La Policía Nacional ha detenido a seis menores de edad por robar y provocar la muerte de una anciana en cuya casa entraron dos de ellos en Burgos el pasado 13 de octubre. La mujer, de 83 años, apareció maniatada y amordazada y falleció porque necesitaba un aparato de oxígeno que no le suministraron. Los agentes han ido arrestando a los implicados, que según el subdelegado del Gobierno en la provincia, Pedro de la Fuente, no son “un grupo criminal organizado”, sino que en ciertas ocasiones se coordinan para cometer distintos delitos. La media docena de menores tiene distinto grado de relación con la defunción y los dos acusados del robo de saldo mortal han ingresado en el centro de menores Zambrana (Valladolid). Los acusados aprovecharon un lapso después de que un sobrino de la víctima salió de la casa y antes de la llegada posterior de una asistente, que encontró el cadáver.
El subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente, niega un “grupo criminal organizado”, pero admite frecuentes golpes de los arrestados
El subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente, niega un “grupo criminal organizado”, pero admite frecuentes golpes de los arrestados


La Policía Nacional ha detenido a seis menores de edad por robar y provocar la muerte de una anciana en cuya casa entraron dos de ellos en Burgos el pasado 13 de octubre. La mujer, de 83 años, apareció maniatada y amordazada y falleció porque necesitaba un aparato de oxígeno que no le suministraron. Los agentes han ido arrestando a los implicados, que según el subdelegado del Gobierno en la provincia, Pedro de la Fuente, no son “un grupo criminal organizado”, sino que en ciertas ocasiones se coordinan para cometer distintos delitos. La media docena de menores tiene distinto grado de relación con la defunción y los dos acusados del robo de saldo mortal han ingresado en el centro de menores Zambrana (Valladolid). Los acusados aprovecharon un lapso después de que un sobrino de la víctima salió de la casa y antes de la llegada posterior de una asistente, que encontró el cadáver.
De la Fuente ha informado este miércoles de que el martes detuvieron a otras tres personas tras los dos arrestados el sábado, todos implicados en la muerte de esa octogenaria a la que privaron de acceder al oxígeno que la mantenía con vida dadas sus patologías respiratorias. La vivienda de la señora, en la calle de Victoria del barrio burgalés de Gamonal, apareció revuelta, lo cual hizo sospechar fácilmente de un robo en busca de joyas o bienes de valor. El grupo habría estudiado a la mujer como una víctima sencilla en cuyo hogar entrar para sustraer lo interesante y encontrar a un comprador de joyas al que proporcionar el botín y lucrarse con ello. De la Fuente ha destacado “la máxima discreción” de los agentes que han ido localizando a los delincuentes y ha condenado los bulos en redes sociales que culpaban del suceso “de manera torticera y espuria” a dos chavales catalanes, de ascendencia norteafricana, que fueron señalados sin pruebas y que ni siquiera se conocían entre sí.
“A cada uno hay que ponerle en su sitio, saber hasta dónde ha llegado, qué coincidencias ha habido en el espacio y el tiempo. Todo eso queda por dilucidar”, ha explicado el subdelegado del Gobierno en Burgos sobre un caso que ocurrió el pasado martes 13 de octubre por la tarde. Eran aproximadamente las seis cuando una asistenta que trabajaba para la anciana, pues esta sufría patologías limitantes y era altamente dependiente, accedió a la vivienda, que no estaba forzada, y encontró el cuerpo sin vida, maniatado y amordazado. La intromisión en el piso debió de cometerse en el rango de unas dos horas antes, pues un sobrino de la mujer había comido con ella y se había marchado, dejándola sola hasta la llegada de la cuidadora. La autopsia confirmó los indicios recabados por la policía judicial y los investigadores que acudieron al lugar de los hechos: la octogenaria había fallecido por una insuficiencia respiratoria al no poder conectarse con su aparato de oxígeno, al encontrarse amordazada y maniatada por los ladrones.
Que la puerta no presentase signos de violencia o de haber sido reventada condujo a pensar que los asaltantes conocían bien los hábitos de su víctima y que, de algún modo, consiguieron que la señora mayor les abriese la puerta. Después se habría cometido el asalto de resultado mortal. Los policías analizaron las cámaras de seguridad de las proximidades y recabaron los testimonios de vecinos o personas del entorno para intentar aclarar quién pudo andar por el edificio y los alrededores en la tarde del robo.
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