibilidad de colaborar con la Unión Europea para combatir estas prácticas, Navarro respondió que «muchos miembros de la UE también son transbordadores» y dejó claro que el objetivo de Washington ya no es únicamente Pekín. «Esto no va solo de China. China seguirá siendo China. Esto va de los más de cuarenta países que facilitan el transbordo», afirmó. «El acceso preferente al mercado estadounidense no es una licencia para blanquear las exportaciones de otros países.»
Posibles sanciones comerciales
La Administración Trump pretende convertir esta cuestión en una de las condiciones centrales de todos los futuros acuerdos comerciales. Navarro anunció que los pactos que negocie EE.UU. incluirán por primera vez cláusulas específicas contra el transbordo y advirtió de que los países que permitan estas prácticas podrán enfrentarse a sanciones comerciales.
Como apoyo a esa estrategia, la Casa Blanca desarrolla un sistema de inteligencia artificial bautizado como «Detective Frontera». La herramienta analizará rutas comerciales, propietarios de empresas, capacidad real de producción de las fábricas, documentación aduanera, composición de los productos e incluso imágenes de rayos X de los contenedores para detectar mercancías cuyo origen declarado no coincida con su verdadero proceso de fabricación.
Según Navarro, el sistema permitirá seleccionar cargamentos sospechosos incluso antes de que lleguen a los puertos estadounidenses. Si el servicio de aduanas confirma el fraude, podrá reclamar no solo los aranceles correspondientes al envío descubierto, sino también los de todos los cargamentos similares introducidos por el mismo importador durante el año anterior, una medida con la que la Casa Blanca espera recuperar miles de millones de dólares y aumentar la presión sobre los países que, a juicio de Washington, sirven de plataforma para las exportaciones ilícitas de China.
RSS de noticias de economia
