Los gestos, y más si son públicos, llevan a veces las riendas de las relaciones bilaterales entre los países. El choque entre Ucrania y Polonia, por diferencias sin cerrar en torno a la II Guerra Mundial, se ha vuelto a complicar en una espiral de la que ninguno parece querer salir. Consciente de que hay detalles que imprimen carácter, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha teatralizado la devolución de la más importante condecoración que otorga el Estado polaco. La recibió en 2023, al año siguiente de que Rusia lanzara su gran invasión, pero el pasado viernes la revocó el presidente polaco, Karol Nawrocki, a cuenta de la disputa histórica que les separa.
Diferencias sin cerrar en torno a la II Guerra Mundial crean de nuevo tensiones entre los dos países
Los gestos, y más si son públicos, llevan a veces las riendas de las relaciones bilaterales entre los países. El choque entre Ucrania y Polonia, por diferencias sin cerrar en torno a la II Guerra Mundial, se ha vuelto a complicar en una espiral de la que ninguno parece querer salir. Consciente de que hay detalles que imprimen carácter, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha teatralizado la devolución de la más importante condecoración que otorga el Estado polaco. La recibió en 2023, al año siguiente de que Rusia lanzara su gran invasión, pero el pasado viernes la revocó el presidente polaco, Karol Nawrocki, a cuenta de la disputa histórica que les separa.
Recientemente, Zelenski decidió otorgar honores a una de las unidades de su ejército nombrándola como Héroes del UPA, precisamente el nombre que recibió una milicia nacionalista que ejecutó a decenas de miles de civiles polacos en la conocida como masacre de Volinia, en el oeste de Ucrania, entre 1943 y 1945. La indignación de Varsovia por ese gesto está en el origen de este nuevo encontronazo con su vecino del este.
La condecoración llegará en breve a Varsovia a través de la empresa de mensajería Nova Poshta y en una caja de cartón marrón que contiene la cruz que representa el Águila Blanca, nombre que lleva esa distinción, según las imágenes difundidas por el presidente ucranio. “Creíamos que la Orden del Águila Blanca, otorgada en 2023, estaba destinada al pueblo ucraniano y a nuestro ejército. Eso es lo que se dijo en ese momento”, ha señalado Zelenski en un comunicado.
El paquete fue enviado el sábado, al día siguiente de que el presidente Karol Nawrocki anunciara que habían despojado a Zelenski de la condecoración. A continuación, otros altos cargos de la Administración de Kiev reaccionaron mandando de vuelta otras distinciones recibidas desde Polonia. Entre ellos, el titular de Exteriores, Andrii Sibiha, o el jefe de la oficina presidencial, Kirilo Budanov.
“Tal símbolo requiere no solo méritos, sino también respeto por los valores que forman la base de nuestra comunidad”, ha añadido Zelenski sin, por otro lado, querer cerrar la puerta a una posible reconciliación. “Ucrania permanecerá abierta a todos los formatos significativos de interacción con Polonia con el fin de intentar evitar interpretaciones conflictivas de los capítulos difíciles y dolorosos de nuestro pasado compartido y de asegurar el debido respeto a todas las víctimas inocentes del siglo XX”, aunque, ha añadido: “Creo que el futuro confirmará el respeto que los ucranianos merecen”.

El presidente Nawrocki, por su parte, dijo que la retirada del Águila Blanca “no estaba dirigida contra el pueblo ucraniano” y tampoco supone un giro en la política de seguridad de su país. Hay, sin embargo, cierto hastío de fondo por una guerra que no acaba, que mantiene a decenas de miles de ucranios en Polonia y que genera inestabilidad en todos los países de alrededor.
“La falta de respeto hacia el presidente de Ucrania no se limita a las condecoraciones. Se trata de una falta de respeto hacia el soldado ucranio, el pueblo ucranio y nuestro derecho a tener nuestra propia historia. No lo toleraremos”, ha señalado el jefe de la diplomacia de Kiev en declaraciones recogidas este domingo por la prensa local. “Reaccionaremos ante cualquier acción, especialmente si es hostil e irrespetuosa con nuestro país. Se acabó el tiempo de ignorar actos de ese tipo”, ha agregado Sibiha, al tiempo que ha acusado al presidente del Estado polaco de flirtear con Moscú, de donde le llegan aplausos.
Pero, tirando de la política del palo y la zanahoria, el ministro de Exteriores ucranio ha hecho también un llamamiento a la “moderación y diplomacia”. “Hablamos a diario con nuestros amigos polacos sobre cómo mantener la vía diplomática. Nos unen desafíos comunes, intereses comunes y un futuro europeo compartido”, ha declarado.
Las heridas abiertas por la II Guerra Mundial no han llegado nunca a ser suturadas y, con frecuencia, surgen tiras y aflojas a uno y otro lado de la frontera. Que Polonia abriera su territorio y acogiera a esas decenas de miles de personas que escapaban de la guerra como refugiados desde febrero de 2022, cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, trató de subyugar a su vecino, no ha sido suficiente para aplacar las rencillas que perduran desde hace décadas.
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