En plena efervescencia ciudadana por el problema de la vivienda, un encontronazo entre el responsable de una empresa de desokupación y una percusionista que estaba trabajando en uno de los estudios de danza de la Fábrica de Sombreros, uno de los corralones de artesanos del centro de Sevilla, ha generado momentos de tensión entre el dueño del espacio y otros profesionales que trabajan allí, a los que se han sumado varios de los ciudadanos de la acampada por la vivienda de Las Setas, a escasos metros de allí. Una hora después, con la llegada de la Policía Nacional, se ha solucionado el conflicto que, finalmente, no ha pasado de una situación un tanto caótica, pero que evidencia el hartazgo de los sevillanos con las prácticas de acoso inmobiliario que esos desokupas llevan empleando con los inquilinos de otro de los corralones, el de Castellar, que les han ordenado desalojar para poder tener vía libre para concluir una operación inmobiliaria de 12 millones de euros que pretende convertir ese lugar en un hotel y un complejo de apartamentos.
Un encontronazo entre los ‘desokupas’ que amedrantan a los inquilinos del corralón de Castellar con una antigua arrendataria moviliza a vecinos y acampados de Las Setas
En plena efervescencia ciudadana por el problema de la vivienda, un encontronazo entre el responsable de una empresa de desokupación y una percusionista que estaba trabajando en uno de los estudios de danza de la Fábrica de Sombreros, uno de los corralones de artesanos del centro de Sevilla, ha generado momentos de tensión entre el dueño del espacio y otros profesionales que trabajan allí, a los que se han sumado varios de los ciudadanos de la acampada por la vivienda de Las Setas, a escasos metros de allí. Una hora después, con la llegada de la Policía Nacional, se ha solucionado el conflicto que, finalmente, no ha pasado de una situación un tanto caótica, pero que evidencia el hartazgo de los sevillanos con las prácticas de acoso inmobiliario que esos desokupas llevan empleando con los inquilinos de otro de los corralones, el de Castellar, que les han ordenado desalojar para poder tener vía libre para concluir una operación inmobiliaria de 12 millones de euros que pretende convertir ese lugar en un hotel y un complejo de apartamentos.
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