El Gobierno de Países Bajos ha pedido disculpas este domingo a la comunidad moluqueña por el maltrato dispensado a la primera generación (unas 12.500 personas) traída hace 75 años a Europa con la promesa de que obtendrían una República Independiente de las Molucas. Muchos militares moluqueños lucharon del lado neerlandés durante la guerra de independencia de Indonesia (1945-1949), y se les prohibió regresar a su tierra natal ―las islas Molucas, en el archipiélago de Indonesia― por ser considerados traidores a la patria. Alojados durante años en condiciones lamentables, y sin que hubiera una política de integración, el primer ministro social liberal, Rob Jetten, ha aprovechado este domingo la inauguración en Róterdam de un monumento nacional en su honor para hacer una declaración que se considera histórica.
Los militares de esta comunidad lucharon con el Ejército neerlandés en la guerra colonial de independencia y esperaban obtener una República de las Molucas, pero no pudieron regresar
El Gobierno de Países Bajos ha pedido disculpas este domingo a la comunidad moluqueña por el maltrato dispensado a la primera generación (unas 12.500 personas) traída hace 75 años a Europa con la promesa de que obtendrían una República Independiente de las Molucas. Muchos militares moluqueños lucharon del lado neerlandés durante la guerra de independencia de Indonesia (1945-1949), y se les prohibió regresar a su tierra natal ―las islas Molucas, en el archipiélago de Indonesia― por ser considerados traidores a la patria. Alojados durante años en condiciones lamentables, y sin que hubiera una política de integración, el primer ministro social liberal, Rob Jetten, ha aprovechado este domingo la inauguración en Róterdam de un monumento nacional en su honor para hacer una declaración que se considera histórica.
El monumento se ha erigido en el muelle Lloydkade, del puerto de Róterdam, uno de los lugares donde atracaban los barcos con las familias moluqueñas que llegaron en 1951. Allí, Jetten ha pedido perdón con unas palabras que tenían un cierto aliento de plegaria. Ha dicho que lo hacía “por la destitución despiadada y deshonrosa de los militares, por la acogida y el alojamiento deficientes, por haber sido ignorados y abandonados”. Y ha añadido: “Por el anhelo insatisfecho de volver a casa, por la tristeza y el dolor en tantas familias moluqueñas, por todo ello pido hoy disculpas en nombre del Gobierno neerlandés”.
Hoy viven en Países Bajos unos 70.000 ciudadanos de origen moluqueño, según la Oficina Central de Estadística, y el primer ministro ha destacado la importancia de disculparse ahora mientras aún viven representantes de la primera generación. “Se les ha infligido una injusticia histórica, que no se ha reconocido y expresado suficiente”, ha declarado.
Las Indias Orientales Neerlandesas del siglo XIX, hoy Indonesia, eran colonias valiosas por sus especias, en especial la nuez moscada, el clavo y la pimienta de las Molucas. La explotación y ocupación terminó con la invasión japonesa durante la II Guerra Mundial. Tras la rendición nipona en 1945, el líder nacionalista indonesio Sukarno declaró la independencia del archipiélago y fue nombrado presidente de la República de Indonesia. A pesar de estar en plena posguerra europea, Países Bajos trató de recobrar el control dando lugar a un conflicto armado que solo se resolvió en 1949 con el reconocimiento neerlandés de Indonesia.

Durante la guerra de independencia, los militares moluqueños del Ejercito Real de las Indias Neerlandesas (NKIL, en sus siglas neerlandesas) pelearon en varias ocasiones contra grupos de su misma comunidad que luchaban del lado de la República de Indonesia. Cuando en diciembre de 1949 se produce la transferencia de soberanía a la nueva república, quedaban más de 6.000 militares del KNIL sin desmovilizar.
En 1950 se proclamó de manera unilateral la República de las Molucas del Sur, rechazada por el Gobierno indonesio. En ese momento, Países Bajos decidió trasladar a los militares y a sus familias a Europa.
Una vez desembarcados en Países Bajos, estos militares fueron licenciados del ejército. Para regresar a Indonesia se les exigía que fueran civiles. Privarles del estatus militar fue considerada una traición por los moluqueños, que esperaban que el Gobierno neerlandés mediara para que pudieran crear una república independiente. “Pensaban venir de forma temporal y esperaban un rápido regreso”, ha subrayado Jetten durante el homenaje de este domingo. La esperanza se desvaneció con el paso del tiempo, “y les dejó desarraigados y sin hogar”.
En 1977, un grupo de nacionalistas moluqueños de segunda generación secuestró un tren de pasajeros en Países Bajos. Tomaron como rehenes a más de 50 personas y el asalto terminó con dos rehenes y seis secuestradores muertos en una operación de las fuerzas especiales antiterroristas. En 1978 hubo otro secuestro de civiles.
El sueño del retorno se quebró del todo al primar el interés político y económico del Gobierno neerlandés de mantener una relación viable con Indonesia. “Ha habido un sentimiento de no estar en casa”, ha asegurado este domingo el primer ministro. “Pero se os ve”, ha recalcado.
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