Pese al terremoto económico sobrevenido con la guerra de Irán y el lastre de unas exportaciones que no despegan por la atonía económica de nuestros principales socios comerciales en Europa, la economía española mantiene el pulso. Este es el titular que dejan las últimas cifras de contabilidad nacional publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que en todo caso confirman el dato avanzado a finales de abril; en los tres primeros meses del año, el PIB creció un 0,6% comparado con el trimestre anterior y un 2,7% frente a enero-marzo de 2025. El resultado tiene dos lecturas, ya que en términos interanuales supone una mejoría de una décima con respecto al registro del trimestre precedente, mientras que el avance intertrimestral es dos décimas inferior, de lo que se desprende una desaceleración en el paso de un año al otro. Como ya se ha avanzado, la noticia es que la economía paró el primer golpe del estallido del conflicto en Oriente Próximo, que disparó los precios del crudo más allá de los cien dólares el barril (frente a los 70 dólares previos a la guerra) durante todo el mes de marzo. A partir de ahí, y aunque el pasado 17 de junio EE.UU. e Irán firmaron un preacuerdo de paz que ya se ha traducido en un abaratamiento inmediato de las materias primas energéticas, está por ver si en el segundo trimestre el PIB se mostró tan vigoroso, visto que en abril y mayo la inflación fue del 3,2% y las estimaciones apuntan a que junio cerrará con un dato incluso superior, después de que el primero de este mes el Gobierno iniciara la desactivación del paquete anticrisis, con la recuperación del IVA del 21% para la luz y el gas. En lo que refiere a las bases del crecimiento, hay pocos cambios, pues la demanda interna sigue siendo el sostén de las cifras macro con un aporte de 0,5% al avance intertrimestral del PIB, compensando a su vez el mal desempeño de la demanda externa, que contribuyó con apenas 0,1 puntos. Si se toma la comparación año a año, a su vez, la demanda interna aportó 3,5 puntos y la experta restó 0,8 puntos. Como ya se ha avanzado, la mala evolución del sector exterior se explica principalmente por el estancamiento económico del Viejo Continente, destino de en torno al 60% de las exportaciones españolas y, en segundo lugar, por la hostilidad comercial de los EE.UU., que desde febrero aplica un arancel del 15% a las importaciones desde la UE, sin que a este lado del Atlántico se haya tomado una medida similar. Noticia relacionada general No No Caída del 4,8% en importaciones España registra los peores datos de comercio exterior desde la pandemia Xavier VilaltellaAsí las cosas, todo queda fiado al consumo interno, hecho que puede resultar problemático a la luz de los últimos datos, que aunque buenos en términos generales, revelan una cierta ralentización de la demanda interna y la inversión. Hasta marzo, el gasto en consumo final de los hogares (medido sin contar el desajuste causado por el calendario y corregido a efectos de la inflación) se incrementó en un 0,59% comparado con el trimestre anterior, cifra casi tres décimas inferior a la de octubre-diciembre de 2025 y que de hecho supone la más baja desde el arranque del año pasado. A su vez, a precios corrientes el incremento fue del 1,7%, frente al 2,08% del trimestre precedente. Y estos buenos datos, hay que recordarlo, podrían haber sido incluso peores en caso de que el Gobierno no hubiera aprobado las rebajas fiscales sobre los combustibles y la luz para hacer frente a la crisis en Oriente Próximo, mediante un Real Decreto que fue objeto de críticas por parte de la Comisión Europea al considerar que, debido su excesivo alcance, podía mantener el consumo artificialmente elevado. A la evolución menor del consumo se suman unos datos aún peores en ‘Formación bruta de capital fijo’, un indicador que mide la inversión que realizan las empresas para incrementar sus bienes duraderos (por ejemplo, maquinaria). En el primer trimestre, la inversión privada repuntó un 0,6%, el peor dato desde abril-junio de 2024. El desempeño de esta variable defraudó incluso en la comparativa interanual, con un avance del 7,2%, un punto menos que en la recta final de 2025. Pese al terremoto económico sobrevenido con la guerra de Irán y el lastre de unas exportaciones que no despegan por la atonía económica de nuestros principales socios comerciales en Europa, la economía española mantiene el pulso. Este es el titular que dejan las últimas cifras de contabilidad nacional publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que en todo caso confirman el dato avanzado a finales de abril; en los tres primeros meses del año, el PIB creció un 0,6% comparado con el trimestre anterior y un 2,7% frente a enero-marzo de 2025. El resultado tiene dos lecturas, ya que en términos interanuales supone una mejoría de una décima con respecto al registro del trimestre precedente, mientras que el avance intertrimestral es dos décimas inferior, de lo que se desprende una desaceleración en el paso de un año al otro. Como ya se ha avanzado, la noticia es que la economía paró el primer golpe del estallido del conflicto en Oriente Próximo, que disparó los precios del crudo más allá de los cien dólares el barril (frente a los 70 dólares previos a la guerra) durante todo el mes de marzo. A partir de ahí, y aunque el pasado 17 de junio EE.UU. e Irán firmaron un preacuerdo de paz que ya se ha traducido en un abaratamiento inmediato de las materias primas energéticas, está por ver si en el segundo trimestre el PIB se mostró tan vigoroso, visto que en abril y mayo la inflación fue del 3,2% y las estimaciones apuntan a que junio cerrará con un dato incluso superior, después de que el primero de este mes el Gobierno iniciara la desactivación del paquete anticrisis, con la recuperación del IVA del 21% para la luz y el gas. En lo que refiere a las bases del crecimiento, hay pocos cambios, pues la demanda interna sigue siendo el sostén de las cifras macro con un aporte de 0,5% al avance intertrimestral del PIB, compensando a su vez el mal desempeño de la demanda externa, que contribuyó con apenas 0,1 puntos. Si se toma la comparación año a año, a su vez, la demanda interna aportó 3,5 puntos y la experta restó 0,8 puntos. Como ya se ha avanzado, la mala evolución del sector exterior se explica principalmente por el estancamiento económico del Viejo Continente, destino de en torno al 60% de las exportaciones españolas y, en segundo lugar, por la hostilidad comercial de los EE.UU., que desde febrero aplica un arancel del 15% a las importaciones desde la UE, sin que a este lado del Atlántico se haya tomado una medida similar. Noticia relacionada general No No Caída del 4,8% en importaciones España registra los peores datos de comercio exterior desde la pandemia Xavier VilaltellaAsí las cosas, todo queda fiado al consumo interno, hecho que puede resultar problemático a la luz de los últimos datos, que aunque buenos en términos generales, revelan una cierta ralentización de la demanda interna y la inversión. Hasta marzo, el gasto en consumo final de los hogares (medido sin contar el desajuste causado por el calendario y corregido a efectos de la inflación) se incrementó en un 0,59% comparado con el trimestre anterior, cifra casi tres décimas inferior a la de octubre-diciembre de 2025 y que de hecho supone la más baja desde el arranque del año pasado. A su vez, a precios corrientes el incremento fue del 1,7%, frente al 2,08% del trimestre precedente. Y estos buenos datos, hay que recordarlo, podrían haber sido incluso peores en caso de que el Gobierno no hubiera aprobado las rebajas fiscales sobre los combustibles y la luz para hacer frente a la crisis en Oriente Próximo, mediante un Real Decreto que fue objeto de críticas por parte de la Comisión Europea al considerar que, debido su excesivo alcance, podía mantener el consumo artificialmente elevado. A la evolución menor del consumo se suman unos datos aún peores en ‘Formación bruta de capital fijo’, un indicador que mide la inversión que realizan las empresas para incrementar sus bienes duraderos (por ejemplo, maquinaria). En el primer trimestre, la inversión privada repuntó un 0,6%, el peor dato desde abril-junio de 2024. El desempeño de esta variable defraudó incluso en la comparativa interanual, con un avance del 7,2%, un punto menos que en la recta final de 2025.
Pese al terremoto económico sobrevenido con la guerra de Irán y el lastre de unas exportaciones que no despegan por la atonía económica de nuestros principales socios comerciales, la economía española mantiene el pulso. Este es el titular que dejan los últimos datos de … contabilidad nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE), que en todo caso confirman las cifras de avance; hasta marzo, el PIB creció un 0,6% comparado con el trimestre anterior y un 2,7% frente a enero-marzo de 2025. Se trata de un resultado mixto, ya que el dato interanual está una décima por encima del registro del trimestre precedente, mientras que el intertrimestral está dos décimas por debajo, de lo que se desprende una desaceleración en el arranque de este año.
Sin embargo, y como ya se ha avanzado, la noticia más bien es que la economía paró el primer golpe del estallido del conflicto en Oriente Próximo, que disparó los precios del crudo más allá de los cien dólares el barril (frente a los 70 dólares previos al conflicto) durante todo el mes de marzo. A partir de ahí, y aunque el pasado 17 de junio EE.UU. e Irán firmaran un preacuerdo de paz que ya se ha traducido ya en un abaratamiento inmediato de las materias primas energéticas, está por ver si en el segundo trimestre el PIB se mostró tan vigoroso, visto que en abril y mayo la inflación fue del 3,2% y las estimaciones apuntan a que junio cerrará con un dato incluso superior, visto que este mes el Gobierno inició la desactivación del paquete anticrisis, con la recuperación del IVA del 21% para la luz y el gas.
El repunte de precios puede haber tenido un efecto sobre el consumo interno, que en estos momentos es el principal indicador sobre el que descansa el avance económico, con un aporte de 2,2 puntos al crecimiento (si se mide corregido a efectos de calendario), de los cuales, 1,7 puntos correspondieron al consumo de los hogares. Hasta aquí, nada nuevo, pues ya los datos macro de cierre de 2025 indicaron un comportamiento vigoroso del consumo interno, que en el primer trimestre de este año mantuvo las tendencia positiva con un avance del 3% en términos interanuales. El otro gran protagonista de estos datos macro es la inversión, que también mantuvo el pulso con un avance del 1,2% y una contribución de cinco puntos al PIB.
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Caída del 4,8% en importaciones
Xavier Vilaltella
Si el resultado no fue superior, claro está, se debe a la demanda externa, que volvió a suponer un lastre al restarle ocho décimas al avance económico interanual y una décima al dato intertrimestral, todo ello en un contexto de estancamiento económico del Viejo Continente -nuestro principal socio comercial- y hostilidad comercial por parte de los EE.UU.; como ya explicó ABC, en los dos primeros meses del año las exportaciones de nuestro país cayeron un 1,8%.
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