La historia de Cirsa, multinacional española del juego, está a punto de cerrar un capítulo que comenzó hace casi medio siglo en Terrassa, como si, de nuevo, los rodillos con frutas que popularizaron sus primeras tragaperras se alineasen de nuevo. La italiana Lottomatica ha acordado absorber la compañía catalana en una operación íntegramente en acciones que, según los cálculos de ambas empresas, dará lugar al segundo mayor operador cotizado de juego y apuestas deportivas del mundo. Cirsa desaparecerá como sociedad independiente, aunque Barcelona conservará una segunda sede central del grupo resultante.El acuerdo tiene algo de epílogo para una de las grandes historias empresariales surgidas en la Cataluña de la segunda mitad del siglo XX. La de Manuel Lao , un niño nacido en Doña María, un pequeño pueblo de la provincia de Almería, que llegó a Cataluña en 1956, con apenas 12 años, y acabó levantando un imperio internacional del juego.Lao empezó trabajando de mozo en un bar y dos años después ya era el encargado. Estudió un peritaje industrial, trabajó en una fábrica de AEG y acabó abriendo su propio establecimiento en Tarrasa (Barcelona). Junto a su hermano Juan empezó además a distribuir los llamados «boletos», un tipo de juego de azar muy popular durante los años setenta, mientras ambos daban sus primeros pasos en la fabricación prácticamente artesanal de máquinas recreativas.El gran salto llegó en 1978. La legalización del juego en España abrió un mercado nuevo y los hermanos Lao crearon la Compañía Internacional de Recreativos SA, Cirsa. Empezaron fabricando máquinas tragaperras casi de manera artesanal: el popular modelo de los tres rodillos con frutas y el modelo de expansión que idearon -en lugar de únicamente venderlas a bares y establecimientos se asociaban con sus compradores para participar también en la explotación- disparó el negocio.Cirsa fue incorporando casinos, bingos, salones de juego, apuestas deportivas y, posteriormente, el negocio ‘online’. La dimensión alcanzada por aquella empresa resulta difícil de reconocer en sus modestos orígenes: actualmente opera en diez países y cuenta con aproximadamente 450 casinos, más de 85.000 máquinas de juego y unos 2.300 puntos de apuestas deportivas. También dispone de licencias de juego online en España, Italia, Portugal, Perú, Colombia, Panamá y México.El gran salto llegó en 1978. La legalización del juego en España abrió un mercado prácticamente nuevo y los hermanos Lao crearon Cirsa, fabricando máquinas tragaperras casi de manera artesanalLa otra gran fecha de la historia familiar fue 1998. Los hermanos separaron sus caminos empresariales y Manuel Lao compró la participación de Juan por unos 20.000 millones de pesetas, alrededor de 120 millones de euros. Cirsa quedó desde entonces bajo el control de Manuel Lao, que continuó impulsando su expansión internacional.Su éxito convirtió al empresario en una de las mayores fortunas de Cataluña y dio lugar incluso a una curiosa derivada estadística. Lao reside desde hace muchos años en una gran mansión en Matadepera, municipio del Vallés Occidental que se aúpa periódicamente en los primeros puestos de las clasificaciones de localidades con mayor renta de España por la fortuna del fundador de Cirsa y la de otros millonarios de perfil más discreto.La siguiente y definitiva transformación llegó en 2018. Lao vendió Cirsa a Blackstone en una operación que valoró la compañía en alrededor de 2.000 millones de euros. El empresario controlaba entonces el 100% del grupo. La venta puso fin a cuatro décadas al frente de la compañía y abrió para Lao una segunda vida empresarial como inversor.Nortia Capital, el holding patrimonial familiar, cifra actualmente sus activos en unos 1.850 millones, entre estos el 8,5% de Merlin PropertiesLo hizo principalmente a través de Nortia Capital, el holding familiar que desde 2019 ha realizado más de una veintena de operaciones y que cifra actualmente sus activos en unos 1.850 millones. La antigua fortuna del juego se ha diversificado hacia el inmobiliario, hoteles, agricultura, servicios financieros, capital riesgo y empresas emergentes. Posee el 8,5% de Merlin Properties y adquirió junto a un socio el 45% del Ritz-Carlton Central Park de Nueva York, entre otras inversiones.A esta vertiente empresarial se suma la Fundación Manuel Lao, constituida en Terrassa en 2005 y focalizada en proyectos relacionados con la infancia y la sanidad, incluido el apoyo a la investigación, y que canaliza la vertiente filantrópica de la familia.Mientras Lao construía esta nueva etapa lejos de Cirsa, la compañía siguió creciendo bajo Blackstone. Y ahora afronta la que será probablemente la transformación corporativa más importante de su historia. La operación anunciada ayer supone la absorción de Cirsa por parte de Lottomatica mediante una fusión transfronteriza intracomunitaria. Los accionistas de Cirsa recibirán 0,668 acciones de nueva emisión de Lottomatica por cada título que posean. Tras completarse la operación, los actuales accionistas de Lottomatica controlarán aproximadamente el 67,5% del capital y los de Cirsa, el 32,5%. Blackstone se convertirá previsiblemente en el principal accionista individual del nuevo gigante, con alrededor del 24%.La nueva compañía conservará el nombre de Lottomatica y tendrá su domicilio social, sede central y domicilio fiscal en Roma. Cirsa mantendrá, sin embargo, una segunda sede central en la provincia de Barcelona, conservando así parte del arraigo territorial de la empresa fundada por los Lao. Las acciones continuarán cotizando en Euronext Milan y, tras completarse la fusión, serán admitidas también a negociación en las Bolsas españolas.El tamaño del grupo da una idea del salto. Lottomatica es el líder italiano del juego y cerró 2025 con unos 45.000 millones de euros en apuestas y 2.300 millones de ingresos consolidados, más de 2,2 millones de clientes online y alrededor de 17.400 puntos de venta.La combinación con Cirsa dará lugar a un grupo con unos 2.000 millones de Ebitda ajustado proforma y un mercado accesible estimado en 34.000 millones de euros. Las compañías calculan además unas sinergias de caja antes de impuestos de aproximadamente 115 millones anuales, fundamentalmente por ahorro de costes operativos y financieros, que deberían materializarse completamente en el tercer ejercicio posterior al cierre. Una de las prioridades será aprovechar la experiencia digital y omnicanal de Lottomatica para acelerar el negocio online de Cirsa.El acuerdo contempla además una importante remuneración a los accionistas. Antes de hacerse efectiva la fusión, Cirsa distribuirá un dividendo extraordinario de 262 millones de euros, equivalente a 1,56 euros por acción. Posteriormente, Lottomatica prevé proponer otra distribución de capital de 744 millones. El grupo combinado plantea hasta 4.000 millones de euros de retornos de capital durante los tres ejercicios posteriores al cierre.La operación todavía deberá superar las juntas de accionistas y las autorizaciones regulatorias en materia de competencia, inversión extranjera y juego, entre otras. Las compañías esperan celebrar las juntas extraordinarias antes de terminar este año y que la fusión sea efectiva durante el segundo trimestre de 2027.Será entonces cuando Cirsa -que ayer se revalorizó en Bolsa un 18,48%- deje jurídicamente de existir. La compañía que nació de dos hermanos emigrados desde Almería y de unas máquinas recreativas fabricadas casi artesanalmente en Terrassa habrá completado un viaje singular: de los bares catalanes a los casinos internacionales, de empresa familiar a propiedad de uno de los mayores fondos del mundo y de ahí a crear un gigante mundial del juego. La historia de Cirsa, multinacional española del juego, está a punto de cerrar un capítulo que comenzó hace casi medio siglo en Terrassa, como si, de nuevo, los rodillos con frutas que popularizaron sus primeras tragaperras se alineasen de nuevo. La italiana Lottomatica ha acordado absorber la compañía catalana en una operación íntegramente en acciones que, según los cálculos de ambas empresas, dará lugar al segundo mayor operador cotizado de juego y apuestas deportivas del mundo. Cirsa desaparecerá como sociedad independiente, aunque Barcelona conservará una segunda sede central del grupo resultante.El acuerdo tiene algo de epílogo para una de las grandes historias empresariales surgidas en la Cataluña de la segunda mitad del siglo XX. La de Manuel Lao , un niño nacido en Doña María, un pequeño pueblo de la provincia de Almería, que llegó a Cataluña en 1956, con apenas 12 años, y acabó levantando un imperio internacional del juego.Lao empezó trabajando de mozo en un bar y dos años después ya era el encargado. Estudió un peritaje industrial, trabajó en una fábrica de AEG y acabó abriendo su propio establecimiento en Tarrasa (Barcelona). Junto a su hermano Juan empezó además a distribuir los llamados «boletos», un tipo de juego de azar muy popular durante los años setenta, mientras ambos daban sus primeros pasos en la fabricación prácticamente artesanal de máquinas recreativas.El gran salto llegó en 1978. La legalización del juego en España abrió un mercado nuevo y los hermanos Lao crearon la Compañía Internacional de Recreativos SA, Cirsa. Empezaron fabricando máquinas tragaperras casi de manera artesanal: el popular modelo de los tres rodillos con frutas y el modelo de expansión que idearon -en lugar de únicamente venderlas a bares y establecimientos se asociaban con sus compradores para participar también en la explotación- disparó el negocio.Cirsa fue incorporando casinos, bingos, salones de juego, apuestas deportivas y, posteriormente, el negocio ‘online’. La dimensión alcanzada por aquella empresa resulta difícil de reconocer en sus modestos orígenes: actualmente opera en diez países y cuenta con aproximadamente 450 casinos, más de 85.000 máquinas de juego y unos 2.300 puntos de apuestas deportivas. También dispone de licencias de juego online en España, Italia, Portugal, Perú, Colombia, Panamá y México.El gran salto llegó en 1978. La legalización del juego en España abrió un mercado prácticamente nuevo y los hermanos Lao crearon Cirsa, fabricando máquinas tragaperras casi de manera artesanalLa otra gran fecha de la historia familiar fue 1998. Los hermanos separaron sus caminos empresariales y Manuel Lao compró la participación de Juan por unos 20.000 millones de pesetas, alrededor de 120 millones de euros. Cirsa quedó desde entonces bajo el control de Manuel Lao, que continuó impulsando su expansión internacional.Su éxito convirtió al empresario en una de las mayores fortunas de Cataluña y dio lugar incluso a una curiosa derivada estadística. Lao reside desde hace muchos años en una gran mansión en Matadepera, municipio del Vallés Occidental que se aúpa periódicamente en los primeros puestos de las clasificaciones de localidades con mayor renta de España por la fortuna del fundador de Cirsa y la de otros millonarios de perfil más discreto.La siguiente y definitiva transformación llegó en 2018. Lao vendió Cirsa a Blackstone en una operación que valoró la compañía en alrededor de 2.000 millones de euros. El empresario controlaba entonces el 100% del grupo. La venta puso fin a cuatro décadas al frente de la compañía y abrió para Lao una segunda vida empresarial como inversor.Nortia Capital, el holding patrimonial familiar, cifra actualmente sus activos en unos 1.850 millones, entre estos el 8,5% de Merlin PropertiesLo hizo principalmente a través de Nortia Capital, el holding familiar que desde 2019 ha realizado más de una veintena de operaciones y que cifra actualmente sus activos en unos 1.850 millones. La antigua fortuna del juego se ha diversificado hacia el inmobiliario, hoteles, agricultura, servicios financieros, capital riesgo y empresas emergentes. Posee el 8,5% de Merlin Properties y adquirió junto a un socio el 45% del Ritz-Carlton Central Park de Nueva York, entre otras inversiones.A esta vertiente empresarial se suma la Fundación Manuel Lao, constituida en Terrassa en 2005 y focalizada en proyectos relacionados con la infancia y la sanidad, incluido el apoyo a la investigación, y que canaliza la vertiente filantrópica de la familia.Mientras Lao construía esta nueva etapa lejos de Cirsa, la compañía siguió creciendo bajo Blackstone. Y ahora afronta la que será probablemente la transformación corporativa más importante de su historia. La operación anunciada ayer supone la absorción de Cirsa por parte de Lottomatica mediante una fusión transfronteriza intracomunitaria. Los accionistas de Cirsa recibirán 0,668 acciones de nueva emisión de Lottomatica por cada título que posean. Tras completarse la operación, los actuales accionistas de Lottomatica controlarán aproximadamente el 67,5% del capital y los de Cirsa, el 32,5%. Blackstone se convertirá previsiblemente en el principal accionista individual del nuevo gigante, con alrededor del 24%.La nueva compañía conservará el nombre de Lottomatica y tendrá su domicilio social, sede central y domicilio fiscal en Roma. Cirsa mantendrá, sin embargo, una segunda sede central en la provincia de Barcelona, conservando así parte del arraigo territorial de la empresa fundada por los Lao. Las acciones continuarán cotizando en Euronext Milan y, tras completarse la fusión, serán admitidas también a negociación en las Bolsas españolas.El tamaño del grupo da una idea del salto. Lottomatica es el líder italiano del juego y cerró 2025 con unos 45.000 millones de euros en apuestas y 2.300 millones de ingresos consolidados, más de 2,2 millones de clientes online y alrededor de 17.400 puntos de venta.La combinación con Cirsa dará lugar a un grupo con unos 2.000 millones de Ebitda ajustado proforma y un mercado accesible estimado en 34.000 millones de euros. Las compañías calculan además unas sinergias de caja antes de impuestos de aproximadamente 115 millones anuales, fundamentalmente por ahorro de costes operativos y financieros, que deberían materializarse completamente en el tercer ejercicio posterior al cierre. Una de las prioridades será aprovechar la experiencia digital y omnicanal de Lottomatica para acelerar el negocio online de Cirsa.El acuerdo contempla además una importante remuneración a los accionistas. Antes de hacerse efectiva la fusión, Cirsa distribuirá un dividendo extraordinario de 262 millones de euros, equivalente a 1,56 euros por acción. Posteriormente, Lottomatica prevé proponer otra distribución de capital de 744 millones. El grupo combinado plantea hasta 4.000 millones de euros de retornos de capital durante los tres ejercicios posteriores al cierre.La operación todavía deberá superar las juntas de accionistas y las autorizaciones regulatorias en materia de competencia, inversión extranjera y juego, entre otras. Las compañías esperan celebrar las juntas extraordinarias antes de terminar este año y que la fusión sea efectiva durante el segundo trimestre de 2027.Será entonces cuando Cirsa -que ayer se revalorizó en Bolsa un 18,48%- deje jurídicamente de existir. La compañía que nació de dos hermanos emigrados desde Almería y de unas máquinas recreativas fabricadas casi artesanalmente en Terrassa habrá completado un viaje singular: de los bares catalanes a los casinos internacionales, de empresa familiar a propiedad de uno de los mayores fondos del mundo y de ahí a crear un gigante mundial del juego.
La historia de Cirsa, multinacional española del juego, está a punto de cerrar un capítulo que comenzó hace casi medio siglo en Terrassa, como si, de nuevo, los rodillos con frutas que popularizaron sus primeras tragaperras se alineasen de nuevo. La italiana Lottomatica ha acordado … absorber la compañía catalana en una operación íntegramente en acciones que, según los cálculos de ambas empresas, dará lugar al segundo mayor operador cotizado de juego y apuestas deportivas del mundo. Cirsa desaparecerá como sociedad independiente, aunque Barcelona conservará una segunda sede central del grupo resultante.
El acuerdo tiene algo de epílogo para una de las grandes historias empresariales surgidas en la Cataluña de la segunda mitad del siglo XX. La de Manuel Lao, un niño nacido en Doña María, un pequeño pueblo de la provincia de Almería, que llegó a Cataluña en 1956, con apenas 12 años, y acabó levantando un imperio internacional del juego.
Lao empezó trabajando de mozo en un bar y dos años después ya era el encargado. Estudió un peritaje industrial, trabajó en una fábrica de AEG y acabó abriendo su propio establecimiento en Tarrasa (Barcelona). Junto a su hermano Juan empezó además a distribuir los llamados «boletos», un tipo de juego de azar muy popular durante los años setenta, mientras ambos daban sus primeros pasos en la fabricación prácticamente artesanal de máquinas recreativas.
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El gran salto llegó en 1978. La legalización del juego en España abrió un mercado nuevo y los hermanos Lao crearon la Compañía Internacional de Recreativos SA, Cirsa. Empezaron fabricando máquinas tragaperras casi de manera artesanal: el popular modelo de los tres rodillos con frutas y el modelo de expansión que idearon -en lugar de únicamente venderlas a bares y establecimientos se asociaban con sus compradores para participar también en la explotación- disparó el negocio.
Cirsa fue incorporando casinos, bingos, salones de juego, apuestas deportivas y, posteriormente, el negocio ‘online’. La dimensión alcanzada por aquella empresa resulta difícil de reconocer en sus modestos orígenes: actualmente opera en diez países y cuenta con aproximadamente 450 casinos, más de 85.000 máquinas de juego y unos 2.300 puntos de apuestas deportivas. También dispone de licencias de juego online en España, Italia, Portugal, Perú, Colombia, Panamá y México.
El gran salto llegó en 1978. La legalización del juego en España abrió un mercado prácticamente nuevo y los hermanos Lao crearon Cirsa, fabricando máquinas tragaperras casi de manera artesanal
La otra gran fecha de la historia familiar fue 1998. Los hermanos separaron sus caminos empresariales y Manuel Lao compró la participación de Juan por unos 20.000 millones de pesetas, alrededor de 120 millones de euros. Cirsa quedó desde entonces bajo el control de Manuel Lao, que continuó impulsando su expansión internacional.
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Su éxito convirtió al empresario en una de las mayores fortunas de Cataluña y dio lugar incluso a una curiosa derivada estadística. Lao reside desde hace muchos años en una gran mansión en Matadepera, municipio del Vallés Occidental que se aúpa periódicamente en los primeros puestos de las clasificaciones de localidades con mayor renta de España por la fortuna del fundador de Cirsa y la de otros millonarios de perfil más discreto.
La siguiente y definitiva transformación llegó en 2018. Lao vendió Cirsa a Blackstone en una operación que valoró la compañía en alrededor de 2.000 millones de euros. El empresario controlaba entonces el 100% del grupo. La venta puso fin a cuatro décadas al frente de la compañía y abrió para Lao una segunda vida empresarial como inversor.
Nortia Capital, el holding patrimonial familiar, cifra actualmente sus activos en unos 1.850 millones, entre estos el 8,5% de Merlin Properties
Lo hizo principalmente a través de Nortia Capital, el holding familiar que desde 2019 ha realizado más de una veintena de operaciones y que cifra actualmente sus activos en unos 1.850 millones. La antigua fortuna del juego se ha diversificado hacia el inmobiliario, hoteles, agricultura, servicios financieros, capital riesgo y empresas emergentes. Posee el 8,5% de Merlin Properties y adquirió junto a un socio el 45% del Ritz-Carlton Central Park de Nueva York, entre otras inversiones.
A esta vertiente empresarial se suma la Fundación Manuel Lao, constituida en Terrassa en 2005 y focalizada en proyectos relacionados con la infancia y la sanidad, incluido el apoyo a la investigación, y que canaliza la vertiente filantrópica de la familia.
Mientras Lao construía esta nueva etapa lejos de Cirsa, la compañía siguió creciendo bajo Blackstone. Y ahora afronta la que será probablemente la transformación corporativa más importante de su historia. La operación anunciada ayer supone la absorción de Cirsa por parte de Lottomatica mediante una fusión transfronteriza intracomunitaria. Los accionistas de Cirsa recibirán 0,668 acciones de nueva emisión de Lottomatica por cada título que posean. Tras completarse la operación, los actuales accionistas de Lottomatica controlarán aproximadamente el 67,5% del capital y los de Cirsa, el 32,5%. Blackstone se convertirá previsiblemente en el principal accionista individual del nuevo gigante, con alrededor del 24%.
La nueva compañía conservará el nombre de Lottomatica y tendrá su domicilio social, sede central y domicilio fiscal en Roma. Cirsa mantendrá, sin embargo, una segunda sede central en la provincia de Barcelona, conservando así parte del arraigo territorial de la empresa fundada por los Lao. Las acciones continuarán cotizando en Euronext Milan y, tras completarse la fusión, serán admitidas también a negociación en las Bolsas españolas.
El tamaño del grupo da una idea del salto. Lottomatica es el líder italiano del juego y cerró 2025 con unos 45.000 millones de euros en apuestas y 2.300 millones de ingresos consolidados, más de 2,2 millones de clientes online y alrededor de 17.400 puntos de venta.
La combinación con Cirsa dará lugar a un grupo con unos 2.000 millones de Ebitda ajustado proforma y un mercado accesible estimado en 34.000 millones de euros. Las compañías calculan además unas sinergias de caja antes de impuestos de aproximadamente 115 millones anuales, fundamentalmente por ahorro de costes operativos y financieros, que deberían materializarse completamente en el tercer ejercicio posterior al cierre. Una de las prioridades será aprovechar la experiencia digital y omnicanal de Lottomatica para acelerar el negocio online de Cirsa.
El acuerdo contempla además una importante remuneración a los accionistas. Antes de hacerse efectiva la fusión, Cirsa distribuirá un dividendo extraordinario de 262 millones de euros, equivalente a 1,56 euros por acción. Posteriormente, Lottomatica prevé proponer otra distribución de capital de 744 millones. El grupo combinado plantea hasta 4.000 millones de euros de retornos de capital durante los tres ejercicios posteriores al cierre.
La operación todavía deberá superar las juntas de accionistas y las autorizaciones regulatorias en materia de competencia, inversión extranjera y juego, entre otras. Las compañías esperan celebrar las juntas extraordinarias antes de terminar este año y que la fusión sea efectiva durante el segundo trimestre de 2027.
Será entonces cuando Cirsa -que ayer se revalorizó en Bolsa un 18,48%- deje jurídicamente de existir. La compañía que nació de dos hermanos emigrados desde Almería y de unas máquinas recreativas fabricadas casi artesanalmente en Terrassa habrá completado un viaje singular: de los bares catalanes a los casinos internacionales, de empresa familiar a propiedad de uno de los mayores fondos del mundo y de ahí a crear un gigante mundial del juego.
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