Una mujer se subió a un autobús que cubría la ruta entre Zamora y Valladolid en la localidad vallisoletana de Medina del Campo. La pasajera llevaba hiyab, el velo propio de las musulmanas, y tenía dificultades para hablar castellano. El asiento que le correspondía según su billete era el número 15, pero estaba ocupado por dos chavales que se sentaron juntos y la emplazaron a buscarse otra plaza. Ella, confusa, no entendió bien y se quedó junto al 15, legítimamente suyo, cuando el conductor, ya en movimiento, se paró, se dirigió al pasillo y comenzó a gritarle. “¿Te quieres sentar ya, coño, o llamo a la Guardia Civil?”, le espeta, entre improperios como “¡no hablas español para lo que no quieres!, “¡tira para atrás, tira para atrás!” o comparaciones con los bebés o los niños, que saben dónde sentarse. La víctima, humillada, fue defendida por otra viajera, que la consoló y grabó lo sucedido y ha denunciado los hechos ante la empresa, Monbus. Esta le ha asegurado que investigará lo sucedido.
Una mujer sale en su defensa, graba lo ocurrido en vídeo y contacta con la empresa para denunciarlo, que asegura que investigará los hechos
Una mujer se subió a un autobús que cubría la ruta entre Zamora y Valladolid en la localidad vallisoletana de Medina del Campo. La pasajera llevaba hiyab, el velo propio de las musulmanas, y tenía dificultades para hablar castellano. El asiento que le correspondía según su billete era el número 15, pero estaba ocupado por dos chavales que se sentaron juntos y la emplazaron a buscarse otra plaza. Ella, confusa, no entendió bien y se quedó junto al 15, legítimamente suyo, cuando el conductor, ya en movimiento, se paró, se dirigió al pasillo y comenzó a gritarle. “¿Te quieres sentar ya, coño, o llamo a la Guardia Civil?”, le espeta, entre improperios como “¡no hablas español para lo que no quieres!, “¡tira para atrás, tira para atrás!” o comparaciones con los bebés o los niños, que saben dónde sentarse. La víctima, humillada, fue defendida por otra viajera, que la consoló y grabó lo sucedido y ha denunciado los hechos ante la empresa, Monbus. Esta le ha asegurado que investigará lo sucedido.
La usuaria de la red social Instagram Lucía García, zamorana de 30 años, ha compartido unos vídeos en los que se aprecia el trato vejatorio del chófer hacia la víctima, grabados en el autobús hacia Madrid este pasado martes por la mañana. En ellos se escucha perfectamente el tono hostil del trabajador hacia la mujer, que no entendía por qué no podía ocupar su asiento número 15. La agraviada trata de explicarse con un hilo de voz que se aprecia en la grabación: “No hablo español”. A continuación, recibe nuevos mensajes intimidatorios del empleado de Monbus, que llegó a provocarle el llanto hasta que García la animó a sentarse a su lado se puso a consolarla porque la mujer se encontraba muy asustada.
Así lo ha publicado en sus historias de Instagram: “Se ha subido una mujer en Medina del Campo, ha buscado el asiento donde le tocaba sentarse, pero estaba ocupado. Entonces les ha dicho a los chicos que estaban en su butaca que ella tenía la número 15. Ellos no han querido levantarse y le han dicho que había más sitios libres, que se pusiera en otro. A lo que ella, al no entender lo que le debían, volvía a contarles que su asiento era el número 15 mientras les enseñaba el billete impreso y subrayado en amarillo con toda la información”.
“A ella se la veía agobiada porque no sabía dónde sentarse y los chicos sentados en su sitio parecían querer ponerle las cosas más difíciles. Entonces es cuando el conductor, que ya había arrancado, para el autobús, se levanta y va hacia ella gritando ‘los bebés se enteran de las cosas mejor que tú’, seguido de ‘los niños cuando van al colegio se sientan en un sitio y no se quejan’, frases que no tenían ningún sentido, ya que justamente ella era lo que quería hacer, sentarse en su sitio y hacer las cosas bien. A continuación, y como se escucha en el vídeo anterior, el conductor le dice ‘¿te quieres sentar ya, coño, o llamo a la Guardia Civil?’, y cuando ella le dice que no habla español, él le contesta ‘no hablas español para lo que no quieres”.
La denunciante agrega que “ella estaba paralizada por los gritos, ya no avanzaba ni intentaba hacerse entender entre los gritos del conductor que, de nuevo, y ya de manera más violenta, ha empezado a empujarla con su cuerpo hacia el fondo del autobús mientras decía ‘tira para atrás, tira para atrás”. La joven critica que solo ella y otra mujer se levantaron para hacer frente al maltrato y que la propia compañía de autobuses, tras ser avisada, ha tardado en responder hasta que el contenido se ha viralizado en redes sociales. Le han contestado que analizarán el caso y que tomarán “decisiones internas” sobre cómo actuar y qué medidas aplicar, además de señalar que rechazan esa clase de conducta en trabajadores de la empresa.
La joven ha perseverado en la “gravedad de la situación por ser una agresión racista a una mujer que lleva hiyab y que no habla español”. La denunciante se ha comunicado por correo con la compañía, como también ha colgado en Instagram, y ha instado a dar difusión a lo sucedido para que efectivamente se tomen las “medidas internas” prometidas y que los insultos no queden en “un simple comentario olvidado que, como consecuencia, normaliza la violencia”.
García explica a EL PAÍS que la empresa no le ha dado una respuesta contundente y censura que, ante semejante situación, “con una persona que se intenta hacer entender, nadie haga nada por ayudarla”. La zamorana afea que una pareja joven iba ocupando esas plazas, tras cambiárselas con dos señores mayores y que, ante el revuelo, bien podrían haberse levantado, ocupado otros puestos o pedido al conductor que se relajara. Solo una señora, al fondo del bus, exclamó que “no son formas de hablarle a la gente”.
“Cualquier reacción mejor que callarse”, apunta García, que cuenta que el bus iba ocupado aproximadamente al 70% y que había asientos libres en cada fila, pero que nadie más, salvo ella, ofreció el asiento libre a su lado a la víctima. La mujer lloró en su recorrido hacia Madrid y fue acompañada por la joven otras dos horas para calmarla y asistirla porque tenía que coger otro bus hacia su destino final, Marruecos. Ahora son “amigas” y ha guardado su contacto, aunque prefiere no dar más detalles porque no sabe exactamente sus circunstancias personales: “Quiero denunciar los hechos, pero no de forma oficial para que no le pase nada”.
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