Eduardo Rondón o, mejor, Gilda Love, ha fallecido este domingo en Barcelona. Se ha quedado a un mes de cumplir los 101 años y deja vacante un título tan particular como difícil de ostentar: el de la drag queen más longeva de España. En los últimos años había moderado sus apariciones en público, pero nunca dejó de ser un icono de la Barcelona más canalla, siendo una de las estrellas de sitios tan entrañables como El Cangrejo, en El Raval. Su vida no fue fácil, pero al menos su carrera quedó inmortalizada en el documental-ficción Cantando en las azoteas, dirigido por Enric Ribes.
La historia de un icono de la Barcelona más canalla había quedado inmortalizada en el documental ‘Cantando en las azoteas’
Eduardo Rondón o, mejor, Gilda Love, ha fallecido este domingo en Barcelona. Se ha quedado a un mes de cumplir los 101 años y deja vacante un título tan particular como difícil de ostentar: el de la drag queen más longeva de España. En los últimos años había moderado sus apariciones en público, pero nunca dejó de ser un icono de la Barcelona más canalla, siendo una de las estrellas de sitios tan entrañables como El Cangrejo, en El Raval. Su vida no fue fácil, pero al menos su carrera quedó inmortalizada en el documental-ficción Cantando en las azoteas, dirigido por Enric Ribes.
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